Imaginense la escena, como el comienzo de un burdo chiste de blancos y negros. Tal cual. Un blanco y un negro, cuya ubicación espacio-temporal obviaremos, se encuentran en un contexto tambien indefinido frente a frente. Entoces, el blanco pasa su mano por el hombro del negro, tratando de empatizar con él y asegura: "Oye tio, que sepas que yo no tengo ningún problema, a mí me da igual que seas negro, me pareces normal."
Posteriormente aparece otro energúmeno, que hace lo propio y añade: "Si tio, a mí me pasa igual. Yo es que conozco ya a un chino y a un indio, y a estas alturas, que quieres que te diga... ya no me sorprende nada. También me pareces perfectamente normal."
El negro, que no sale en su asombro, no cuestiona la veracidad de las palabras de sus compañeros, aunque tampoco deja de preguntarse el porqué de la actitud de estos y si a pesar de su buena intención no denotan sus respectivos discursos ciertos prejuicios y xenofobia interiorizada.Fin.
Vale la pena hacer el ejercicio de cambiar las características de los personajes. Tómese por ejemplo al negro por una mujer, lesbiana, por un anarquista, por una tetrapléjica. Y juzguen.
No creo que seamos parientes muy cercanos, pero si usted es capaz de temblar de indignación cada vez que se comete una injusticia en el mundo, somos compañerxs, que es más importante.
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viernes, 20 de febrero de 2009
miércoles, 10 de diciembre de 2008
Descodifica

Es curioso verte siempre ahí, en un corredor desangelado, inmerso en tu lectura, levemente inclinado ante un periódico tendido sobre esas sillas de plástico tan características de los lugares de transito. Silencioso e inmovil; discreto.
Los cabos sueltos no llevan a nada, lo cual no supone un problema para quien reniega de la estructuración, la incoherencia puede también engendrar belleza o arte.
¿Quién observa? Me imagino en el interior de una sala aséptica... Recuerda que en mayor o menor medida todos los hombres sois complices. Suspiros. Vuestras miradas desapruevan mi balbuceo. No olvides tampoco el hecho de que son las mentes las que nos excitan, no subestimes nunca al imaginario.
Las lucecitas enturbian la vista, reflejan deseos vacios, están sin estar. Lamenten ustedes no poder navegar por el asfalto, bajo el incontenible chaparrón, con esa lluvia que arrecia difuminando las calles y obliga a correr. No soy capaz de verbalizarlo.
Y sin embargo, es real. Descodifica.
lunes, 3 de noviembre de 2008
Un aniversario

Escucho el incensante borboteo, llama mi atención y me aproximo a mirar. Un olor extrañamente familiar rezuma de la cazuela que hierve al fuego, no soy capaz de identificarlo.
Pasa a salpicar, con cierta violencia. En su interior convergen una mezcla de sustancias y aromas, que a buen seguro estallarán.
No obstante, continuo observando a la misma distancia, sin ocultar en algunos momentos mi inquietud, pero sin dar la espalda a los fogones. Surge una idea que mejorará el condimento. Me muerdo el labio inferior y me contengo, facilito su consecución, un transcurso erroneo quizás, pero auténtico. A pesar de ese humo que se impregna en la ropa y resulta desagradable. A pesar de ese olor de prolongada duración, exótico a veces, indomable y fuera de toda predicción...
viernes, 3 de octubre de 2008
EL CAMINO

"Todavía no tengo claros los motivos por los que vine a hacer el Camino."
Los 111 kilometros que separan Sarria de Santiago de Compostela. Nuestro punto de partida. Nuestra particular historia del camino. Paso por paso. El paseo por lo alto de las murallas que rodean el casco antiguo de Lugo, Lucus Augusti. El repicar de las campanas del convento de la Magdalena. Los cohetes, la procesión, el anochecer, la virgen portada a hombros, el hábito blanco, cantares melancolicos, respeto. Marchas, oraciones que evocan sentimientos profundos, incluso a quienes carecen de fe. Asistir a un rito, observar espectantes, su fe. Vivencias.
Contaminarnos de ese misticismo inherente a cada rincón del camino. Magia.
El albergue dos oitos, los marabedís, Galicia, los templarios, Tau, la cruz de los templarios, el pasado, los peregrinos, el cansancio y las ampollas.
San Juan de Portomarín, escribir en el interior de una iglesia, los lugares de culto, la luz tenue, el arte, lo efímero y la reflexión en el esfuerzo, todo en armonía.
