Cuanto tiempo he pasado sin una idea. O más bien, cuanto tiempo he pasado sin una idea propia, matizando, interiorizando ideas de otros, como si yo misma hubiera dado con ellas desde un principio.
El caso es que llegó un día en el que todo eso dejó de importarme. En efecto, dejo de importarme todo lo importante, y quedó como un simple trasfondo estético. Ideas vacias con las que mantenía un vínculo más nostálgico que otra cosa.
¿Y de qué sirve ahora analizar si fue todo o no una gran mentira? O a lo mejor una serie de mentiras que entrelazadas fueron creando una realidad paralela.
Casi mejor dejarlo estar, en cualquier caso fue una mentira muy coherente.
¿Por qué llegado un momento renuncie a aprender? ¿Por qué renuncié a la creatividad y me conformé con la monotonía, la subsistencia física y social?
¿Por qué de la noche a la mañana me convertí en aquello de lo que siempre habia renegado? A lo mejor es que teoricé demasiado, y nunca conseguí ser quien quería.
No creo que seamos parientes muy cercanos, pero si usted es capaz de temblar de indignación cada vez que se comete una injusticia en el mundo, somos compañerxs, que es más importante.
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lunes, 8 de junio de 2009
Cuando entendí que me pedías un verso, me encogí de hombros. Si el escepticismo no se dibujara en mi cara, estarías tratando con otra persona. Deje pasar el tiempo, hasta que caí en la cuenta de que nada surgía de forma espontánea y comencé a buscar.
¿Por donde empezaría? Los recuerdos no eran lo suficientemente sólidos, las imágenes se difuminaban, apenas encontré pruebas gráficas que dieran muestras de aquello.
Ni canciones apropiadas, ni metáforas sencillas...
El conjunto creaba una sensación apacible que no asociaba a nada en concreto.
Traté entonces de reconciliarme con las palabras, pero ordenarlas me resultó como completar un puzzle de mil piezas. Ni un verso, ni un esbozo.
De conseguirlo, hubiera resultado ridículo, pueril, hasta frívolo… Mejor así.
El silencio es, a veces, lo más significativo.
¿Por donde empezaría? Los recuerdos no eran lo suficientemente sólidos, las imágenes se difuminaban, apenas encontré pruebas gráficas que dieran muestras de aquello.
Ni canciones apropiadas, ni metáforas sencillas...
El conjunto creaba una sensación apacible que no asociaba a nada en concreto.
Traté entonces de reconciliarme con las palabras, pero ordenarlas me resultó como completar un puzzle de mil piezas. Ni un verso, ni un esbozo.
De conseguirlo, hubiera resultado ridículo, pueril, hasta frívolo… Mejor así.
El silencio es, a veces, lo más significativo.
domingo, 15 de marzo de 2009
Desvarío XXI:

No deja de ser paradójico que quienes consagramos nuestro tiempo a predicar la Revolución, anhelando transformaciones sociales casi utópicas, seamos lxs más escépticos en cuanto a los cambios en nuestras propias vidas. El miedo al cambio es, paradójicamente, inherente al sentimiento revolucionario.
Suma y sigue: Lo personal es político.
martes, 10 de marzo de 2009
Recapitulación
Punto y aparte. Cuando despegó el avión a las 21.30 horas el viernes, me pasaron muchas cosas por la cabeza. De por qué ese momento, supongo que se trató de una simple coincidencia. O de que una se pone trascendental en cuanto comienza el vuelo, porque tiene ya interiorizado que es un momento de reflexión.
Punto y aparte. Las crisis ideológicas las pongo siempre de manifiesto, maquilladas con burdas metáforas que resultan tan evidentes, que a veces no soy capaz de explicarme a mí misma el motivo por el que sigo haciendolo así.
Punto y aparte. Siento cierto vértigo, como un cosquilleo o inquietud, al recapitular y confirmar lo mucho que ha cambiado en dos años y medio mi particular percepción del mundo. Lo cual es mucho decir, pues resumo en unas palabras el rumbo de mi vida, de lo que me mueve, de mis ideas, de mi entorno y mis relaciones personales.
Y digo punto y aparte, precisamente porque después de haber vivido un torbellino, de idas, vueltas... me pregunto a mí misma si no me habré equibocado de nuevo. Si estuve en otro momento más cerca de la verdad -de mí verdad- del que estoy ahora.
Me pregunto si estos últimos meses no han sido un pequeño gran desvario, que culmina ahora.
Si estoy pecando de corporativista, o simplemente alguien se empeña en que piense así.
No sé cual es mi sitio.
