Comprendo que a estas alturas estarán mis 4 lectores asqueados de mi insistencia al recalcar la desinformación que sufrimos debido al imperio mediático, que se encarga de inculcarnos ciertos prejuicios ideológicos. Mis disculpas.
En el caso de América Latina, donde el sentimiento anticapitalista esta en auge, resulta especialmente sencillo establecer ciertas conexiones que nos hagan criminalizar todo lo que no les gusta a nuestros jefecillos de la Unión Europea, cuyos intereses no convergen, obviamente, con los de los dirigentes de Ecuador, Venezuela, Cuba, Nicaragua, y demás países que tratan de construir una alternativa a nuestro sistema.
Estos días vemos un clarísimo ejemplo, en un nuevo capítulo del conflicto colombiano, en el cual, el gobierno de Uribe, cometiendo un grave error de intromisión, mata a 16 guerrilleros de las FARC, presuntamente mediante un bombardeo, a pesar de que investigaciones posteriores apuntan a que Raul Reyes, número dos de la guerrila, fue mutilado, torturado y asesinado de un tiro en la frente, antes de que tuviera lugar el bombardeo.
Pero eso no nos importa a nosotros los europeos. Lo principal es el paso que se da contra el terrorismo y el narcotráfico, que es lo que los señores Lorenzo Mila y compañía nos cuentan acerca de las FARC-EP.
Personalmente, me resulta dificil exponer una argumentación favorable a un grupo político-militar que, innegablemente, a cometido diversos asesinatos y secuestros. En términos normales, rechazo frontalmente la vía militar como estrategia. Sin embargo, no podemos obviar que en el caso de Colombia, se vive prácticamente en un estado de guerra, alimentado por la presencia de grupos paramilitares y la presecución de sindicalistas. Es curioso que se manejen cifras certeras sobre el número de secuestrados y asesinados por la guerrilla, y que nada se sepa sobre los 2500 homicidios cometidos contra sindicalistas desde 1985 o los 400 homicidios cometidos durante el gobierno del actual presidente Alvaro Uribe.
Es una lástima que nuestros oídos sean tan sensibles a esos dos términos que se utilizan para descalificar al oponente y meternos a todos en el mismo saco: Terrorismo y narcotráfico.
Es una lástima, porque la distancia y esa nebulosa que los medios, al servicio de los gobiernos occidentales, crean en torno a todo cuanto acontece en America Latina, facilitan el que no podamos tener una visión crítica de la situación.
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