lunes, 20 de octubre de 2008

“...si usted es capaz de temblar de indignación cuando se comete una injusticia en cualquier parte del mundo, somos compañeros...” Ernesto Che Guevara



Sucedió un 17 de Diciembre de 2005, en Barcelona. Probablemente uno de esos días contaminados por la euforia navideña, de máximo transito bajo las lucecitas que cubren las avenidas, preparativos, promesas, buenas intenciones...

Precisamente en estas fechas, 3 jóvenes se acercaron a un cajero, para culminar su noche de diversión, atacando a una mujer indigente, que dormía en su interior para resguardarse del frio.



La dantesca escena, fue presenciada por las cámaras de seguridad, que horas después servirían para esclarecer los hechos y que las macabras imágenes quedaran para siempre, archivadas para que un hecho de tal calibre y cobardía, no perdure por siempre en nuestra memoria, junto a los nombres y apellidos de quienes fueron capaces de cometer semejante atrocidad.

Durante diez minutos, permanecieron los tres en el interior del cajero, agrediendo y humillando a Maria Rosario Endrinal Petit, que por encima de indigente era mujer, un ser humano con dignidad, lo cual parecen haber olvidado quienes hicieron eco del asunto, sin desprenderse de su visión parcial y clasista.



Los tres marcharon, y al de unos instantes, uno de ellos volvió, engañando a la mujer, haciendole creer que estaba sólo. Ella cedió, abrio la puerta y allí comenzó su calvario.

Se dice que la golpearon hasta que perdió el conocimiento, que depués la rociaron con disolvente y terminaron lanzando intencionadamente una colilla, un residuo de cigarro que culmiría la brutal escena convirtiendo el cajero en un infierno que pondría fin a la vida de la mujer.



28 años. Es lo que pide la Fiscalía para los 3 asesinos, responsables de que está mujer se abrasara. Me pregunto cuantos corresponderán al asesinato, y cuantos a los daños ocasionados al cajero, como un mero pasatiempo, de unos niños fascistas que emplearon su tiempo libre en condenar a una mujer, que ya había sido castigada por la circunstancias de su vida personal.



Tiemblo de indignación, me corroe el odio y la ira. Nada hay más vil que asesinar por puro vicio, a tan pronta edad, a una mujer que vive en la calle. Deseo por encima de todo, que sea precisamente esa impunidad clasista la que arremeta contra estos tres desgraciados, que nunca sean capaces de conciliar el sueño, presas de ese sentimiento de culpa, que acabe haciéndolos trizas, que sean estigmatizados de por vida.



Hoy haré un escepción. En reiteradas ocasiones he dicho: No creo en la carcel. Discrepo con la idea de que eliminar la libertad del ser humano, sea la forma de reinsertar a lxs criminales.

Pero en este caso, prima un deseo más profundo, de rabia y conmoción:



"Ustedes han demostrado no valer nada como personas, han llegado al escalafón más bajo al que el ser humano puede llegar, se han divertido a costa de la vida mujer desamparada, sóla e indefensa, y ahora son sus vidas las que carecen de valor, pues se han convertido en seres deplorables, exentos de todo rasgo de humanidad y dignidad. Ojalá paguen su deuda por este asesinato vil, cobarde y fascista. Ojalá paguen con su libertad, esta deuda que tienen ustedes con la humanidad, con la familia, con quienes se cruzaron un su vida y sobre todo, con esta mujer. Con Maria Rosario Endrinal Petit."

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Marxita! No podía escribir en tu blog antes jeje por eso no te he escrito pero te he estado leyendo cuando he tenido tiempo. Me ha gustado tu entrada como de costumbre, y creo que comparto tu forma de sentirte ante tal ataque y tu condena a los tres chavales.

Un beso desde las Alemanias!

Marxita dijo...

Comprendo que tu condición de exiliada te deje poco tiempo para dedicar a este transitado blog, pero me alegra que des señales de vida de vez en cuando, desde aquellos lares...

Si además, tiemblas de indignación ;) pues ya sabes, somos compañeras, lo cual me alegra todavía más.

Que la embriaguez Erasmusera sea un delirio, que no te prive de ver estas injusticias.

Un beso Laurita.

Anónimo dijo...

Últimamente no veo demasiado la tele, pero justo coincidió que estaban emitiendo imágenes del juicio. Recuerdo que de repente me di cuenta de que estaba despotricando en voz alta. Indignada. Por la sentencia, por las "excusas" (ya claro... pensaban que el garrafón con pinta de ser bastante inflamable pues no era un líquido peor que el agua, lo de la colilla fue sin querer... ¿también la agredieron sin querer? uy, que me he caído...).
Sin darme cuenta de que efectivamente, estaba hablando en voz alta en una sala llena de gente.
Pero joder, ¿podemos permitir eso?
Perdona que no sea más extensa, pero tengo que marcharme ya y acabo de descubrir que ya puedo dejar comentarios y quería dejarte uno aquí, que en su momento quise hacerlo y no pude. ( y no me da tiempo a releermelo en profundidad).

Marxita dijo...

Todxs lxs gafaspasta afirman no ver demasiado la tele... ¿Casualidad o causalidad? Espero que no te hayas apuntado al club...

Muajaja. Está bien alzar la voz ante la injusticia... Es parte del encanto de revolucionario, sentirme incomprendida, protestar mientras el resto del mundo piensa que no te llega bien el riego.

AHora bien, te recomiendo que no vayan por ahí los primeros pasos de tu proceso de socialización, allá por la cumbre del Españolismo.

Ten muy presente que el mundo existen tres paises: Euskalerria, Madrid y el resto del mundo.
Actua en consecuencia y estate siempre a la altura de las circunstancias. Porque como decía aitite Sabino: "Allá donde va una Bizkaina, lleva consigo una parte de Bizkaia.

Un besazo y ¡´qué viva el éxodo!