Tras el almuerzo, tuvimos la primera toma de contacto con la sociedad cubana. Echamos a andar por la Habana, sin un rumbo claro, en vista de que se había suspendido el encuentro con la FEU. Ariel nos acompañaba, mientras deambulábamos por la vieja Habana. Yo iba acumulando tensión, cada vez que alguien se nos acercaba pidiendo ropa, material escolar o pesos. Mis contradicciones se agudizaban, alimentadas por aquellos personajes que surgían entre los callejones de la capital, apegados a los turistas. Algunos se apiadaban de ellos, otros no. Contaban historias emotivas, de nietos que carecían de recursos, que no iban a la escuela… Vendedores ambulantes del Granma, accesible en establecimientos oficiales por 25 pesos nacionales, buscando hacer negocio a costa del despiste del visitante. Fueron momentos de desconcierto para el grupo, y especialmente duros para mí, que veía como cada mano tendida se tornaba en un golpe a los ideales, un doloroso encuentro con la realidad.
No creo que seamos parientes muy cercanos, pero si usted es capaz de temblar de indignación cada vez que se comete una injusticia en el mundo, somos compañerxs, que es más importante.
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domingo, 8 de febrero de 2009
Reflexiones de la compañera Eidel (segunda entrega)
PASEO POR LA HABANA

Tras el almuerzo, tuvimos la primera toma de contacto con la sociedad cubana. Echamos a andar por la Habana, sin un rumbo claro, en vista de que se había suspendido el encuentro con la FEU. Ariel nos acompañaba, mientras deambulábamos por la vieja Habana. Yo iba acumulando tensión, cada vez que alguien se nos acercaba pidiendo ropa, material escolar o pesos. Mis contradicciones se agudizaban, alimentadas por aquellos personajes que surgían entre los callejones de la capital, apegados a los turistas. Algunos se apiadaban de ellos, otros no. Contaban historias emotivas, de nietos que carecían de recursos, que no iban a la escuela… Vendedores ambulantes del Granma, accesible en establecimientos oficiales por 25 pesos nacionales, buscando hacer negocio a costa del despiste del visitante. Fueron momentos de desconcierto para el grupo, y especialmente duros para mí, que veía como cada mano tendida se tornaba en un golpe a los ideales, un doloroso encuentro con la realidad.
Tras el almuerzo, tuvimos la primera toma de contacto con la sociedad cubana. Echamos a andar por la Habana, sin un rumbo claro, en vista de que se había suspendido el encuentro con la FEU. Ariel nos acompañaba, mientras deambulábamos por la vieja Habana. Yo iba acumulando tensión, cada vez que alguien se nos acercaba pidiendo ropa, material escolar o pesos. Mis contradicciones se agudizaban, alimentadas por aquellos personajes que surgían entre los callejones de la capital, apegados a los turistas. Algunos se apiadaban de ellos, otros no. Contaban historias emotivas, de nietos que carecían de recursos, que no iban a la escuela… Vendedores ambulantes del Granma, accesible en establecimientos oficiales por 25 pesos nacionales, buscando hacer negocio a costa del despiste del visitante. Fueron momentos de desconcierto para el grupo, y especialmente duros para mí, que veía como cada mano tendida se tornaba en un golpe a los ideales, un doloroso encuentro con la realidad.
jueves, 5 de febrero de 2009
Reflexiones de la compañera Eidel
6 meses. Ha transcurrido justo medio año desde que volví de Cuba. Con el huracán y el cincuenta aniversario de por medio, parece mucho más lejano en el tiempo .
Considero que he dejado pasar el tiempo suficiente como para analizar con frialdad la información y sensaciones que recibí en aquel viaje -brigada-. Durante el mes de agosto escribí varios textos, que recogían un seguimiento cronológico de los hechos e impresiones relevantes, que en su día decidí llamar "Reflexiones de la compañera Eider", un guiño a los textos que Fidel Castro publica con cierta frecuencia. Es el momento de exteriorizar mis sensaciones, buenas y malas, y seguir meditando...
Considero que he dejado pasar el tiempo suficiente como para analizar con frialdad la información y sensaciones que recibí en aquel viaje -brigada-. Durante el mes de agosto escribí varios textos, que recogían un seguimiento cronológico de los hechos e impresiones relevantes, que en su día decidí llamar "Reflexiones de la compañera Eider", un guiño a los textos que Fidel Castro publica con cierta frecuencia. Es el momento de exteriorizar mis sensaciones, buenas y malas, y seguir meditando...
LLEGADA AL AEROPUERTO
Al bajar del avión, cuando rondaban las 9 de la noche, nos invadió una sensación de desconcierto. Poníamos por primera vez pie en territorio cubano, llegábamos al socialismo, propiciando así una mezcla entre emoción y ansiedad. Antes de pasar los controles, debíamos rellenar un formulario, con el motivo del viaje, tiempo de estancia, procedencia y otros datos. Nos turnamos para utilizar los pocos bolígrafos que llevábamos, y por fin, conseguimos cruzar todos desde aquella sala vacía hasta la parte exterior del aeropuerto José Martí, por unas puertas que se abrían, después de que unas funcionarias comprobaran los datos de cada brigadista. Mire a la cámara…
Recogimos los equipajes, cambiamos algunos euros por pesos convertibles, sin demasiada certeza de lo que debíamos recibir a cambio. Daba igual, ¡estábamos en Cuba!
Al salir al exterior, era ya de noche. Nos impresionó el calor, pero sobre todo, el nivel de humedad, se respiraba con mayor dificultad. Montamos en un autobús made in China de amplísimos asientos y aire acondicionado a tope. Muchas íbamos ya preparadas para los cambios de temperatura, con palestinos y jerséis.
Se presento el guía, miembro de la UJC, Ariel, junto con otro responsable que nos acompañaría durante momentos concretos. EL traslado al hotel se produjo en silencio absoluto y con las luces del autobús apagadas. Me sorprendió la forma en la que, de repente, se desvaneció esa actitud de triunfalismo de cuando aterrizaba el avión y todo el mundo quedó expectante, tratando de localizar a través del cristal algo que llamará nuestra atención, que nos confirmara que, tras nueve horas de vuelo, habíamos llegado por fin a territorio socialista...
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