Vaya, vaya. Parece que el amigo Sarkozy, nada más llegar, se a puesto a revolucionar Europa.
No esperabamos menos de su cabecita repleta de ideas conservadoras, ¿o si?
El caso es que ahora, (más bien hace ya unos días, perdonen mi retraso), plantea la castración química como parte de la solución del problema de los violadores reincidentes. Eso, además de un centro especial de tratamiento para los agresores sexuales, etc.
Y como todo se contagia menos la hermosura, pues no ha tardado la medida (todavía no aprobada) en salpicar a este, nuestro pais de nombre inmencionable.
Se abre un debate ético, y a su vez especializado, en el cual se discuten por una parte la efectividad de este tratamiento, además de si existe vulneración de los derechos fundamentales del agresor. Imagino que a estas alturas nadie se escandaliza ya, pensando que el pobre condenado tomará unas pastillas que al surtir efecto harán que caiga su colgajo... No es de recibo.
Lo que si que sucederá, es que se le inyectará una hormona llamada DEPO POVERA, que reduce el nivel de testosterona e inhibe, en cierto modo, el deseo sexual.
El debate especializado no me corresponde a mí ni, probablemente y perdonen mi osadía, a los cuarto gatos que leerán este artículo. Se cuestiona los resultados que pueda tener este tratamiento, si se da de forma obligatoria, digamos, en contra de la voluntad del agresor sexual.
El problema es que para curar a enfermos mentales, debe completarse el tratamiento con terapias adiccionales que permitan la superación de la patalogía.
Pero dejemos este debate de lado, que a los que carecemos conocimientos de medicina, nos viene grande. Nos centramos en las limitacines morales y la éticas.
La castración química no es una novedad. Se viene aplicando en algunos paises y a sido solicitada por los propios abusadores en ciertas ocasiones. El hecho de que se aplicara de forma sistemática a los reincidentes, supondría ya un cambió. Sus detractores hablan de atentado contra la dignidad del acusado. Y comprederán ustedes que no es por darle la razón a Sarkozy, pero no creo que suministrando un tratamiento periódico se este vulnerando nada de nada.
A mi juicio, la prioridad de la justicia ante estos casos debe de ser la protección de la sociedad ante las amenazas que los agresores sexuales, pedofilos, etc. suponen, además de la curación y reinserción de los mismos, en caso de que sea posible. La castración química, responde a estas dos necesidades, y no es empleada a modo de escarmiento. Otra cosa es que no de unos resultados satisfactorios, o que no se haya demostrado que se alcance el exito el cien por cien de las veces. Sin embargo, ahí volveríamos al debate técnico.
Sería bueno que en este pais, resurgiera el debate y se analizara la castración química como una posibilidad real, ya que supondría un pequeño paso en la lucha contra la violencia hacia la mujer.
Díganme si me equivoco.
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