Rondaban las 5 de la tarde en la capital cubana el día en que fuimos a visitar la asamblea del Poder Popular de la provincia de la Habana. Nos adentramos en un edificio amplio, con el aire acondicionado a tope. A la entrada, cruzamos la zona habilitada para utilizar ordenadores que el estado pone a disposición de lxs ciudadanxs, y nos dirigimos a una sala de reuniones.
El delegado detalló el funcionamiento de los procesos electorales de la isla. Escuchamos. Ese es nuestro modelo de democracia, la democracia directa y participativa, invisibilizada por los medios de comunicación masivos. Y es que además del bloqueo norteamericano, los paises occidentales tienen sometida a Cuba a un bloqueo mediático que tergiversa una realidad que dista bastante de la imagen que nos hacen llegar.
Repasemos el concepto de democracia:
"Democracia es una forma de organización de grupos de personas, cuya característica predominante es que la titularidad del poder reside en la totalidad de sus miembros, haciendo que la toma de decisiones responda a la voluntad colectiva de los miembros del grupo."
En 1976 se somete a referendum la nueva constitución cubana y se aprueva este modelo de participación ciudadana, que se establece a tres niveles: Municipio, provincia y nación, a partir de las cuales se conforman unas asambleas abiertas para el gobierno y la toma de decisiones.
No es el Partido Comunista de Cuba quien propone a lxs candidatxs a delegadx de las asambleas, sino el vecindario, ya que el Partido permanece al margen de todo el proceso. Entre 2 y 8 delegados son elegidos de manera nominal, y se realizan reuniones hasta alcanzar un acuerdo.
El voto es directo y secreto. Para no favorecer a ningunx de lxs aspirantes, no se lleva a cabo una campaña electoral, sino que se coloca una foto de cada candidatx junto con su biografia, en el lugar donde se va a proceder a votar. Lxs delegadxs no reciben un sueldo, más allá de la compensación económica pertienen lo días que no vayan a su lugar de trabajo habitual. La ley establece que lxs delegadxs deben conservar su puesto de empleo al terminar la legislatura y que cada 6 meses, estxs deben rendir cuentas ante la ciudadanía, además de que sus cargos son revocables en todos los casos.
Lo que tiene, sin duda, mayor interés son los planteamientos que realizan lxs ciudadanxs. Cualquier ciudadanx -cubano mayor de 16 años-, puede hacer una propuesta que lxs delegadxs deben llevar a las asambleas, sea de caracter municipal, provincial o incluso nacional. A nivel de base, un representante de la asamblea acude al hogar de quien realiza la propuesta, una vez que se a debatido y estudiado, para dar una respuesta satisfactoria en la medida de lo posible.
La mayor parte de los planteamientos rechazados, son inviables por falta de recursos económicos y tecnológicos. Las condicciones materiales existentes, están limitadas debido a la situación concreta de Cuba, estado prácticamente autarquico, sometido a un bloqueo comercial que dificulta el intercambio con el resto de paises.
La figura de Fidel Castro ha sido utilizada por los medios de comunicación para desvirtuar la Revolución Cubana y difundir la idea de que en el socialismo no existe la democracia.
Desde la izquierda, el relevo en el poder es visto como algo prioritario, y sin duda, la propia Revolución debe hacer autocrítica en ese sentido.
Sin embargo, es necesario valorar este hecho en su contexto, con las circunstancias de un pais que está contruyendo una alternativa al capitalismo, y que paradógicamente se encuentra a sólo 90 millas de el gigante estadounidense, que constantemente ha amenazado a su soberanía a lo largo de la historia. En un momento de cambio y con la adicción de dificultades que supuso la pérdida de aliados -caida de la URSS y el campo socialista- , ¿hubiera resistido la Revolución cubana sin un lider solido? ¿O hubiera caido en las garras de los Estados Unidos?
No olvidemos, además, de que Fidel Castro ha resultado electo por la Asamblea Nacional del Poder Popular en todos sus mandatos.
Saquen sus propias conclusiones...
No creo que seamos parientes muy cercanos, pero si usted es capaz de temblar de indignación cada vez que se comete una injusticia en el mundo, somos compañerxs, que es más importante.
