domingo, 24 de junio de 2007

Rotundamente no

Precaución: Es obligatorio el uso de lentes lilas para leer este artículo, de lo contrario, su percepción del tema podrá salir gravemente perjudicada.

NO a su igualdad. No a la falsa oportunidad que nos bridan. No a la concesión de derechos, a que se permita a la mujer equipararse al hombre. No a la aceptación de su punto de vista androcéntrico. No, porque ellos no son nuestro modelo a seguir. No al hombre, como medida de lo neutro. No a sus prejucios. No a la rendición. La lucha no ha terminado.

Que nadie se equivoque. Los avances en materia judicial no deben hacer que bajemos los brazos.
Debemos superar una dificultad que va más allá que unos documentos escritos. El patriarcado, es decir, el sistema que establece la subordinación de la mujer al hombre, está arraigado en nuestras mentes. Y cuando digo nuestras, me refiero a mujeres y hombres.
Las barreras culturales son más sólidas que las institucionales.
Debemos terminar con esta situación, no dejar que evolucione o que cambie de disfraz.
La revolución debe venir de la mano de las mujeres. Conseguiremos la liberación, no mediante la homogeneización, pues el objetivo no es llegar a ser como ellos. Reconozcamos un hecho irrefutable: Somos diferentes. Siempre teniendo presente que la diferencia no implica desigualdad.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Dudo entre dos comentarios:

Entre un no a la falocracia
y un NO, simple y rotundo