Tadeu, el apostol amigo de Santiago, olor a eucalipto, frio, calor y escalofrios. Compartir, compartir historias, razones, anecdotas, necesidades, compartir las heridas, sanarlas, la oscuridad de los primeros caminos, la dirección de las flechas, los flechazos, la experiencia, las magulladuras. Amanece caminando, rumbo al Oeste, el sol que calienta la espalda, la humedad.
Palas de Rey, los miedos, el agotamiento, codo con codo, el mundo animal.
El pan tras las horas de ayuno, peso en la espalda y pasos... Sudor, moras silvestres, ánimo, cánticos, risas entre árboles, cafe a media mañana, ese acento gallego, religión, los fieles, los puentes de piedra que cruzan riachuelos, Rivadiso. Casas de cartón, la solidaridad, charlas distendidas con desconocidas, desconocidos familiarmente conocidos, cercanía, descanso.
Consejos y paternalismo consentido, oscuridad en el camino, soledad, pasos y más pasos, dolencias y valor, deportividad, tenacidad condimentada con sufrimiento, perder la orientación, acercarse al horizonte casi hasta tocarlo, la carretera, Santiago, la catedral.
FIN DEL CAMINO
domingo, 31 de agosto de 2008
Del amor libre...

Para variar, llevo algunos días teorizando sobre el modelo de relación afectivo mayoritario en nuestra sociedad, entre la gente de nuestra generación y tratando de averiguar si ha evolucionado algo con respecto al de nuestros padres y madres.
Bueno, hasta aquí la cosa no varía demasiado de otros textos que he escrito anteriormente. Y si, en cierto modo, voy a contar el mismo rollo. ¿Cual es el propósito de este esbozo forzado?
Básicamente, tuve la oportunidad de intercambiar impresiones con gente que pensaba de forma parecida a mí, durante el viaje a Cuba. Gente de esa que opina que el amor libre es una consecuencia lógia del pensamiento marxista.
Por partes, resultaría pueril e inocente decir que el modelo de relación actual deriva del sistema capitalista, aunque sería de igual modo estupido negar la relación que guardan, o la adaptabilidad del modelo de relaciones a la lógica del sistema.
Los valores que priman no han variado en gran medida del modelo tradicional. El único cambio sustancial que se ha producido, consiste en la nueva concepción de la sexualidad, que permite tener relaciones de forma habitual, sin necesidad de enlaces matrimoniales. Cosa fácilmente comprensible dentro del marco neoliberal, dado que los empresarios ven en el mercado del sexo y todo lo que deriva de él un negocio en potencia. Esto, unido lógicamente a la superación de restricciones de tipo moralistas y a la decadencia de instituciones como la iglesia católica.
Pero centremonos en lo que no ha cambiado. Nuestro sentimiento de posesión sobre las personas que queremos, la exclusividad, la obligatoriedad, la entrega...
Siempre en consonancia con la mentalidad capitalista, aparece en las relación a las personas la misma necesidad de posesión de bienes materiales, como consecuencia de una alienación psicológica a la que se nos somete.
También es cierto que el modelo de relación efimiero -one night only- está bastante extendido. No obstante, en este tipo de relaciones no suelen aparecer vínculos afectivos, y son aceptables dentro de una etapa transitoria; por lo que entendemos que siempre que exista afecto tendemos a establecer relaciones basadas en la exclusividad y la fidelidad, que son en cualquier caso, el objetivo final.
En una sociedad en la que el sexo se ha naturalizado hasta tal punto que resulta inconcedible que haya quien no lo practique, se dan múltiples oportunidades para las relaciones momentaneas. Esto supone que quienes mantienen relaciones exclusivas se enfrentan a una contradicción cada vez que se presenta una situación de este tipo.
Hasta aquí la descripción de una realidad social.
Entonces, ¿cómo se forja una relación afectiva, libre de prejuicios religiosos/moralistas y que no implique posesividad?
El amor libre, contrariamente a lo que divulgan ciertos prejuicios retrogrados, consiste en que cada individuo sea dueño de su propio cuerpo, y por tanto, capaz de desarrollar su afectividad de la forma que estime oportuna en cada momento.
No se trata de cambiar el modelo tradicional por un modo de vida basado en la promiscuidad, sino de tener la capacidad de elegir en cada momento, de vivir la sexualidad al margen de estereotipos y conductas impuestas, de rechazar límites en el desarrollo de cada cual.