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martes, 12 de agosto de 2008
lunes, 25 de febrero de 2008
El cara a cara: Dos tontos muy tontos
Dicen que a falta de pan buenas son tortas, y a estas horas, en ausencia de programas de humor que hagan nuestras delicias, podemos sintonizar cualquiera de los tropecientos canales, que desde ahora hasta el día 9 de Marzo nos importunarán con las mil y una tomas del debate de los dos candidatos.Efectivamente, los dos únicos candidatos de los dos únicos partidos que tienen presencia en las elecciones generales, que tan de cabeza traen al ciudadano de a pie...
En este país la cultura de debate brilla por su ausencia, así que ahora que los señores Zapatero Rajoy han decidido enfrentarse y dejar de esconderse de la opinión pública, los informativos se cubren con novedades acerca de los detalles más trascendentes del dichoso debate, como la iluminación, la decoración, el lugar que ocupara cada candidato, etc. Tan riguroso es este país que los profesionales del mundo audiovisual serán estrictamente escrupulosos para garantizar la imparcilidad. En castellano, ni Rajoy estará maquillado con más esmero, ni Zapatero será cegado con un foco que provocará su derrota.
Luego queda el debate en sí, en el cual, no pienso, a priori, profundizar, y realizaré un frívolo análisis, propio de una servidora que de la avalancha de cifras, datos y promesas, se crée lo justo y necesario. Diálogo de besugos: Hablemos de inmigración. De inmigración hablaremos después. Del contrato con bonobus, luego, que tengo un as en la manga. Hablando de políticas sociales. Porque usted no quiere hablar de inmigración. Quiero hablar del bonobus...
Así esta el país. La verdad es que el desarrollo de esta sección del debate no tiene desperdicio.
A mentido a los españoles. Negocio con ETA. Aznar llamó a ETA movimiento de liberación nacional. Huy que grave. Pero usted no quiere hablar ETA, lo que realmente preocupa a los españoles. Hablemos del 11-M, terrorismo internacional. Huy, no, no, eso ya pasó. Aznar no está en activo. Es usted. Usted es él. Ya pero usted negocio con ETA y mintió. Muertos a manos de ETA en esta legislatura. Datos. Datos y más datos.
La memoria histórica no le importa a nadie. La guerra de Irak tampoco.
Las tropas. Las azores. Quieren ustedes volver a vencer con los mismos argumentos de la anterior legislatura. Cambie usted. Pero es que estaban a merced de Bush. Alianza Merkel-Sarkozy-Rajoy. Alianza Zapatero-Chávez-Castro. (Muajaja, la risotada es mía) Pero yo soy un patriota. Defendí al señor Ansar ante los insultos del indio Chávez.
Crónica de dos tontos muy tontos. A la espera de valoraciones, se cierra la conexión.
domingo, 20 de enero de 2008
Educación
Aunque resulte increible, he sacado mis narices de los libros para comer y de paso prestar atención a todo ese manojo de mentiras pre-electorales que comienza a acaparar los espacios informativos.
Como lo oyen, he encendido la tele para darme de morros con un conflicto interpepero que ni me va ni me viene, pero que me persigue cada vez que dirijo mi atención a los medios de comunicación. Pero no es mi intención hablarles de Gallardón. Lo que me ha llamado la atención es la nueva propuesta "popular" de reforma de la educación. Énesima reforma, ya que en este país no acaba de cosecharse el éxito -o más bien el no-fracaso- a nivel educativo.
Y es que los índices de abandono y fracaso escolar muestran continuamente las deficiencias de todas esas leyes, incapaces de aportar una mejora a la educación de los españoles.
El recientemente publicado informe Pisa, se suma a la exposición de evidencias, resaltando la deficiente capacidad lectora de los estudiantes.
He estado pensando -también algo novedoso, amable lector/a- en los factores que propician esta situación y comparándolo con otros paises más avanzados en esta materia.
Desde el ministerio de educación se achaca esta lacra a la escasa tradición lectora del país, digamos que los padres no leen y los hijos predican con el ejemplo.
Y digo yo, siguiendo este patrón, ¿cómo se las arregló la anterior generación para formarse en enseñanza media y superior, cuando en gran parte de los casos, sus padres y madres no habían cursado más que la educación primaria?
No lo niego, parte de razón tienen, teniendo en cuenta que este tipo de cambios no culminan de la noche a la mañana. Pero que este sea el principal argumento, es una forma de negación de la autocrítica, de echar balones fuera.
