viernes, 28 de septiembre de 2007

La mujer es rentable

La polémica de la anorexia vuelve a abrirse paso entre los temas de interés tras la campaña de un fotógrafo italiano que publica unas fotos de una mujer extremadamente delgada, como método de sensibilización.
No es mi intención entrar en valoraciones de la campaña en sí.
Cuando el sabio señala a la luna, miremos a la luna y no al dedo, por favor.

No es que me guste redundar en lo que ya es más que obvio, pero no por ello me cansaré de repetir que la responsabilidad de esta enfermedad que afecta mayoritariamente a mujeres la comparten los diseñadores de moda y los medios de comunicación. Los primeros, por fijar los estereotipos y obligarnos a las compradoras a embutirnos en tallas que no se corresponder con nuestra realidad. Los medios y en especial los publicistas, por aprovecharse desvergonzadamente de la moda de la delgadez y hacer de las mujeres un colectivo vulnerable, dependiente de unos cánones estéticos no saludables. Todo esto, por supuesto, forma parte de la subordinación de la mujer, con el trasfondo económico, como no podía ser de otra forma.

Porque mientras sea rentable convencernos de que debemos vestirnos así o asao para estar más guapas, o lo que es peor, que tenemos que comer menos y hacernos con las mil y una maquinas de gimnasio que la tele-tienda se empecina en que compremos, seguirán bombardeándonos con sus mensajes. Seguirán, en definitiva, haciéndonos creer que debemos perder esos kilos que, créanme, ¡no nos sobran!

Este es el problema y debemos buscarle una solución. O cambiamos el sistema, cosa que con los tiempos que corren, veo difícil y trabajoso. O tomamos conciencia de una vez por todas, y les dejamos con el culo al aire. Está en nuestras manos, depende de la voluntad de las mujeres el que pongamos punto y final a esta forma de lucro, a costa de nuestra apariencia y salud. ¡Mostremos nuestro desprecio a esos estereotipos que nos han sido impuestos y hagamos de nosotras mismas mujeres libres!

6 comentarios:

Anónimo dijo...

¿Tú y cuantas más?
No es una amenaza, y n o te lo tomes a mal, porque yo me apunto. También estoy harta de que o eres de tal forma, o mejor diría formas, o no eres socialmente aceptable. Estoy harta de que muchas veces en vez de ver personas vean formas y que dependiendo de éstas seas socialmente válida o no.
¿Pero cómo vamos a hacer para convencer a quién sea de que eso tiene que acabar?
Si se te ocurre algo, cuenta conmigo, claro.

ouTCaRD dijo...

Mientras leía el artículo me he acordado de un anuncio de tele-tienda en el que vendían ¡plantillas para adelgazar! Sí, de las que se ponen en los pies. Según ellos andando con esas plantillas puedes andar más y adelgazas. Es rozar lo absurdo, pero bueno, ya no me sorprendería ver que empiezan a vender el teléfono móvil adelgazador, y es que la obsesión de la suciedad por adelgazar (incluso cuando no les es necesario) alcanza ya límites insospechados.

Marxita dijo...

Prima, lo que está claro, es que á raíz de que yo escriba unas lineas en mi blog, no iniciaremos una revolución de mujeres, que es lo que hace falta para superar esta situación. Mi intención era más bien analizar (vulgarmente, cada una con sus capacidades) el motivo del constante bombardeo de anuncios de productos adelgazantes.
¿Porque todo el mundo se empeña en que adelgace?

Esas normas sociales de las que tú hablas tienen un porque. La mujer siempre ha estado sometida al hombre (niego la existencia de las sociedades matriarcales), y con la llegada del capitalismo se agudiza la opresión, en el campo de la estética, por ejemplo.

Y no es que se me llene la boca con grandes palabras. Simplemente creo que reconocido el problema, y su origen, podemos encontrar una solución. Tristemente, la sumisión viene desde tiempos inmemoriales, por lo que nosotras la tenemos casi asumida. Es decir que está tan arraigada en nuestras mentes que incluso nos olvidamos que está ahí. Que la mujer tenga que estar guapa, depilada y bien vestida es algo NORMAL.
Para acabar con esta forma de pensar, sólo nos quedan los articulos, las campañas, manifestaciones, en definitiva, la militancia feminista. Organizada o desorganizadamente (lo primero es, a mi juicio, más recomendable), por oral o por escrito. Nuestra lucha es la lucha de la conciencia.
Es a la vez sencillo y complicado. Si dejamos de prestar atención a los medios de comunicación, a sus estereotipos a sus incitaciones al consumismo, ellos caerán. Por eso repito, está en nuestras manos.

Marxita dijo...

Gracias por tu comentario, Ibon.
Tu observación me hace en pensar en la perspectiva del hombre acerca de la obsesión por lo estético, que aunque tradicionalmente a afectado a las mujeres, ahora empieza a ser común también entre vosotros.

Como persona que reivindica la igualdad entre sexos (para que el término feminista no te espante), una de las cosas que me preocupan es esta equiparación, digamos por debajo. Quiero decir, que los hombres se conviertan también en victimas de la moda, que los salarios se igualen en vase al más bajo, etc.

Creo os incumbe también a vosotros la lucha contra la publicidad sexista, bien por solidaridad, o por ser prácticos y evitar que con vosotros se cometan las mismas injusticias.
Lo cierto es que las normas sociales existen para todos. El cliente masculino es un creciente consumidor de productos de belleza.
Las empresas han encontrado un nuevo mercado que les resulta igualmente rentable.
Mi más firme rechazo.

ouTCaRD dijo...

Sí y no. El problema es que ese mercado se ha arraigado en los instintos básicos de los seres humanos. Es decir, que si consumimos tantos productos de belleza es por querer estar espléndidos para poder agradar al sexo contrario, o al mismo (vamos, para ligar y echar un polvo, joder, menudos remilgueos que me estoy pegando). Si hay algo que no se puede evitar es que la primera impresión es la que cuenta, y lo que primero habla es tu cuerpo, tu ropa, tu cara y tus gestos antes que tu boca.

Marxita dijo...

Me disculpara usted mi insistencia y tozudez, pero veo una contradicción el los términos. No es posible arraigarse en los instintos básicos, pues no se compatibiliza lo innato con lo cultural. En castellano: Puede que este en la naturaleza del ser humano la preocupación por lo estético, como bien dice usted, por alagar al sexo opuesto (o al mismo, sin excluir al resto de opciones sexuales) con el fin de conseguir "echar un polvo". Muy bien. Lo que no es claramente cultural es la OBSESIÓN, es algo que el sistema nos inculca para su propio beneficio y que nada tiene que ver con lo innato. El culto al cuerpo es característica de esta sociedad en particular, y de otras (no todas) en general.