Todo esto desde mi VALIOSO punto de vista, claro...
Bueno, hasta aquí la cosa no varía demasiado de otros textos que he escrito anteriormente. Y si, en cierto modo, voy a contar el mismo rollo. ¿Cual es el propósito de este esbozo forzado?
Básicamente, tuve la oportunidad de intercambiar impresiones con gente que pensaba de forma parecida a mí, durante el viaje a Cuba. Gente de esa que opina que el amor libre es una consecuencia lógia del pensamiento marxista.
Por partes, resultaría pueril e inocente decir que el modelo de relación actual deriva del sistema capitalista, aunque sería de igual modo estupido negar la relación que guardan, o la adaptabilidad del modelo de relaciones a la lógica del sistema.
Los valores que priman no han variado en gran medida del modelo tradicional. El único cambio sustancial que se ha producido, consiste en la nueva concepción de la sexualidad, que permite tener relaciones de forma habitual, sin necesidad de enlaces matrimoniales. Cosa fácilmente comprensible dentro del marco neoliberal, dado que los empresarios ven en el mercado del sexo y todo lo que deriva de él un negocio en potencia. Esto, unido lógicamente a la superación de restricciones de tipo moralistas y a la decadencia de instituciones como la iglesia católica.
Pero centremonos en lo que no ha cambiado. Nuestro sentimiento de posesión sobre las personas que queremos, la exclusividad, la obligatoriedad, la entrega...
Siempre en consonancia con la mentalidad capitalista, aparece en las relación a las personas la misma necesidad de posesión de bienes materiales, como consecuencia de una alienación psicológica a la que se nos somete.
También es cierto que el modelo de relación efimiero -one night only- está bastante extendido. No obstante, en este tipo de relaciones no suelen aparecer vínculos afectivos, y son aceptables dentro de una etapa transitoria; por lo que entendemos que siempre que exista afecto tendemos a establecer relaciones basadas en la exclusividad y la fidelidad, que son en cualquier caso, el objetivo final.
En una sociedad en la que el sexo se ha naturalizado hasta tal punto que resulta inconcedible que haya quien no lo practique, se dan múltiples oportunidades para las relaciones momentaneas. Esto supone que quienes mantienen relaciones exclusivas se enfrentan a una contradicción cada vez que se presenta una situación de este tipo.
Hasta aquí la descripción de una realidad social.
Entonces, ¿cómo se forja una relación afectiva, libre de prejuicios religiosos/moralistas y que no implique posesividad?
El amor libre, contrariamente a lo que divulgan ciertos prejuicios retrogrados, consiste en que cada individuo sea dueño de su propio cuerpo, y por tanto, capaz de desarrollar su afectividad de la forma que estime oportuna en cada momento.
No se trata de cambiar el modelo tradicional por un modo de vida basado en la promiscuidad, sino de tener la capacidad de elegir en cada momento, de vivir la sexualidad al margen de estereotipos y conductas impuestas, de rechazar límites en el desarrollo de cada cual.
Todo esto desde mi VALIOSO punto de vista, claro...
sábado, 30 de agosto de 2008
Dadas las circunstancias de que mis libros empiezan a apoderarse de mi y el aburrimiento causa estragos, mi desesperación llegó a tal punto que estuve ojeando, o más bien indagando en la wikipedia, como ya acostumbro, en busca de definiciones estrambóticas, hasta que dí con el síndrome de Peter Pan. No fue un encuentro casual, mi propio subconsciente venía ya haciendo señas de forma grotesca, a pesar de que traté de obviarlas por un tiempo.
Parece ser que este síndrome se vuelve relativamente común en la "sociedad moderna post-industrial", con todo lo que esa pedantería conlleva, y que en castizo viene a llamarse actualmente/hoy en día.
Las características de un "Peter-Pan" incluyen algunos rasgos de irresponsabilidad, rebeldía, cólera, narcisismo, dependencia, negación del envejecimiento (llegando al extremo de iniciar estudios universitarios ya superados los 50 años... para "labrarse un futuro"), manipulación, y la creencia de que está más allá de las leyes de la sociedad y de las normas por ella establecidas. Wikipedia dixit.