Por supuesto, la oposición culpabiliza al propio gobierno, aunque eso suponga obviar hechos tan claros como sus propios fracasos en educación en anteriores legislaturas. O la incapacidad de los gobiernos autonómicos que ellos mismo gestionan, a sabiendas de que la educación es competencia de estos.
Interesante baza electoral, pero en ningún caso fiel a la verdad.
Consultando la opinión de alguna docente (ejem...), he constatado que hay quien relaciona la falta de lectura con el avance tecnológico. Veamos, no con el avance en sí, sino con la saturación de otras distracciones como las video-consolas, DVDs, messenger, teléfonos moviles... Por citar algunos, sin evidenciar demasiado mi desconocimiento en esta materia.
Puede ser, me digo, los/as niños/as no leen, porque prefieren colocar sus posaderas en el mullidito sofa del salón y dejarse encandilar por la caja tonta, que supone menos esfuerzo -ojo, que también se puede leer en el sofa-.
Ahora bien, ¿acaso no han llegado estos magnificos adelantos a paises nórdicos como Finlandia?
¿Qué hace que los/as estudiantes de este país prefieran pasar sus horas entre libros?
Prosigue mi busqueda de culpables. ¿Qué me dicen de los docentes? Resulta que mi propia experiencia como borrega de aula también me sirve para juzgar la calidad de la enseñanza, al menos, desde mi punto de vista. Un círculo vicioso veo yo. Bueno, lo vi.
Veía como el nivel de exigencia iba en detrimento de un nivel de comprensión adecuado. Es decir, que los parámetros de evaluación se adaptaban a un alumnado cada vez más perezoso y reacio a embaucarse en la aventura literaria.
Los/as profesores/as tampoco se encuentran exentos de críticas en cuando a capacidad de motivar al alumnado. Otro círculo vicioso, ¿quién motiva al profesor que se encuentra desmotivado dada la indeferencia de sus alumnos? Eso no quita para que en algunos casos, la incapacidad de seleccionar libros de calidad e interés de los alumnos, propicie esta indeferencia. Que hay que reciclarse, oiga.
Algunas fuentes indican que la nulidad de la literatura en este país tiene como resultado la cruda realidad reflejada por el informe Pisa. Decían, que salvo contadas excepciones, la literatura en este país resulta repetitiva, poco novedosa. Teniendo en cuenta las dimensiones del mercado literario, las traducciones de libros de procedencias variopintas, las cambiantes modas de libros de autores de origenes varios y exóticos, queda este argumento hecho trizas.
Reflexiones de esta servidora, apuntan a la idiosincrasia, cuyo significado explicare por si algún inepto de los que nos dejan a la altura del barro en el informe Pisa se dignara o dignase a leerme.
"Es la manera de ser que caracteriza a las personas que pertenecen a un determinado grupo social." segun dice la wikipedia.
Sin más miramientos, que va en el caracter del español medio esa repulsa hacia el texto elaborado.
Busquemos culpables, y que rueden cabezas, que la identificación del origen del problema es el primer paso para implantar medidas de mejora.
Como lo oyen, he encendido la tele para darme de morros con un conflicto interpepero que ni me va ni me viene, pero que me persigue cada vez que dirijo mi atención a los medios de comunicación. Pero no es mi intención hablarles de Gallardón. Lo que me ha llamado la atención es la nueva propuesta "popular" de reforma de la educación. Énesima reforma, ya que en este país no acaba de cosecharse el éxito -o más bien el no-fracaso- a nivel educativo.
Y es que los índices de abandono y fracaso escolar muestran continuamente las deficiencias de todas esas leyes, incapaces de aportar una mejora a la educación de los españoles.
El recientemente publicado informe Pisa, se suma a la exposición de evidencias, resaltando la deficiente capacidad lectora de los estudiantes.
He estado pensando -también algo novedoso, amable lector/a- en los factores que propician esta situación y comparándolo con otros paises más avanzados en esta materia.
Desde el ministerio de educación se achaca esta lacra a la escasa tradición lectora del país, digamos que los padres no leen y los hijos predican con el ejemplo.
Y digo yo, siguiendo este patrón, ¿cómo se las arregló la anterior generación para formarse en enseñanza media y superior, cuando en gran parte de los casos, sus padres y madres no habían cursado más que la educación primaria?
