lunes, 12 de noviembre de 2007

de izquierdistas

He prometido que iba a escribir este artículo, por puro rencor.

Porque -en familia,¡- tengo el culo pelado de que me tachen de dogmática y me acusen de falta de criterio por definirme política e ideológicamente.

Pero mis ideas, mi filosofía es doxa -lo contrario de ortodoxa, laxa-, no es dogmática y no me impide ver la realidad, como algunos pretenden hacerme creer. El hecho de sentirte afin a un determinado posicionamiento político, no implica que aceptes todo cuanto se haga en su nombre.
Ni que vayas a salir en defensa de cualquier gilipollas que, por el mero hecho de ponerse el mismo nombre que tú, se crée que justificaremos sus atrocidades, estupideces, incoherencias.
Va a ser que no.


Dedico estas dulces palabras a los hippies, emos, apolíticos, estupidos, huevones, cobardes y despreocupados, a aquellos y aquellas que aun pensando que viven en un mundo injusto, se quedan en sus casas llorando y lamentandose de lo cruel que es la vida.

Ya espabilarán. También me hacen especial gracia los izquierdistas. Esos especímenes raros que aceptan sin más miramientos el sistema, que tienen una idea bastante ambigua de lo que es la izquierda. Votan cada cuatro años, concienciados de su responsabilidad como ciudadanos, a cualquier partidillo minoritario y estúpido, sin darse cuenta de que con ello contribuyen, a la farsa de la democracia representativa. Con su voto avalan a ese sistema derechista de elitización de la política, en el que cuatro peces gordos, decidiran por ellos, lo que el pueblo, por su falta de formación, es incapaz de decidir por si mismo.

Porque sólo un abogado, economista o empresario tiene los suficientes conocimientos como para sabersi queremos destinar dinero mantener a cuatro soplapollas en Afganistan en lugar de subir las pensiones. Lo olvidaba, la gente no sabe lo que quiere. Para eso se requiere una meticulosa educación, ocho masters y cinco tesis doctorales.



Siguiendo con los izquierdistas... ¿qué es, a fin de cuentas, la social-democracia, sino una concesión al sistema capitalista?
¿Sería capaz de perdurar el capitalismo, sin sus pertinentes concesiones sociales, que hicieran a la gente creer que vivimos en una sociedad más justa?
En otras palabras, ¿no se trata de una forma de mantener a la gente en la creencia de que todo marcha bien, para que no se alcen contra el sistema?
Una pantomima, hacer cuatro reformas sociales, proclamarlo a los cuatro vientos, y seguir adelante con la misma política económica.



El sistema es intocable. Lo es, no sólo para los que se declaran abiertamente de derechas o centro. Tampoco los apóliticos, la gente no convencida, social-democratas, (pseudo)izquierdistas, progres, conciben un cambio de sistema.
Hablan de la necesidad de avanzar, dentro del marco del neoliberalismo, y sin embargo, se oponen a cualquier reforma que permita desarrollar una sociedad sin clases.
No obstante, reaccionan ante principios tan básicos como el de la democracia participativa, o reformas de caracter socialista como las que se están llevando a cabo en algunos paises latinoamericanos.

Se dicen de izquierdas, cuando recurren a los medios de comunicación mayoritarios, defienden sus argumentos y creen sus mentiras.
En definitiva, malinterpretan a la izquierda. No entienden la función de los medios de comunicación, que no es informar a los ciudadanos de lo que acontece en el mundo, sino crear patria, complicidad con el sistema y trasmitir a la gente una falsa sensación de apoyada por el acceso al consumo.



A los comunistas, se nos tacha de dogmáticos. Lógico, resulta muy sectario llamarse mutuamente "camarada" y hablar de "capitalismo", "lucha de clases", "burgueses" y "proletarios". Para el español medio esos términos son ni más ni menos que cultismos, palabrejos obsoletos que no reflejan la situación actual.

Y si además, nos organizamos en agrupaciones políticas, somos como miembros de sectas, que tenemos que recurrir a la dirección del partido correspondiente para que nos orienten a cada momento.



Pues muy bien. Quien no entienda la necesidad de organizarse, que meta sus narices en los libros de historia, y que diga quien ostias ha conseguido algo de individualmente. Jesucristo no me vale.
Todavía seguiriamos en la sociedad feudal, si nadie hubiera movido un dedo y se hubieran formados grupos que montaran la pirula ENTRE TODOS.

