Arrastro unas cadenas roidas que se debilitan a voluntad, mi propia fuerza es la que determina el peso que puedo soportar. Simbolizan esos vínculos oxidados, de metal que se tiñe de rojo, fruto del paso del tiempo y se adecúa con dificultad a nuevos aires. Nuevos tiempos, cambiantes, mismo rumbo, misma meta, otros senderos, otras luces.
Puede que empiece a ser consciente del amanecer. Hoy y aquí. De los rayos que asoman por rendijas, que descubro sin prisa. Recuperando el aliento en cada esquina, inspiro.
Otra mano tendida, que estrecho sólo a medias, la aprensión se adueñará por siempre de mí, lo prefiero así, de momento. Me acompaña hasta la calzada, libre de malezas y resentimiento. Continuo un tramo a pie, hasta la frontera, donde mi mundo adopta una forma heterodoxa. Me deshago de lo prescindible, una pequeña liberación. Miro atrás, sin ser ya capaz de dar respuesta al motivo del hermetismo de un mundo que me atrapó. Si vuelvo sobre mis pasos, tened por seguro que será sin cadenas, mugrientas o no. Únicamente yo, y todo ese tesón que guardo al fondo de mi mochila.
2 comentarios:
Cuando lo he leido me ha parecido completamente un rap.
Qué comentario más raro... ¿Un rap?
Publicar un comentario