
De vergüenza se les debería caer la cara a los ciudadanos de este país, que claman su antiracismo a los cuatro vientos, cuando sabemos los prejuicios generalizados y lo tolerante que es esta sociedad.
Ponemos el grito en el cielo al ver a un energúmeno propinando una paliza sin más motivo que el adoctrinamiento fascista, porque claro, la violencia física nos impacta a la inmensa mayoría.
Hablando de este señor, como no podía ser de otra manera, ya está en la calle, gracias al impecable sistema judicial de este país.
Pero no voy a hacer más incapie en este tema, al que ya le han dado bastante covertura los medios de comunicación, haciendo ver lo solidarios y concienciados que estamos todos y todas. Disculpen mi insistencia, pero es que si no se nos pusiera la carne de gallina al verestas imagenes, seriamos directamente unos nazis.
Exactamente como esos nazis a los que hizo alusión Esperanza Agirre.
Quien, dicho sea por cierto, anda ultimamente haciendo de abogado del diablo, la pobre mujer no da a vasto entre, sacar las castañas del fuego al ultra-derechista Jiménez Losantos y convencernos a todos de la sutileza del sentido del humor del lider de la oposición (dicen que ahora bromea sobre la existencia del cambio climatico)...
Una gran mujer, que tiene tiempo incluso para tachar de escandalosa la actitud del argentino que fue testigo de la agresión. Seguro que si ella hubiera estado presente le hubiera propinado una paliza, de facha a facha, como quien dice.
Encima, la tia tiene la cara de contanos que así empezo el nazismo, con la permisividad y pasividad de algunos. ¿Y cómo, señora mia, empezó el franquismo? ¿Lo sabe usted?
Mejor no remover viejos trapos sucios, ¿no crée?
Es increible la de reacciones que a suscitado este ataque a una inmigrante ecuatoriana. De lo cual me alegraría profundamente, si no se hubiera utilizado y no se hubiera hecho tanta demagogia de ello. Además de decirse estupideces.
Pongo un ejemplo. El otro día me encuentro con una encuesta de uno de esos periódicos gratuitos llenos de bazofia sensacionalista que ahora te plantan en los morros a la salida del metro.
Recogía algunos datos sobre unas dudas encuestas, que afirmaban que el 65% de los españoles valora positivamente la llegada de inmigantes, que el 86% defiende su igualdad a la hora de acceder a un empleo y que al 72% no le importaría tener un jefe extranjero.
Vamos, que estamos que nos salimos. Más tolerantes no podemos ser.
Resulta repugnante que se mienta con ese descaro. Tampoco hay que tener mucha cabeza para preguntar individualmente, oiga, ¿es usted racista?
Y en vista de los acontecimientos, todo el mundo responde que si, oye. De cajón de madera de pino. Si es que algunos tienen menos luces...
Que se le va a hacer. Acabo con esta cita:
"La discriminación de los negros está presente en cada momento de sus vidas para recordarles que la inferioridad es una mentira que sólo acepta como verdadera la sociedad que los domina."
Martin Luther King
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