Punto y aparte. Las crisis ideológicas las pongo siempre de manifiesto, maquilladas con burdas metáforas que resultan tan evidentes, que a veces no soy capaz de explicarme a mí misma el motivo por el que sigo haciendolo así.
Punto y aparte. Siento cierto vértigo, como un cosquilleo o inquietud, al recapitular y confirmar lo mucho que ha cambiado en dos años y medio mi particular percepción del mundo. Lo cual es mucho decir, pues resumo en unas palabras el rumbo de mi vida, de lo que me mueve, de mis ideas, de mi entorno y mis relaciones personales.
Y digo punto y aparte, precisamente porque después de haber vivido un torbellino, de idas, vueltas... me pregunto a mí misma si no me habré equibocado de nuevo. Si estuve en otro momento más cerca de la verdad -de mí verdad- del que estoy ahora.
Me pregunto si estos últimos meses no han sido un pequeño gran desvario, que culmina ahora.
Si estoy pecando de corporativista, o simplemente alguien se empeña en que piense así.
No sé cual es mi sitio.
domingo, 4 de enero de 2009
Miedo
La percepción de peligro no surge esta vez al mirar en derredor. Es algo íntimo, subjetivo. Es interno. Ese constante flujo de pensamientos, provoca inseguridad. La piedra que pisas, sin saber si está realmente sujeta a la tierra. Es comparable a un desprendimiento, un suelo resbaloso, arenas movedizas. La estabilidad es una lejana utopía.
Si tuviera la entereza de reconocer que nada es inmutable, no supondría un problema aceptar el caracter quebradizo de mi ética. Nuevos destinos, fases, los errores son los marcan la pauta día a día.
Evolución o desafortunada involución, puede que la trayectoria en sí no constituya más que un cúmulo de errores, un fracasado intento de encontrar la persona que deseo ser.
Y sin embargo, todo se reduce a algo mucho más vulgar: Miedo.
Si tuviera la entereza de reconocer que nada es inmutable, no supondría un problema aceptar el caracter quebradizo de mi ética. Nuevos destinos, fases, los errores son los marcan la pauta día a día.
Evolución o desafortunada involución, puede que la trayectoria en sí no constituya más que un cúmulo de errores, un fracasado intento de encontrar la persona que deseo ser.
Y sin embargo, todo se reduce a algo mucho más vulgar: Miedo.
viernes, 3 de octubre de 2008
EL CAMINO

"Todavía no tengo claros los motivos por los que vine a hacer el Camino."
Los 111 kilometros que separan Sarria de Santiago de Compostela. Nuestro punto de partida. Nuestra particular historia del camino. Paso por paso. El paseo por lo alto de las murallas que rodean el casco antiguo de Lugo, Lucus Augusti. El repicar de las campanas del convento de la Magdalena. Los cohetes, la procesión, el anochecer, la virgen portada a hombros, el hábito blanco, cantares melancolicos, respeto. Marchas, oraciones que evocan sentimientos profundos, incluso a quienes carecen de fe. Asistir a un rito, observar espectantes, su fe. Vivencias.
Contaminarnos de ese misticismo inherente a cada rincón del camino. Magia.
El albergue dos oitos, los marabedís, Galicia, los templarios, Tau, la cruz de los templarios, el pasado, los peregrinos, el cansancio y las ampollas.
San Juan de Portomarín, escribir en el interior de una iglesia, los lugares de culto, la luz tenue, el arte, lo efímero y la reflexión en el esfuerzo, todo en armonía.
Tadeu, el apostol amigo de Santiago, olor a eucalipto, frio, calor y escalofrios. Compartir, compartir historias, razones, anecdotas, necesidades, compartir las heridas, sanarlas, la oscuridad de los primeros caminos, la dirección de las flechas, los flechazos, la experiencia, las magulladuras. Amanece caminando, rumbo al Oeste, el sol que calienta la espalda, la humedad.
Palas de Rey, los miedos, el agotamiento, codo con codo, el mundo animal.
El pan tras las horas de ayuno, peso en la espalda y pasos... Sudor, moras silvestres, ánimo, cánticos, risas entre árboles, cafe a media mañana, ese acento gallego, religión, los fieles, los puentes de piedra que cruzan riachuelos, Rivadiso. Casas de cartón, la solidaridad, charlas distendidas con desconocidas, desconocidos familiarmente conocidos, cercanía, descanso.
Consejos y paternalismo consentido, oscuridad en el camino, soledad, pasos y más pasos, dolencias y valor, deportividad, tenacidad condimentada con sufrimiento, perder la orientación, acercarse al horizonte casi hasta tocarlo, la carretera, Santiago, la catedral.
FIN DEL CAMINO
miércoles, 17 de septiembre de 2008
Marx culebrón...
