La verdad es que no soy muy dada a actos de fe. Por algún motivo, hoy debía empezar a escribir con esta afirmación. A lo mejor para que quede constancia de que considero el dogmatismo una lacra que. desgraciadamente, abarca a gran parte de una sociedad, desde los sectores más conservadores -y/o religiosos-, hasta los que se dicen críticos.
Más concretamente. el dogmatismo en la izquierda, y con esto voy acotando el terreno, resulta una gran lacra que imposibilita el avance y da lugar a personalismos y situaciones contradictorias de las que resulta dificil retornar.
Comprendo que la falta de concreción de estas lineas provoquen la perplejidad de lxs lectorxs, inmersos en un caos de divagaciones que parece no llevar un rumbo claro. Ya advertí que sería yo misma, tanto la autora como la principal receptora de los escritos de este blog.
Me resultó sorprendente, una cita con la que dí en el día de ayer, que reproduzco a continuación:
"Tengo fe en las decisiones del partido." Cosa que sería comprensible si dicho partido se tratase del PNV, único partido confesional del estado. Pero no era así.
Lo extraño es que a estas alturas del calendario me sorprenda ante una afirmación en esta linea, que aunque demuestra una clara pérdida del la capacidad crítica, es más frecuente de lo que me gustaría en los circulos, repito, de gente de izquierda.
Me remito a la frase de inicio: No soy dada a actos de fe. Siento mostrarme así de escéptica, pero reitero que yo no tengo fe en mi partido. Tampoco tengo fe en los órganos de dirección del partido. Entendiendo, por supuesto, el partido como un ente abstracto cuyas decisiones debemos respetar todos los militantes. El partido cuyas decisiones cuyas decisiones vienen directamente de la mano de Dios -o Lenin, en su lugar- que pulula por ahí estableciendo la linea entre lo moralmente respetable y los desvaríos ideológicos.
Ya lo vengo diciendo, para de alguna manera justificarme, no soy muy dada a actos de fe.
Aunque probablemente no sea lx que promueve cree el debate, la razón y la autocrítica, quien deba justificarse...
2 comentarios:
Eider, hazte anarcofeminista y deja el comunismo jaja. La segunda mitad ya la tienes. Un beso.
No me pongas entre la espada y la pared, querida Laurita...
Por supuesto que existen contradicciones entre el feminismo y el marxismo, no en vano definió Hartman esta alianza como un matrimonio mal avenido.
Y tu comentario vaya con cierta sorna y cachondeo, me voy a permitir el lujo de explayarme, porque me apetece, coño.
Te diré que no soy una acérrima defensora del feminismo marxista, y que además desconozco los fundamentos del anarcofeminismo en su totalidad, aunque tengo la convicción de que en ambas corrientes surgen el mismo tipo de contradicciones.
Siento decirte que el anarcofeminismo realiza, a mi juicio, un análisis demasiado simplista en el que acaba mezclando churras con merinas, capitalismo con jerarquización y patriarcado, y parece que viene a ser al final todo lo mismo.
En cuando al análisis marxista, que parte, como sabrás, del materialismo, Engels relaciona el sometimiento de la mujer con la constitución de la familia como institución social y el asentamiento de la propiedad privada, a partir del establecimiento de las sociedades sedentarias. Antes de eso, habla de un supuesto matriarcado, que personalmente creo que no existió nunca... Considero que un análisis desarrollado por hombres, nunca será lo suficientemente completo, pues, es como si yo pretendiese explicar desde mi punto de vista la discriminación por motivos de raza, sin vivirla en primera persona. Con esto no quiero decir que no haya habido mujeres marxistas que hayan dado sus aportaciones al feminismo, pero siempre lo han hecho desde un punto de vista de clase y bajo la influencia de sus compañeros de partido. Mi humilde opinión es que la opresión por motivos de sexo es mucho más compleja de lo que lxs teoricxs marxistas la han descrito, y aunque responde también a motivaciones de tipo económico, no puede equipararse a otro tipo de discriminaciones, por las peculiaridades que engendra.
Un ejemplo de ello, es que un hombre negro, si es rico, no es discriminado, mientras que la discriminación por motivos de sexo se extiende a todas las clases sociales, al ámbito público y al privado.
Y después de este rollo que poco tiene que ver con el texto, pero que en algun momento tenía que redactar, acabo diciendo que no renegaré de mis principios marxistas -menos aun para sustituirlos por otros más incompletos-, porque considero que el comunismo bien entendido no debería generar confusión ni contradicciones, sino que se va adaptando a cada momento y cada realidad, mediante un análisis racional, y desacreditanto al dogma, venga de la iglesia católica o del seno del propio partido comunista.
¡Salud!
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