No pregunteís el porqué. También yo ignoro la razón por la cual escucho el agua del rio que fluye, como un leve murmullo entre el griterio, a lo lejos. Tengo la certeza de que avanzo, en la dirección equivocada si acaso, pero prosigo una marcha sin retorno, encaramada a ese signo de interrogación, respirando de forma entrecortada...
¿Cuando terminará este laberinto sin muros?
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