Ante la ilegalización de ANV, haré una única puntualización al respecto:
Señoras, señores, me aburro. EL CONFLICTO VASCO ME LA TRAE AL PAIRO.
Esa es mi posición. Punto en boca.
Señoras, señores, me aburro. EL CONFLICTO VASCO ME LA TRAE AL PAIRO.
Esa es mi posición. Punto en boca.
lunes, 15 de septiembre de 2008
MATEMÁTICAS

Suelo aprovechar para reflexionar, esos momentos al final del día en los que hago ejercicio. Lo cual me aporta una sensación bastante grata de tranquilidad, como una droga apaciguadora, que pone un paréntesis a una jornada que transcurre a un ritmo mayor del que en ocasiones soy capaz de asimilar.
Ayer me ocurrió precisamente lo contrario. Mientras recorría el muelle de Uribitarte con mis cascos de música en los oídos, noté como paulatinamente iba agudizandose la tensión que sentía en la sien.
Corría, para variar, meditando sobre el éxito y el fracaso en el ámbito académico, lo cual deriva siempre en la reformulación del concepto de la felicidad y el bienestar personal.
Empecé a hacer números, mátematicas, casi por deformación profesional, en un intento de contabilizar el número de días que durante el 2008 habían transcurrido bajo la presión inherente a las etápas de exámenes. 3 veces en 9 meses, correspondientes a las convocatorias de Febrero, Junio y Septiembre. Con algunas variaciones, concluí que de media, permanecía en periodo de reclusión durante las dos o tres semanas previas a las señaladas fechas, y que eran otras 3 las semanas que duraban los exámenes. De 5 a 6 semanas de hibernación por cada convocatoria, lo cual supera los 4 meses de vida en calidad de espectro.
La conclusión, creo que no hace falta que la formule... Está claro que la cabeza estaba a punto de estallarme por las alarmantes cifras de vida estudiantil exclusiva e infrahumana, que para que no resultaran más demoledoras, me abstuve de traducir a horas. Horas y horas, frente a páginas con números que van adquiriendo sentido, con el tiempo, pero sin una garantía de éxito, de recompensa del esfuerzo. Nada que atenue esa sensación de incertidumbre, que siembra dudas a la hora de actuar, de decidir, de plantearnos si vale la pena seguir hipotecando otras facetas de tu vida, para llenarlas de números, y más números, series, formalismos, operaciones, hipótesis, paradojas, axiomas, teorias, demostraciones, problemas... Angustia.
LAS AUTORIDADES SANITARIAS ADVIERTEN QUE LA CIENCIA PERJUDICA GRAVEMENTE A SU SALUD Y A LA DE QUIENES LE RODEAN.
Ayer me ocurrió precisamente lo contrario. Mientras recorría el muelle de Uribitarte con mis cascos de música en los oídos, noté como paulatinamente iba agudizandose la tensión que sentía en la sien.
Corría, para variar, meditando sobre el éxito y el fracaso en el ámbito académico, lo cual deriva siempre en la reformulación del concepto de la felicidad y el bienestar personal.
Empecé a hacer números, mátematicas, casi por deformación profesional, en un intento de contabilizar el número de días que durante el 2008 habían transcurrido bajo la presión inherente a las etápas de exámenes. 3 veces en 9 meses, correspondientes a las convocatorias de Febrero, Junio y Septiembre. Con algunas variaciones, concluí que de media, permanecía en periodo de reclusión durante las dos o tres semanas previas a las señaladas fechas, y que eran otras 3 las semanas que duraban los exámenes. De 5 a 6 semanas de hibernación por cada convocatoria, lo cual supera los 4 meses de vida en calidad de espectro.
La conclusión, creo que no hace falta que la formule... Está claro que la cabeza estaba a punto de estallarme por las alarmantes cifras de vida estudiantil exclusiva e infrahumana, que para que no resultaran más demoledoras, me abstuve de traducir a horas. Horas y horas, frente a páginas con números que van adquiriendo sentido, con el tiempo, pero sin una garantía de éxito, de recompensa del esfuerzo. Nada que atenue esa sensación de incertidumbre, que siembra dudas a la hora de actuar, de decidir, de plantearnos si vale la pena seguir hipotecando otras facetas de tu vida, para llenarlas de números, y más números, series, formalismos, operaciones, hipótesis, paradojas, axiomas, teorias, demostraciones, problemas... Angustia.
LAS AUTORIDADES SANITARIAS ADVIERTEN QUE LA CIENCIA PERJUDICA GRAVEMENTE A SU SALUD Y A LA DE QUIENES LE RODEAN.
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