No lo niego, parte de razón tienen, teniendo en cuenta que este tipo de cambios no culminan de la noche a la mañana. Pero que este sea el principal argumento, es una forma de negación de la autocrítica, de echar balones fuera.
Por supuesto, la oposición culpabiliza al propio gobierno, aunque eso suponga obviar hechos tan claros como sus propios fracasos en educación en anteriores legislaturas. O la incapacidad de los gobiernos autonómicos que ellos mismo gestionan, a sabiendas de que la educación es competencia de estos.
Interesante baza electoral, pero en ningún caso fiel a la verdad.
Consultando la opinión de alguna docente (ejem...), he constatado que hay quien relaciona la falta de lectura con el avance tecnológico. Veamos, no con el avance en sí, sino con la saturación de otras distracciones como las video-consolas, DVDs, messenger, teléfonos moviles... Por citar algunos, sin evidenciar demasiado mi desconocimiento en esta materia.
Puede ser, me digo, los/as niños/as no leen, porque prefieren colocar sus posaderas en el mullidito sofa del salón y dejarse encandilar por la caja tonta, que supone menos esfuerzo -ojo, que también se puede leer en el sofa-.
Ahora bien, ¿acaso no han llegado estos magnificos adelantos a paises nórdicos como Finlandia?
¿Qué hace que los/as estudiantes de este país prefieran pasar sus horas entre libros?
Prosigue mi busqueda de culpables. ¿Qué me dicen de los docentes? Resulta que mi propia experiencia como borrega de aula también me sirve para juzgar la calidad de la enseñanza, al menos, desde mi punto de vista. Un círculo vicioso veo yo. Bueno, lo vi.
Veía como el nivel de exigencia iba en detrimento de un nivel de comprensión adecuado. Es decir, que los parámetros de evaluación se adaptaban a un alumnado cada vez más perezoso y reacio a embaucarse en la aventura literaria.
Los/as profesores/as tampoco se encuentran exentos de críticas en cuando a capacidad de motivar al alumnado. Otro círculo vicioso, ¿quién motiva al profesor que se encuentra desmotivado dada la indeferencia de sus alumnos? Eso no quita para que en algunos casos, la incapacidad de seleccionar libros de calidad e interés de los alumnos, propicie esta indeferencia. Que hay que reciclarse, oiga.
Algunas fuentes indican que la nulidad de la literatura en este país tiene como resultado la cruda realidad reflejada por el informe Pisa. Decían, que salvo contadas excepciones, la literatura en este país resulta repetitiva, poco novedosa. Teniendo en cuenta las dimensiones del mercado literario, las traducciones de libros de procedencias variopintas, las cambiantes modas de libros de autores de origenes varios y exóticos, queda este argumento hecho trizas.
Reflexiones de esta servidora, apuntan a la idiosincrasia, cuyo significado explicare por si algún inepto de los que nos dejan a la altura del barro en el informe Pisa se dignara o dignase a leerme.
"Es la manera de ser que caracteriza a las personas que pertenecen a un determinado grupo social." segun dice la wikipedia.
Sin más miramientos, que va en el caracter del español medio esa repulsa hacia el texto elaborado.
Busquemos culpables, y que rueden cabezas, que la identificación del origen del problema es el primer paso para implantar medidas de mejora.
miércoles, 19 de diciembre de 2007
Qué grande es Woody Allen (teoria de las cuerdas)
Es para mí un gran alivio saber que por fin el universo tiene explicación; empezaba a pensar que era yo. Pero resulta que la física, como un familiar irritante, tiene todas las respuestas.
El big bang, los agujeros negros y el caldo primordial aparecen todos los martes en la sección de ciencias del Times, y gracias a eso mi comprensión de la teoría de la relatividad general y de la mecánica cuántica está ahora a la altura de la de Einstein, o sea, de Einstein Moomjy, el vendedor de alfombras.
¿Cómo he podido vivir hasta ahora ignorando que en el universo hay cosas pequeñas del tamaño de la "longitud de Planck", que miden una millonésima de una milmillonésima de una milmillonésima de una milmillonésima de centímetro? Si a ustedes se les cae una en un teatro a oscuras, imaginen lo difícil que sería encontrarla. ¿Y cómo actúa la gravedad? Y si de pronto dejara de actuar, ¿seguirían ciertos restaurantes exigiendo chaqueta? Lo que sí sé de física es que, para un hombre situado en una orilla, el tiempo pasa más deprisa que para un hombre que se halla en un barco, sobre todo si el hombre del barco va acompañado de su esposa. El último milagro de la física es la teoría de cuerdas, que ha sido anunciada como una TDT una "Teoría de Todo". Ésta puede explicar incluso el incidente de la semana pasada que aquí describo.
