Uno de los datos más escalofriantes, respecto a la violencia contra la mujer, es el que aporta el Centro de Ginebra para el Control Democrático de las Fuerzas Armadas.
Según este organismo, en el mundo faltan demográficamente entre 113 y 200 millones de mujeres.
Se trata de una consecuencia directa de actos que se llevan a cabo en todo el mundo, a veces de manera impune, tales como aborto de fetos femeninos e infanticidio, en los países en los que se prefiere a los varones; los asesinatos de honor; la falta de cuidados, especialmente durante el parto; la violencia doméstica y el tráfico de mujeres.
El feminicidio, es el término designado al asesinato de mujeres, con la razón de género como única motivación, que comenzó a emplearse para referirse, de manera más concreta, a los consecutivos asesinatos de mujeres que se sucedieron en la localidad mejicana de Ciudad Juárez.
Se trata de la cuarta ciudad del estado, situada en la frontera con Estados Unidos.
Desde 1993, se calcula que han tenido lugar alrededor de 400 asesinatos y entre 300 y 500 desapariciones de mujeres, en una ciudad que alcanza el millón y medio de habitantes. No se conocen con exactitud las cifras de víctimas, debido a los altos niveles de corrupción existentes entre las autoridades, quienes han permitido –en algunos casos incluso, justificado- este fenómeno, que adquiere ya dimensiones de genocidio.
Las mujeres que sufren el feminicidio en primera persona, suelen cumplir con un mismo perfil. Mujeres vulnerables, jóvenes de entre 10 y 25 años; trabajadoras, estudiantes o desempleadas; de familias humildes…
En la mayor parte de los casos, las víctimas desaparecen y no se vuelve a saber de ellas. Cuando lo hacen, sus cuerpos se presentan síntomas de haber sufrido torturas, mutilaciones y violaciones, antes de haber sido asesinadas.
Se sabe que la aplicación de diversos ácidos posibilita la completa desaparición de los cuerpos, lo cual explica que desde que en 2001 comenzaran a investigarse algunos casos, los asesinos optaran por deshacerse de los cuerpos sin dejar huellas.
Las motivaciones de estos crímenes varían desde los crímenes pasionales hasta el más cruento de los sadismos.
Lo cierto es que a día de hoy, Ciudad Juárez representa un autentico mercado de seres humanos –especialmente de mujeres-, con el objetivo de satisfacer a consumidores de filmaciones pedófilas, sadomasoquistas y criminales. Estas películas, accesibles ahora a través de Internet, se conocen como “snuff movies” –coloquialmente: películas de palmarla-.
En muchos casos, guardan una relación directa con el mundo del narcotráfico, redes en las cuales, están involucrados personas de elevadas posiciones, con una influencia que les permite permanecer impunes en el anonimato.
A pesar de las amenazas de las autoridades, algunas familias se han organizado en agrupaciones, algunas de carácter internacional.
Desde ellas, denuncian la complicidad de las autoridades:
“Lamentamos mucho que el Gobierno de Chihuahua centre sus esfuerzos en vencer políticamente -de manera legitima o ilegítima- a sus adversarios, y que senadores y diputados estén más ocupados en ganar posiciones que en ayudar a mejorar las condiciones de vida de las y los juarenses. A la fecha estos crímenes están impunes, y a las mujeres desaparecidas nadie las busca... y los asesinatos y desapariciones continúan sin que a la fecha haya responsable alguno...”
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