Imaginense la escena, como el comienzo de un burdo chiste de blancos y negros. Tal cual. Un blanco y un negro, cuya ubicación espacio-temporal obviaremos, se encuentran en un contexto tambien indefinido frente a frente. Entoces, el blanco pasa su mano por el hombro del negro, tratando de empatizar con él y asegura: "Oye tio, que sepas que yo no tengo ningún problema, a mí me da igual que seas negro, me pareces normal."
Posteriormente aparece otro energúmeno, que hace lo propio y añade: "Si tio, a mí me pasa igual. Yo es que conozco ya a un chino y a un indio, y a estas alturas, que quieres que te diga... ya no me sorprende nada. También me pareces perfectamente normal."
El negro, que no sale en su asombro, no cuestiona la veracidad de las palabras de sus compañeros, aunque tampoco deja de preguntarse el porqué de la actitud de estos y si a pesar de su buena intención no denotan sus respectivos discursos ciertos prejuicios y xenofobia interiorizada.Fin.
Vale la pena hacer el ejercicio de cambiar las características de los personajes. Tómese por ejemplo al negro por una mujer, lesbiana, por un anarquista, por una tetrapléjica. Y juzguen.
2 comentarios:
A veces es raro tener que justificar ciertas cosas que deberían darse por supuestas. Pero parece que a veces te sientas obligadx a hacerlo. Por ejemplo, yo cuando digo que no tengo religión o cuando digo que apoyo la bisexualidad, lesbianismo y demás siempre hay alguien que me mira raro. La gente necesita que le abran la mente con tenazas.
Gracias por acordarte de mi laurita!!
Simplemente quería poner de reliebe la paradoja que engendran algunas situaciones, con un ejemplo muy claro, dado que por algun motivo, el racismo nos resulta mucho más perceptible que el sexismo, la lesbofobia y un largo etc. de ismos y fobias...
Una cosa es hablar de apoyo, cosa que contribuye a la visibilización, en otras palabras, es casi como un acto militante. Pero es diferente decir que "me parece normal". No nos engañemos, sabiendo que lo normal es lo normativo el lesbianismo no entra dentro de lo normal. Por ejemplo.
Aunque el hecho de verbalizar que "me parece normal" denota ya en si cierta homofobia interiorizada. En el caso del racismo parece que resulta más evidente.
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