El viernes desperté y, como el universo está en expansión, tardé más de lo habitual en encontrar mi bata. Por este motivo salí con retraso para ir al trabajo y, como el concepto de arriba y abajo es relativo, el ascensor en el que entré subió a la azotea, donde fue muy difícil parar un taxi. No olvidemos que un hombre que viajara en un cohete casi a la velocidad de la luz sin duda habría podido llegar a tiempo al trabajo, o quizás incluso un poco antes, y sin duda mejor vestido. Cuando por fin llegué a la oficina y fui hacia mi jefe, el señor Muchnik, para explicar la demora, mi masa aumentó conforme aceleraba para acercarme a él, lo que él interpretó como señal de insubordinación. Tras cruzar unas palabras enconadas, me aseguró que me descontaría ese tiempo del sueldo, que, en comparación con la velocidad de la luz, es de todos modos muy pequeño. La verdad es que si tomamos como referencia la cantidad de átomos de la galaxia Andrómeda, en realidad gano poquísimo. Intenté decírselo al señor Muchnik, quien me contestó que yo pasaba por alto que el tiempo y el espacio eran la misma cosa. Y juró que si esa situación cambiaba, me concedería un aumento. Señalé que si tenemos en cuenta que el tiempo y el espacio son una misma cosa, y que se tarda tres horas en hacer algo que resulta tener menos de 15 centímetros de longitud, ese algo no puede venderse por más de cinco dólares. Lo bueno de que el espacio sea lo mismo que el tiempo es que, si viajas a los confines del universo y el trayecto dura tres mil años terrestres, cuando vuelvas tus amigos habrán muerto, pero no necesitarás Botox.
De vuelta en mi despacho, con la luz del sol entrando a raudales por la ventana, pensé que si de pronto estallaba nuestro gran astro dorado, este planeta saldría volando de la órbita y surcaría el infinito por los siglos de los siglos: otra buena razón para llevar siempre el móvil encima. Por otro lado, si algún día yo pudiera circular a una velocidad superior a 300 mil kilómetros por segundo y volver a capturar la luz nacida hace siglos, ¿podría retroceder en el tiempo al antiguo Egipto o la Roma imperial? Pero ¿qué iba a hacer allí? Prácticamente no conocía a nadie. En ésas estaba cuando entró nuestra nueva secretaria, la señorita Lola Kelly. Pues bien, en la discusión sobre si todo está hecho de partículas o de ondas, para mí que la señorita Kelly está hecha de ondas. Salta a la vista que ondula cada vez que se acerca al surtidor de agua. Y no es que no tenga buenas partículas, pero son las ondas lo que le permite obtener esas fruslerías de Tiffany's. Mi esposa también es más de ondas que de partículas, sólo que sus ondas han empezado a colgar un poco.
O quizás el problema es que mi esposa tiene demasiados quarks. La verdad es que, últimamente, al verla, uno diría que se ha acercado demasiado al horizonte de sucesos de un agujero negro y parte de ella -desde luego no toda ella ni mucho menos- ha sido absorbida. Eso le ha dado una forma un tanto extraña, que espero sea corregible mediante una fusión en frío. Yo siempre he aconsejado a todo el mundo que se mantenga a distancia de los agujeros negros porque, una vez dentro, cuesta muchísimo salir y conservar a la vez el oído musical. Si, por casualidad, uno cae en un agujero negro, lo traspasa y sale por el otro lado, probablemente volverá a vivir su vida entera una y otra vez, pero quedará demasiado comprimido para salir y conocer a chicas.
