Así lo han dicho. Volvamos al pasado. Porque en el pasado los niños eran buenos y respetaban a sus padres y profesores. Debemos retomar aquellos valores que olvidamos: el respeto, la autoridad, la obediencia. . .
Pregúntenselo al señor Enrique Múgica, quien, inspirado por el gran Sarko (Nicolas), ha propuesto prescindir del tuteo en las aulas. Sin tonterías: El profesorado será tratado de usted, a la vieja usanza.
Total, que ante la amenaza del bullying y la violencia escolar, el defensor del pueblo mueve ficha sacando este valioso as de su manga. El cínico trato de usted.
Indudablemente brillante, si no fuera por el hecho de que al profesorado le importa tres pimientos que le digan aquello de “Es usted un hijo de puta”, en lugar de “Eres un hijo de puta”. Da lo mismo, que lo mismo da.
Tiene su miga que a estas alturas de la vida no nos hayamos dado cuenta de que lo que se daba antes no era respeto, propiamente, sino miedo. De que no existía autoridad, sino poder. Conceptos frecuentemente empleados como sinónimos, con significado claramente diferente.
Así que sugiero que cuando estos señores tengan momentos de lucidez, se limiten a ponerlo por escrito y guardarlo en el baúl de los recuerdos. Dejen de atormentar con sus ideas neofascistas a la ciudadanía del siglo XXI, que bastante tenemos con lo nuestro.
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