Mira tú por donde, se me había ocurrido que todxs padecemos un poco este síndrome de negación al envejecimiento. Un envejecimiento ligado no sólo a un deterioro físico, sino al psicológico. Con esto me estoy refiriendo a la pérdida de la ilusión, al conformismo, a la adquisición de hábitos rutinarios, a la supervivencia, a vivir por inercia, al pesimismo, al cese de la actividad lúdica... Destacando, ante todo, la capacidad encontrar lo Real, superando a la realidad establecida.
Lo decía Jean Paul Sartre en Mayo del 68:
"Lo interesante de la acción que ustedes desarrollan es que lleva a la imaginación al poder. Ustedes poseen una imaginación limitada como todo el mundo, pero tienen muchas más ideas que sus mayores. Nosotros estamos formados de un modo tal que tenemos ideas precisas sobre lo que es posible y lo que no lo es. Un profesor dirá: "¿Suprimir los exámenes? Jamás. Se puede perfeccionarlos, pero no suprimirlos". ¿Por qué esto? Porque ha pasado por los exámenes durante la mitad de su vida. […].Ustedes tienen una imaginación mucho más rica y las frases que se leen en los muros de la Sorbona lo prueban. Hay algo que ha surgido de ustedes que asombra, que trastorna, que reniega de todo lo que ha hecho de nuestra sociedad lo que ella es. Se trata de lo que yo llamaría la expansión del campo de lo posible. No renuncien a eso."
Sino, ¿qué nos queda?
Parece ser que este síndrome se vuelve relativamente común en la "sociedad moderna post-industrial", con todo lo que esa pedantería conlleva, y que en castizo viene a llamarse actualmente/hoy en día.
Las características de un "Peter-Pan" incluyen algunos rasgos de irresponsabilidad, rebeldía, cólera, narcisismo, dependencia, negación del envejecimiento (llegando al extremo de iniciar estudios universitarios ya superados los 50 años... para "labrarse un futuro"), manipulación, y la creencia de que está más allá de las leyes de la sociedad y de las normas por ella establecidas. Wikipedia dixit.
Mira tú por donde, se me había ocurrido que todxs padecemos un poco este síndrome de negación al envejecimiento. Un envejecimiento ligado no sólo a un deterioro físico, sino al psicológico. Con esto me estoy refiriendo a la pérdida de la ilusión, al conformismo, a la adquisición de hábitos rutinarios, a la supervivencia, a vivir por inercia, al pesimismo, al cese de la actividad lúdica... Destacando, ante todo, la capacidad encontrar lo Real, superando a la realidad establecida.
Lo decía Jean Paul Sartre en Mayo del 68:
"Lo interesante de la acción que ustedes desarrollan es que lleva a la imaginación al poder. Ustedes poseen una imaginación limitada como todo el mundo, pero tienen muchas más ideas que sus mayores. Nosotros estamos formados de un modo tal que tenemos ideas precisas sobre lo que es posible y lo que no lo es. Un profesor dirá: "¿Suprimir los exámenes? Jamás. Se puede perfeccionarlos, pero no suprimirlos". ¿Por qué esto? Porque ha pasado por los exámenes durante la mitad de su vida. […].Ustedes tienen una imaginación mucho más rica y las frases que se leen en los muros de la Sorbona lo prueban. Hay algo que ha surgido de ustedes que asombra, que trastorna, que reniega de todo lo que ha hecho de nuestra sociedad lo que ella es. Se trata de lo que yo llamaría la expansión del campo de lo posible. No renuncien a eso."
Sino, ¿qué nos queda?
miércoles, 6 de agosto de 2008
Cuba II
Cuba es la esperanza. Es la conclusión más clara y a su vez más ambigua a la que he llegado tras mi estancia de 20 días. ¿A cambiado mi concepción de la isla? ¿Ha aumentado mi convencimiento en cuanto a la validez del sistema cubano?
Sería hipócrita decir que ahora lo entiendo todo, que justifico cada una de las contradicciones que me surgen cuando tropiezo con una realidad que todavía me es ajena.
Sólo se que no se nada, dijeron, y yo lo corroboro. Quiero volver a Cuba, recorrer la isla y convivir de forma más estrecha con lxs cubanxs, pues son ellos lxs únicxs que deben legitimar la revolución, y no yo desde mis parametros occidentalizados.
Lo cual no significa que a estas alturas, sin que sea un paraiso socialista, Cuba no sea un referente en mi pequeño mundo utópico, una esperanza que alienta mi lucha personal y colectiva, un verdadero ejemplo de voluntad y dignidad.
