
Para variar, llevo algunos días teorizando sobre el modelo de relación afectivo mayoritario en nuestra sociedad, entre la gente de nuestra generación y tratando de averiguar si ha evolucionado algo con respecto al de nuestros padres y madres.
Bueno, hasta aquí la cosa no varía demasiado de otros textos que he escrito anteriormente. Y si, en cierto modo, voy a contar el mismo rollo. ¿Cual es el propósito de este esbozo forzado?
Básicamente, tuve la oportunidad de intercambiar impresiones con gente que pensaba de forma parecida a mí, durante el viaje a Cuba. Gente de esa que opina que el amor libre es una consecuencia lógia del pensamiento marxista.
Por partes, resultaría pueril e inocente decir que el modelo de relación actual deriva del sistema capitalista, aunque sería de igual modo estupido negar la relación que guardan, o la adaptabilidad del modelo de relaciones a la lógica del sistema.
Los valores que priman no han variado en gran medida del modelo tradicional. El único cambio sustancial que se ha producido, consiste en la nueva concepción de la sexualidad, que permite tener relaciones de forma habitual, sin necesidad de enlaces matrimoniales. Cosa fácilmente comprensible dentro del marco neoliberal, dado que los empresarios ven en el mercado del sexo y todo lo que deriva de él un negocio en potencia. Esto, unido lógicamente a la superación de restricciones de tipo moralistas y a la decadencia de instituciones como la iglesia católica.
Pero centremonos en lo que no ha cambiado. Nuestro sentimiento de posesión sobre las personas que queremos, la exclusividad, la obligatoriedad, la entrega...
Siempre en consonancia con la mentalidad capitalista, aparece en las relación a las personas la misma necesidad de posesión de bienes materiales, como consecuencia de una alienación psicológica a la que se nos somete.
También es cierto que el modelo de relación efimiero -one night only- está bastante extendido. No obstante, en este tipo de relaciones no suelen aparecer vínculos afectivos, y son aceptables dentro de una etapa transitoria; por lo que entendemos que siempre que exista afecto tendemos a establecer relaciones basadas en la exclusividad y la fidelidad, que son en cualquier caso, el objetivo final.
En una sociedad en la que el sexo se ha naturalizado hasta tal punto que resulta inconcedible que haya quien no lo practique, se dan múltiples oportunidades para las relaciones momentaneas. Esto supone que quienes mantienen relaciones exclusivas se enfrentan a una contradicción cada vez que se presenta una situación de este tipo.
Hasta aquí la descripción de una realidad social.
Entonces, ¿cómo se forja una relación afectiva, libre de prejuicios religiosos/moralistas y que no implique posesividad?
El amor libre, contrariamente a lo que divulgan ciertos prejuicios retrogrados, consiste en que cada individuo sea dueño de su propio cuerpo, y por tanto, capaz de desarrollar su afectividad de la forma que estime oportuna en cada momento.
No se trata de cambiar el modelo tradicional por un modo de vida basado en la promiscuidad, sino de tener la capacidad de elegir en cada momento, de vivir la sexualidad al margen de estereotipos y conductas impuestas, de rechazar límites en el desarrollo de cada cual.
Todo esto desde mi VALIOSO punto de vista, claro...
Bueno, hasta aquí la cosa no varía demasiado de otros textos que he escrito anteriormente. Y si, en cierto modo, voy a contar el mismo rollo. ¿Cual es el propósito de este esbozo forzado?
Básicamente, tuve la oportunidad de intercambiar impresiones con gente que pensaba de forma parecida a mí, durante el viaje a Cuba. Gente de esa que opina que el amor libre es una consecuencia lógia del pensamiento marxista.
Por partes, resultaría pueril e inocente decir que el modelo de relación actual deriva del sistema capitalista, aunque sería de igual modo estupido negar la relación que guardan, o la adaptabilidad del modelo de relaciones a la lógica del sistema.
Los valores que priman no han variado en gran medida del modelo tradicional. El único cambio sustancial que se ha producido, consiste en la nueva concepción de la sexualidad, que permite tener relaciones de forma habitual, sin necesidad de enlaces matrimoniales. Cosa fácilmente comprensible dentro del marco neoliberal, dado que los empresarios ven en el mercado del sexo y todo lo que deriva de él un negocio en potencia. Esto, unido lógicamente a la superación de restricciones de tipo moralistas y a la decadencia de instituciones como la iglesia católica.