Así pues, me acerqué al campo gravitacional de la señorita Kelly y sentí vibrar mis cuerdas. Sólo sabía que deseaba envolver sus gluones con mis bosones de gauge débil, introducirme por un agujero de gusano y pasar por un túnel cuántico. Fue entonces cuando me paralicé por el principio de incertidumbre de Heisenberg. ¿Cómo podía actuar si era incapaz de determinar su posición y velocidad exactas? ¿Y si de pronto yo provocaba una singularidad, es decir, una ruptura devastadora en el espacio y en el tiempo? Son tan ruidosas. Todo el mundo se volvería a mirar y yo me sentiría abochornado delante de la señorita Kelly. Pero es que la energía oscura de esa mujer atrae tanto. La energía oscura siempre me ha puesto como una moto, sobre todo en una mujer con el mentón prominente. Concebí la fantasía de que, si lograba meterla en un acelerador de partículas durante cinco minutos con una botella de Cháteau Lafite, me encontraría junto a ella con nuestros quantos aproximándose a la velocidad de la luz y su núcleo entrando en colisión con el mío. Naturalmente, en ese preciso momento noté que me entraba un trozo de antimateria en el ojo y tuve que buscar un bastoncillo para quitármelo. Casi había perdido toda esperanza cuando ella se volvió hacia mí y habló.
-Lo siento -dijo-. Me disponía a pedir café, pero ahora mismo no recuerdo la ecuación de Schrödinger. Qué tontería, ¿no? Se me ha ido de la cabeza, así sin más.
-Cosas de la evolución de las ondas de probabilidad -sentencié-. Y si vas a la cafetería, ¿podrías traerme una magdalena con muones y té?
-Cómo no -respondió con una sonrisa coqueta mientras ella adoptaba una forma de Calabi-Yau-.
Sentí que mi constante de acoplamiento invadía su campo débil mientras unía mis labios a sus húmedos neutrinos. Al parecer, alcancé una especie de fisión, porque de pronto me encontré levantándome del suelo con un morado en el ojo del tamaño de una supernova.
Supongo que la física puede explicarlo todo salvo el bello sexo, aunque le dije a mi mujer que el cardenal se debía a que el universo no se hallaba en expansión, sino que se contraía, y yo no estaba atento.
El big bang, los agujeros negros y el caldo primordial aparecen todos los martes en la sección de ciencias del Times, y gracias a eso mi comprensión de la teoría de la relatividad general y de la mecánica cuántica está ahora a la altura de la de Einstein, o sea, de Einstein Moomjy, el vendedor de alfombras.
¿Cómo he podido vivir hasta ahora ignorando que en el universo hay cosas pequeñas del tamaño de la "longitud de Planck", que miden una millonésima de una milmillonésima de una milmillonésima de una milmillonésima de centímetro? Si a ustedes se les cae una en un teatro a oscuras, imaginen lo difícil que sería encontrarla. ¿Y cómo actúa la gravedad? Y si de pronto dejara de actuar, ¿seguirían ciertos restaurantes exigiendo chaqueta? Lo que sí sé de física es que, para un hombre situado en una orilla, el tiempo pasa más deprisa que para un hombre que se halla en un barco, sobre todo si el hombre del barco va acompañado de su esposa. El último milagro de la física es la teoría de cuerdas, que ha sido anunciada como una TDT una "Teoría de Todo". Ésta puede explicar incluso el incidente de la semana pasada que aquí describo.
El viernes desperté y, como el universo está en expansión, tardé más de lo habitual en encontrar mi bata. Por este motivo salí con retraso para ir al trabajo y, como el concepto de arriba y abajo es relativo, el ascensor en el que entré subió a la azotea, donde fue muy difícil parar un taxi. No olvidemos que un hombre que viajara en un cohete casi a la velocidad de la luz sin duda habría podido llegar a tiempo al trabajo, o quizás incluso un poco antes, y sin duda mejor vestido. Cuando por fin llegué a la oficina y fui hacia mi jefe, el señor Muchnik, para explicar la demora, mi masa aumentó conforme aceleraba para acercarme a él, lo que él interpretó como señal de insubordinación. Tras cruzar unas palabras enconadas, me aseguró que me descontaría ese tiempo del sueldo, que, en comparación con la velocidad de la luz, es de todos modos muy pequeño. La verdad es que si tomamos como referencia la cantidad de átomos de la galaxia Andrómeda, en realidad gano poquísimo. Intenté decírselo al señor Muchnik, quien me contestó que yo pasaba por alto que el tiempo y el espacio eran la misma cosa. Y juró que si esa situación cambiaba, me concedería un aumento. Señalé que si tenemos en cuenta que el tiempo y el espacio son una misma cosa, y que se tarda tres horas en hacer algo que resulta tener menos de 15 centímetros de longitud, ese algo no puede venderse por más de cinco dólares. Lo bueno de que el espacio sea lo mismo que el tiempo es que, si viajas a los confines del universo y el trayecto dura tres mil años terrestres, cuando vuelvas tus amigos habrán muerto, pero no necesitarás Botox.