Siempre insisto en que Cuba es una esperanza, en especial, para los paises del denominado tercer mundo, sometidos durante años al expolio económico de los paises europeos y de los estados unidos, ahogados por una deuda externa que son incapaces de pagar y azotados por hambrunas y enfermedades...
Siendo Cuba una isla bloqueada, con limitadas relaciones mercantiles, sin apenas recursos naturales, queda demostrado que es posible garantizar una alimentación en condiciones, potenciar la educación -no sólo la formación-, ofrecer un sistema gratuito y eficaz de sanidad, luchar por la integración de todas las personas en el sistema, dotar al pueblo de un sistema de participación ciudadana -sustentada por una cultura política y una visión de lo colectivo adquirida mediante la educación- invisibilizados por los grandes medios de comunicación...
Reconozco que está última apreciación debería suscitar cierto resquemor si no añadiera que, los paises capitalistas por excelencia, consumidores de la mayor parte de los recursos del mundo, y anestesiados por el acceso al consumo de bienes materiales que nos brinda nuestro sistema, deberiamos también aprender de la voluntad y capacidad de lucha del pueblo cubano.
Y cierro, por ahora, con unas afirmaciones que aunque no son aprendidas en Cuba, si que comienzo a interiorizarlas un poco más desde mi estancia allí:
Se dan las condiciones objetivas para una revolución, no las subjetivas. Falta conciencia, sobran las contradicciones.
Sería hipócrita decir que ahora lo entiendo todo, que justifico cada una de las contradicciones que me surgen cuando tropiezo con una realidad que todavía me es ajena.
Sólo se que no se nada, dijeron, y yo lo corroboro. Quiero volver a Cuba, recorrer la isla y convivir de forma más estrecha con lxs cubanxs, pues son ellos lxs únicxs que deben legitimar la revolución, y no yo desde mis parametros occidentalizados.
Lo cual no significa que a estas alturas, sin que sea un paraiso socialista, Cuba no sea un referente en mi pequeño mundo utópico, una esperanza que alienta mi lucha personal y colectiva, un verdadero ejemplo de voluntad y dignidad.
Siempre insisto en que Cuba es una esperanza, en especial, para los paises del denominado tercer mundo, sometidos durante años al expolio económico de los paises europeos y de los estados unidos, ahogados por una deuda externa que son incapaces de pagar y azotados por hambrunas y enfermedades...
Siendo Cuba una isla bloqueada, con limitadas relaciones mercantiles, sin apenas recursos naturales, queda demostrado que es posible garantizar una alimentación en condiciones, potenciar la educación -no sólo la formación-, ofrecer un sistema gratuito y eficaz de sanidad, luchar por la integración de todas las personas en el sistema, dotar al pueblo de un sistema de participación ciudadana -sustentada por una cultura política y una visión de lo colectivo adquirida mediante la educación- invisibilizados por los grandes medios de comunicación...
Reconozco que está última apreciación debería suscitar cierto resquemor si no añadiera que, los paises capitalistas por excelencia, consumidores de la mayor parte de los recursos del mundo, y anestesiados por el acceso al consumo de bienes materiales que nos brinda nuestro sistema, deberiamos también aprender de la voluntad y capacidad de lucha del pueblo cubano.
Y cierro, por ahora, con unas afirmaciones que aunque no son aprendidas en Cuba, si que comienzo a interiorizarlas un poco más desde mi estancia allí:
Se dan las condiciones objetivas para una revolución, no las subjetivas. Falta conciencia, sobran las contradicciones.
martes, 5 de agosto de 2008
Cuba I
Cuando bajé del autobus que nos traía de Madrid, y pisé Bilbao tras tres semanas de viaje, me invadió la sensación de que definitivamente había terminado mi verano. Casi 20 horas de transito entre Cuba y mi realidad me habían servido para asimilar todo cuanto había acontecido y establecer cierto equilibrio emocional o ejercer un cierto control sobre sentimientos contradictorios que imagino que continuarán irrumpiendo durante unos cuantos días.
Si hubiera llevado a cabo mi intención inicial de redactar cada día pequeñas reflexiones cada día de la brigada, mis fluctuaciones anímicas e ideológicas hubieran quedado en evidencia, acabando en una progresiva aceptación de la realidad cubana, a medida que transcurrían los días.