Pero centremonos en lo que no ha cambiado. Nuestro sentimiento de posesión sobre las personas que queremos, la exclusividad, la obligatoriedad, la entrega...
Siempre en consonancia con la mentalidad capitalista, aparece en las relación a las personas la misma necesidad de posesión de bienes materiales, como consecuencia de una alienación psicológica a la que se nos somete.
También es cierto que el modelo de relación efimiero -one night only- está bastante extendido. No obstante, en este tipo de relaciones no suelen aparecer vínculos afectivos, y son aceptables dentro de una etapa transitoria; por lo que entendemos que siempre que exista afecto tendemos a establecer relaciones basadas en la exclusividad y la fidelidad, que son en cualquier caso, el objetivo final.
En una sociedad en la que el sexo se ha naturalizado hasta tal punto que resulta inconcedible que haya quien no lo practique, se dan múltiples oportunidades para las relaciones momentaneas. Esto supone que quienes mantienen relaciones exclusivas se enfrentan a una contradicción cada vez que se presenta una situación de este tipo.
Hasta aquí la descripción de una realidad social.
Entonces, ¿cómo se forja una relación afectiva, libre de prejuicios religiosos/moralistas y que no implique posesividad?
El amor libre, contrariamente a lo que divulgan ciertos prejuicios retrogrados, consiste en que cada individuo sea dueño de su propio cuerpo, y por tanto, capaz de desarrollar su afectividad de la forma que estime oportuna en cada momento.
No se trata de cambiar el modelo tradicional por un modo de vida basado en la promiscuidad, sino de tener la capacidad de elegir en cada momento, de vivir la sexualidad al margen de estereotipos y conductas impuestas, de rechazar límites en el desarrollo de cada cual.
Todo esto desde mi VALIOSO punto de vista, claro...
8 comentarios:
El amor es tan libre como las personas que lo comparten.
De lo cual se deduce que sin amor libre se elimina la posibilidad de libertad individual, se anula la voluntad y la propiedad de nuestro propio cuerpo.
Y buscas la libertad por encima de la felicidad?
¿Y quien dice que la libertad está reñida con la felicidad? Más bien al contrario...
El error está en la creencia de que la exclusividad aporta estabilidad y la estabilidad, y la estabilidad es sinónimo de felicidad. Nada más lejos de la realidad, sin animo de hacer una rima barata.
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Pienso que el desarrollo afectivo y sexual que puedas llevar a cabo, no se tiene porque corresponder con un modelo de exclusividad y entrega que se nos ha impuesto -no por casualidad-, que no existe una forma de ser feliz, un único sendero. Percivo que tu idea de la felicidad es algo restrictiva, limitada a seguir un patrón, con el que personalmente yo, no me siento identificada. Puede que me equivoque.
Para nada, no me has entendido, no te he dicho que para ser feliz se necesite tener un derecho de exlusividad, te decia, que no es necesario ser libre para ser feliz. Cada uno como es.
Vamos a ponernos trascendentales, si toca. ¿No es necesario ser libre para ser feliz?
Puede, siempre que vivas en la ignorancia de tu condición de ¿no-libre?
Pero bueno, ¿qué entiendes tu por felicidad?
Es como si te pregunto a ti, que es la libertad, nunca puedes ser mas libre? Felicidad es un estado en el que estas cuando te parece que nada va mal y todo esta bien. Pero como tu has dicho, ¿que es para ti la libertad? Probablemente exista antes la felicidad que la libertad
Siendo la felicidad un concepto abstracto, puede ajustarse a diferentes concepciones que respondan a criterios individuales.
¿Qué es para mi la libertad?
No lo tengo muy claro, la libertad es un término descaradamente tergiversado, hasta el punto de que el PP lo hizo suyo empleandolo como lema en varias manifestaciones. Pero, ¿qué sabrán ellos?
El otro día vi un episodio de una serie americana que pretendía transmitir algo así como: Fijaos que en este grandioso sistema tenemos todos la libertad de elegir, de elegir como nos vestimos, que música escuchamos, como nos abrochamos la chaqueta y como nos peinamos.
Estoy pensando que esto me da para un artículo, así que, sino te traumatiza que te dejen a medias, permíteme que termine con puntos suspensivos, a expensas de una nueva entrada clarificadora...
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