De vuelta en mi despacho, con la luz del sol entrando a raudales por la ventana, pensé que si de pronto estallaba nuestro gran astro dorado, este planeta saldría volando de la órbita y surcaría el infinito por los siglos de los siglos: otra buena razón para llevar siempre el móvil encima. Por otro lado, si algún día yo pudiera circular a una velocidad superior a 300 mil kilómetros por segundo y volver a capturar la luz nacida hace siglos, ¿podría retroceder en el tiempo al antiguo Egipto o la Roma imperial? Pero ¿qué iba a hacer allí? Prácticamente no conocía a nadie. En ésas estaba cuando entró nuestra nueva secretaria, la señorita Lola Kelly. Pues bien, en la discusión sobre si todo está hecho de partículas o de ondas, para mí que la señorita Kelly está hecha de ondas. Salta a la vista que ondula cada vez que se acerca al surtidor de agua. Y no es que no tenga buenas partículas, pero son las ondas lo que le permite obtener esas fruslerías de Tiffany's. Mi esposa también es más de ondas que de partículas, sólo que sus ondas han empezado a colgar un poco.
O quizás el problema es que mi esposa tiene demasiados quarks. La verdad es que, últimamente, al verla, uno diría que se ha acercado demasiado al horizonte de sucesos de un agujero negro y parte de ella -desde luego no toda ella ni mucho menos- ha sido absorbida. Eso le ha dado una forma un tanto extraña, que espero sea corregible mediante una fusión en frío. Yo siempre he aconsejado a todo el mundo que se mantenga a distancia de los agujeros negros porque, una vez dentro, cuesta muchísimo salir y conservar a la vez el oído musical. Si, por casualidad, uno cae en un agujero negro, lo traspasa y sale por el otro lado, probablemente volverá a vivir su vida entera una y otra vez, pero quedará demasiado comprimido para salir y conocer a chicas.
Así pues, me acerqué al campo gravitacional de la señorita Kelly y sentí vibrar mis cuerdas. Sólo sabía que deseaba envolver sus gluones con mis bosones de gauge débil, introducirme por un agujero de gusano y pasar por un túnel cuántico. Fue entonces cuando me paralicé por el principio de incertidumbre de Heisenberg. ¿Cómo podía actuar si era incapaz de determinar su posición y velocidad exactas? ¿Y si de pronto yo provocaba una singularidad, es decir, una ruptura devastadora en el espacio y en el tiempo? Son tan ruidosas. Todo el mundo se volvería a mirar y yo me sentiría abochornado delante de la señorita Kelly. Pero es que la energía oscura de esa mujer atrae tanto. La energía oscura siempre me ha puesto como una moto, sobre todo en una mujer con el mentón prominente. Concebí la fantasía de que, si lograba meterla en un acelerador de partículas durante cinco minutos con una botella de Cháteau Lafite, me encontraría junto a ella con nuestros quantos aproximándose a la velocidad de la luz y su núcleo entrando en colisión con el mío. Naturalmente, en ese preciso momento noté que me entraba un trozo de antimateria en el ojo y tuve que buscar un bastoncillo para quitármelo. Casi había perdido toda esperanza cuando ella se volvió hacia mí y habló.
-Lo siento -dijo-. Me disponía a pedir café, pero ahora mismo no recuerdo la ecuación de Schrödinger. Qué tontería, ¿no? Se me ha ido de la cabeza, así sin más.
-Cosas de la evolución de las ondas de probabilidad -sentencié-. Y si vas a la cafetería, ¿podrías traerme una magdalena con muones y té?
-Cómo no -respondió con una sonrisa coqueta mientras ella adoptaba una forma de Calabi-Yau-.
Sentí que mi constante de acoplamiento invadía su campo débil mientras unía mis labios a sus húmedos neutrinos. Al parecer, alcancé una especie de fisión, porque de pronto me encontré levantándome del suelo con un morado en el ojo del tamaño de una supernova.
Supongo que la física puede explicarlo todo salvo el bello sexo, aunque le dije a mi mujer que el cardenal se debía a que el universo no se hallaba en expansión, sino que se contraía, y yo no estaba atento.
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