Sin embargo, por pura dejadez y pereza, decidí vivir la experiencia durante la estancia y dejar las conclusiones para el regreso. Por eso comienzo ahora mis divagaciones, que conociéndome, durarán hasta que me cansé de lamentarme de lo intensa que fue la brigada y añorando todo lo que aprendí y comprendí de lxs cubanxs.
Si hubiera llevado a cabo mi intención inicial de redactar cada día pequeñas reflexiones cada día de la brigada, mis fluctuaciones anímicas e ideológicas hubieran quedado en evidencia, acabando en una progresiva aceptación de la realidad cubana, a medida que transcurrían los días.
Sin embargo, por pura dejadez y pereza, decidí vivir la experiencia durante la estancia y dejar las conclusiones para el regreso. Por eso comienzo ahora mis divagaciones, que conociéndome, durarán hasta que me cansé de lamentarme de lo intensa que fue la brigada y añorando todo lo que aprendí y comprendí de lxs cubanxs.
jueves, 26 de junio de 2008
Yo-mi-me-conmigo... las crisis
Voy a disculparme de antemano, sin mucha convicción y por diplomacia más que otra cosa, porque se puede adivininar con el título, este blog empieza ya a desprender un tufillo egocéntrico y sensacionalista, que dista bastante de los objetivos que me marqué al abrirlo. Eran otros tiempos... Siempre servirá como escusa un gran lema: Lo personal es político.
Voy a permitirme el lujo de filosofar un poquito y analizar una característica que, particularmente, me afecta sobremanera. El orgullo es más bien un defecto, que limita nuestras maniobras a la hora de actuar cara a los demás, y por qué no, a la hora de avanzar en el desarrollo personal.
Admitir un error nunca es facil a determinados niveles. Por eso me resulta especialmente duro que me surjan dudas en torno a cuestiones relacionadas, sobre todo, a lo político e ideológico -como no...-. Son momentos de crisis, de cambios, de dudas difíciles de superar.
A lo mejor la solución pasa por admitir que las personas no podemos tener respuestas para todo, que estamos en costante desarrollo y que nuestro pensamiento es adaptable. Sin embargo incurro siempre en ese error, de querer tener siempre una opinión, un punto de vista acorde con un esquema constreñido de mi realidad, incapaz de relativizar y flexibilizar, exijiendome coherencia hasta en la última de mis actuaciones.
Del mismo modo, resulta traumático darse cuenta de que has estado equivocada, ilusionada, con ciertas ideas que llegado un determinado momento, carecen de importancia.
¿Por qué...?
Voy a permitirme el lujo de filosofar un poquito y analizar una característica que, particularmente, me afecta sobremanera. El orgullo es más bien un defecto, que limita nuestras maniobras a la hora de actuar cara a los demás, y por qué no, a la hora de avanzar en el desarrollo personal.
Admitir un error nunca es facil a determinados niveles. Por eso me resulta especialmente duro que me surjan dudas en torno a cuestiones relacionadas, sobre todo, a lo político e ideológico -como no...-. Son momentos de crisis, de cambios, de dudas difíciles de superar.
A lo mejor la solución pasa por admitir que las personas no podemos tener respuestas para todo, que estamos en costante desarrollo y que nuestro pensamiento es adaptable. Sin embargo incurro siempre en ese error, de querer tener siempre una opinión, un punto de vista acorde con un esquema constreñido de mi realidad, incapaz de relativizar y flexibilizar, exijiendome coherencia hasta en la última de mis actuaciones.
Del mismo modo, resulta traumático darse cuenta de que has estado equivocada, ilusionada, con ciertas ideas que llegado un determinado momento, carecen de importancia.
¿Por qué...?
domingo, 15 de junio de 2008
Demagogia
Discursos efusivos, que enardecen a las masas. Recuerdos, anécdotas que enorgullecen a los jóvenes militantes. Canciones de guerra, que despiertan el odio entre bandos. Colores, palabras, triunfos, conmemoraciones, batallas campales, armas, himnos, banderas, consignas carentes de contenido, uniformes militares, proezas, valentía, grandes ideas, símbolos, estética... Demagogia.
Las ideologías, los partidos... tienen un denominador común que aunque implica numerosos elementos, el término DEMAGOGIA recoge de forma bastante clara. La política, en cualquiera que sea la forma que adopta, se alimenta de la exaltación de sentimientos, lograda de diferentes formas.
