miércoles, 15 de octubre de 2008

Desvarío IV

No puedo evitar sentir cierta angustia, como un nudo impredecible, que pausadamente va tensandose y se aferra a mi garganta... Me siento parte de ese mundo constreñido, sectario, hermético quizás, inseguro e innestable. Desconozco los motivos que una y otra vez me llevan al punto de partida, a ese replanteamiento constante del valor que tiene cuanto he elegido. Son elementos entrelazados, los que producen mi desaliento, con la misma rapidez con la que en ocasiones construyen, crean e ilusionan.

Pienso, luego existo. Noches en vela, entremezcladas con punzadas, la incertidumbre en ese permanente ronroneo, de unas ideas que apesar del letargo se resisten a abandonarme.
La incertidumbre, al reconocer que la estabilidad no puede existir, que los horizontes cambiarán mientras exista conciencia. Inexorable torrente de emociones, de intensidad dificilmente controlable...

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