
A raíz de esta agresión fascista, Gaspar Llamazares, pidió el otro día en el congreso de los diputados la ilegalización de estos partidos de ideologia neonazi.
Lo cierto, es que así, en caliente, es perfectamente comprensible una reacción de este tipo. No nos olvidemos de que ante los actos de índole fascista y xenófoba, la tolerancia debe de ser nula y por tanto, esperamos una actuación de las fuerzas y cuerpos de seguridad del estado a la altura de las circunstancias.
Eso si, respecto a la petición de ilegalización de una formación política, debemos reflexionar de manera más profunda lo que eso supone. Es decir, resulta absolutamente incoherente pedir la ilegalización de un partido ultraderechista, por parte de alguien que se opone tajantemente y por principios al ultraje de la ley de partidos. No queremos equipararnos a la derecha española, cuando piden la ilegalización de la izquierda abertzale, tras un atentado de ETA. Debemos diferenciar entre una organización política y una militar. Esto mismo es aplicable a la extrema derecha.No podemos apelar a una ley que rechazamos para que sea aplicada a nuestros enemigos políticos.
Es muy improbable que encontremos razones de peso de cara a la justicia para poner en punto de mira a estas organizaciones, pues encuentran formas suficientes para enmascarar ciertos aspectos punibles de su ideario.
Aunque algunos sugieran la posibilidad de apelar a la historia reciente, para obviar las consecuencias del fascismo, tampoco considero, ni justo, ni conveniente (por razones pragmáticas), en el caso de los comunistas especialmente esta vía, consciente de que puede volverse contra nosotros. No hace falta recordar todo lo que se ha hecho en nombre del comunismo a lo largo y ancho del mundo...
Otro factor a tener en cuenta son las consecuencias que trae consigo la represión política. Hemos tenido ejemplos de ello en Euskal Herria, y sabemos de sobra, que esto favorece a la victimización del colectivo afectado, a su refortalecimiento ideológico, aumento en número y radicalización. Seamos prácticos y no demos alas al fascismo.
SOLIDARIDAD CON CARLOS
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