Supongo que es una respuesta que andaba buscando, y que no significará nada en absoluto para la mayor parte de la gente... Pero he dado con ella, y eso me hace comprender -algo así- cuestiones que aunque puedan parecer pueriles, me han llegado a sacar de quicio.
- ¿Por qué no piensa todo el mundo como yo?
- ¿Por qué la gente no se da cuenta de lo injusto que es el mundo, y va a la raiz del problema?
-¿Por qué tiene más adeptos el discurso patriótico?
-¿Por qué consigue el militarismo exaltar a tanta gente?
-¿Por qué desaparece todo síntoma de humanidad en los momentos de conflicto político?
-¿Por qué se identifican primeramente lxs jóvenes -permitante que me excluya- con una estética que a posteriori atribuyen una ideológia?
-¿Por qué se ha convertido la contracultura en un negocio?
...
Las ideologías, los partidos... tienen un denominador común que aunque implica numerosos elementos, el término DEMAGOGIA recoge de forma bastante clara. La política, en cualquiera que sea la forma que adopta, se alimenta de la exaltación de sentimientos, lograda de diferentes formas.
Supongo que es una respuesta que andaba buscando, y que no significará nada en absoluto para la mayor parte de la gente... Pero he dado con ella, y eso me hace comprender -algo así- cuestiones que aunque puedan parecer pueriles, me han llegado a sacar de quicio.
- ¿Por qué no piensa todo el mundo como yo?
- ¿Por qué la gente no se da cuenta de lo injusto que es el mundo, y va a la raiz del problema?
-¿Por qué tiene más adeptos el discurso patriótico?
-¿Por qué consigue el militarismo exaltar a tanta gente?
-¿Por qué desaparece todo síntoma de humanidad en los momentos de conflicto político?
-¿Por qué se identifican primeramente lxs jóvenes -permitante que me excluya- con una estética que a posteriori atribuyen una ideológia?
-¿Por qué se ha convertido la contracultura en un negocio?
...
martes, 10 de junio de 2008
Llega el momento
Llegado un determinado momento, empiezas a cuestionarte tu valía como estudiante. Forma parte de una de tantas crisis de motivación a la que nos vemos sometidxs, como consecuencia del progresivo deterioro de una autoestima que, a golpe de fracaso, se ve seriamente perjudicada al no obtener unos resultados para los cuales se ha empleado dedicación y esfuerzo.
Cada individuo lo afronta de una manera. Yo misma llegué a la conclusión, de que llegados a un punto, mi autoestima no podría continuar en caida, pues de alguna forma, me parecía razonable que tras un periodo de inestabilidad, lxs estudiantes llegasemos a acostumbrarnos a cosechar derrotas sin que eso repercutiera en nuestro nivel emocional. Craso error.
Funcinamos por etápas, de manera ciclica nos dejamos influir más o menos por nuestros resultados académicos, extrayendo conclusiones que hacen que nos cuestionemos nuestra valía, nuestras capacidades y caigamos, inevitablemente en comparaciones que dilapidan injustamente, nuestro amor propio. Incurrimos así en otro error, el de la competitividad, reflejo de la filosofia que, subliminalmente-o no tanto-, establece la sociedad. Lo cual juega en nuestra contra, pues impide que desarrollemos lazos de solidaridad entre quienes padecemos los mismos males y deriva en una incompresión mutua, que unida a la incompresión de quienes no se encuentran en la misma situación, nos conduce a la frustración.
Este es mi análisis -un tanto filosófico, y excesivamente pedante- de mi realidad, en la etapa post-examen, que esperemos tenga una duración no demasiado extensa en el tiempo.
Ánimo a todxs. Salud, paciencia y voluntad.
Cada individuo lo afronta de una manera. Yo misma llegué a la conclusión, de que llegados a un punto, mi autoestima no podría continuar en caida, pues de alguna forma, me parecía razonable que tras un periodo de inestabilidad, lxs estudiantes llegasemos a acostumbrarnos a cosechar derrotas sin que eso repercutiera en nuestro nivel emocional. Craso error.
Funcinamos por etápas, de manera ciclica nos dejamos influir más o menos por nuestros resultados académicos, extrayendo conclusiones que hacen que nos cuestionemos nuestra valía, nuestras capacidades y caigamos, inevitablemente en comparaciones que dilapidan injustamente, nuestro amor propio. Incurrimos así en otro error, el de la competitividad, reflejo de la filosofia que, subliminalmente-o no tanto-, establece la sociedad. Lo cual juega en nuestra contra, pues impide que desarrollemos lazos de solidaridad entre quienes padecemos los mismos males y deriva en una incompresión mutua, que unida a la incompresión de quienes no se encuentran en la misma situación, nos conduce a la frustración.