Eso no significa que en un momento dado no puedas decidir abandonar. Tampoco el pertenecer a una determinada asociación implica que tengas que defender cada posicionamiento a capa y espada ni que tengas que estar de acuerdo con absolutamente todo.
Nosotros no nos regimos por la fe, sino por la razón. Por tanto no creemos, se nos invita a pensar y analizar, conscientes de lo injusto que es el sistema actual.

Salud







La lucha continua...


7 comentarios:

Anónimo dijo...

Amén.

ouTCaRD dijo...

Ten cuidado, no escribas enfadaba, puedes llegar a decir bobadas. Y sobre que las cosas se hacen entre todos, es mentira, se hacen entre todos, bajo el nombre de una persona. Beee.

Marxita dijo...

Siempre escribo enfadada, enfadada con el mundo. De hecho no hace falta ser muy observador para percatarse de que el tema del blog es la crítica social y política.

Que las cosas se hacen entre todos, no me acaba de quedar claro si consideras que es verdad o mentira, pues te contradices en la misma oración.

Respecto a tu concepción de trabajo/logros colectivos, no comparto tu escepticismo en torno a la unidad. Me considero una persona de consenso, y por tanto, creo que en toda lucha hay que unirse, porque razones obvias.
Creo que no será a mí a quien le puedas reprochar ningun beee, seguidismo o falta de criterio.

Por cierto, resulta curioso que te parezcan bobadas lo que yo opino, pero te agradezco tu comentario de todos modos.
Y muestro mi respeto por las luchas individuales. ¡Suerte!

Marxita dijo...

Gracias por tu escueto comentario, Dende.

Marxita dijo...

Por comentar...
Si a alguien le quedaran o quedasen dudas acerca de mi sectarismo-becerrismo-dogmatismo-gilipollez, que eche un vistazo a mis dos anteriores artículos.

Especialmente, uno titulado "contradicciones en los términos" hace referencia al sectarismo en el marxismo.
Entiéndase como crítica a aquellos que hacen del comunismo su religión.

ouTCaRD dijo...

Bueno, el Beee no iba por ti, parece mentira que no sepas que cada vez que me meto con alguien es con la sociedad en general (A la que yo pertenezco, beee). ¿La lucha individual tiene sentido? Yo siempre he pensado que sólo hace falta una persona para sembrar un campo. Entre muchos más rápido ¿pero saldrá todo igual?

También me gustaría aclarar que nunca he pensado que TÚ tengas una ideología rígida, al contrario, siempre te he admirado por la rapidez en las que rectificas tus anteriores comentarios, el valor que tienes para admitir que te has equivocado (El buen científico es el que sabe eequivocarse ¿no?).

Pero voy a dejar estos alagos y me reitero que, sin ser del todo cierto lo que escribes, aquí se pueden ver unas cuantas bobadas, y sé que lo sabes.

Marxita dijo...

Vale Ibon.

Primero: Gracias por las aclaraciones y los alagos.

Segundo: No entiendo esa confianza que tienes tú en el individuo, uno.
Supongo que como mesias que se precie, será un hombre.
Personalmente, y como comunista, confio más en el trabajo colectivo.
Déjame que haga gala de mi ortodoxia, con este pequeño fragmento de la Internacional:

"Ni en Dioses, reyes ni TRIBUNOS está el supremo salvador. Nosotros mismos realicemos el esfuerzo redentor." (¿colectivamente?)

Mis disculpas por condimentarlo con sarcasmo, no puedo librarme de él.

Tercero: Sigo sin encontrar las bobadas, por más que busco. Tal vez tengas una idea equivocada de lo que yo pienso.

Cuarto: Aclaración. Mantengo mi crítica al izquierdismo.
Y vuelvo a citar: "La izquieda, o es anticapitalista o no es izquierda".
Como persona comprometida y contraria al sistema, mi posición ante los demagogos es clara y rotunda. Creo que no es necesario mencionar nombres de partidos específicos.

Simplemente no creo en la política institucional, porque la considero una trampa en si. Un juego de unos pocos, que la ciudadanía legitima, inocentemente, acudiendo a las urnas.
Los izquierdistas, legitiman también este sistema absurdo, contribuyen en la misma farsa, con una cara más amable.