jueves, 26 de junio de 2008

Yo-mi-me-conmigo... las crisis

Voy a disculparme de antemano, sin mucha convicción y por diplomacia más que otra cosa, porque se puede adivininar con el título, este blog empieza ya a desprender un tufillo egocéntrico y sensacionalista, que dista bastante de los objetivos que me marqué al abrirlo. Eran otros tiempos... Siempre servirá como escusa un gran lema: Lo personal es político.

Voy a permitirme el lujo de filosofar un poquito y analizar una característica que, particularmente, me afecta sobremanera. El orgullo es más bien un defecto, que limita nuestras maniobras a la hora de actuar cara a los demás, y por qué no, a la hora de avanzar en el desarrollo personal.

Admitir un error nunca es facil a determinados niveles. Por eso me resulta especialmente duro que me surjan dudas en torno a cuestiones relacionadas, sobre todo, a lo político e ideológico -como no...-. Son momentos de crisis, de cambios, de dudas difíciles de superar.
A lo mejor la solución pasa por admitir que las personas no podemos tener respuestas para todo, que estamos en costante desarrollo y que nuestro pensamiento es adaptable. Sin embargo incurro siempre en ese error, de querer tener siempre una opinión, un punto de vista acorde con un esquema constreñido de mi realidad, incapaz de relativizar y flexibilizar, exijiendome coherencia hasta en la última de mis actuaciones.
Del mismo modo, resulta traumático darse cuenta de que has estado equivocada, ilusionada, con ciertas ideas que llegado un determinado momento, carecen de importancia.

¿Por qué...?

2 comentarios:

Mikelats dijo...

Sólo diré una cosa.

El orgullo está muy bién, pero un embutido es un embutido.



vhhatqx

Marxita dijo...

Muy gráfico. Gracias Mikelats.