Este es mi análisis -un tanto filosófico, y excesivamente pedante- de mi realidad, en la etapa post-examen, que esperemos tenga una duración no demasiado extensa en el tiempo.
Ánimo a todxs. Salud, paciencia y voluntad.
martes, 3 de junio de 2008
Contradicciones en la izquierda
La verdad es que no soy muy dada a actos de fe. Por algún motivo, hoy debía empezar a escribir con esta afirmación. A lo mejor para que quede constancia de que considero el dogmatismo una lacra que. desgraciadamente, abarca a gran parte de una sociedad, desde los sectores más conservadores -y/o religiosos-, hasta los que se dicen críticos.
Más concretamente. el dogmatismo en la izquierda, y con esto voy acotando el terreno, resulta una gran lacra que imposibilita el avance y da lugar a personalismos y situaciones contradictorias de las que resulta dificil retornar.
Comprendo que la falta de concreción de estas lineas provoquen la perplejidad de lxs lectorxs, inmersos en un caos de divagaciones que parece no llevar un rumbo claro. Ya advertí que sería yo misma, tanto la autora como la principal receptora de los escritos de este blog.
Me resultó sorprendente, una cita con la que dí en el día de ayer, que reproduzco a continuación:
"Tengo fe en las decisiones del partido." Cosa que sería comprensible si dicho partido se tratase del PNV, único partido confesional del estado. Pero no era así.
Lo extraño es que a estas alturas del calendario me sorprenda ante una afirmación en esta linea, que aunque demuestra una clara pérdida del la capacidad crítica, es más frecuente de lo que me gustaría en los circulos, repito, de gente de izquierda.
Me remito a la frase de inicio: No soy dada a actos de fe. Siento mostrarme así de escéptica, pero reitero que yo no tengo fe en mi partido. Tampoco tengo fe en los órganos de dirección del partido. Entendiendo, por supuesto, el partido como un ente abstracto cuyas decisiones debemos respetar todos los militantes. El partido cuyas decisiones cuyas decisiones vienen directamente de la mano de Dios -o Lenin, en su lugar- que pulula por ahí estableciendo la linea entre lo moralmente respetable y los desvaríos ideológicos.
Ya lo vengo diciendo, para de alguna manera justificarme, no soy muy dada a actos de fe.
Aunque probablemente no sea lx que promueve cree el debate, la razón y la autocrítica, quien deba justificarse...
Más concretamente. el dogmatismo en la izquierda, y con esto voy acotando el terreno, resulta una gran lacra que imposibilita el avance y da lugar a personalismos y situaciones contradictorias de las que resulta dificil retornar.
Comprendo que la falta de concreción de estas lineas provoquen la perplejidad de lxs lectorxs, inmersos en un caos de divagaciones que parece no llevar un rumbo claro. Ya advertí que sería yo misma, tanto la autora como la principal receptora de los escritos de este blog.
Me resultó sorprendente, una cita con la que dí en el día de ayer, que reproduzco a continuación:
"Tengo fe en las decisiones del partido." Cosa que sería comprensible si dicho partido se tratase del PNV, único partido confesional del estado. Pero no era así.
Lo extraño es que a estas alturas del calendario me sorprenda ante una afirmación en esta linea, que aunque demuestra una clara pérdida del la capacidad crítica, es más frecuente de lo que me gustaría en los circulos, repito, de gente de izquierda.
Me remito a la frase de inicio: No soy dada a actos de fe. Siento mostrarme así de escéptica, pero reitero que yo no tengo fe en mi partido. Tampoco tengo fe en los órganos de dirección del partido. Entendiendo, por supuesto, el partido como un ente abstracto cuyas decisiones debemos respetar todos los militantes. El partido cuyas decisiones cuyas decisiones vienen directamente de la mano de Dios -o Lenin, en su lugar- que pulula por ahí estableciendo la linea entre lo moralmente respetable y los desvaríos ideológicos.
Ya lo vengo diciendo, para de alguna manera justificarme, no soy muy dada a actos de fe.
Aunque probablemente no sea lx que promueve cree el debate, la razón y la autocrítica, quien deba justificarse...
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