Aunque resulte increible, he sacado mis narices de los libros para comer y de paso prestar atención a todo ese manojo de mentiras pre-electorales que comienza a acaparar los espacios informativos.
Como lo oyen, he encendido la tele para darme de morros con un conflicto interpepero que ni me va ni me viene, pero que me persigue cada vez que dirijo mi atención a los medios de comunicación. Pero no es mi intención hablarles de Gallardón. Lo que me ha llamado la atención es la nueva propuesta "popular" de reforma de la educación. Énesima reforma, ya que en este país no acaba de cosecharse el éxito -o más bien el no-fracaso- a nivel educativo.
Y es que los índices de abandono y fracaso escolar muestran continuamente las deficiencias de todas esas leyes, incapaces de aportar una mejora a la educación de los españoles.
El recientemente publicado informe Pisa, se suma a la exposición de evidencias, resaltando la deficiente capacidad lectora de los estudiantes.
He estado pensando -también algo novedoso, amable lector/a- en los factores que propician esta situación y comparándolo con otros paises más avanzados en esta materia.
Desde el ministerio de educación se achaca esta lacra a la escasa tradición lectora del país, digamos que los padres no leen y los hijos predican con el ejemplo.
Y digo yo, siguiendo este patrón, ¿cómo se las arregló la anterior generación para formarse en enseñanza media y superior, cuando en gran parte de los casos, sus padres y madres no habían cursado más que la educación primaria?
No lo niego, parte de razón tienen, teniendo en cuenta que este tipo de cambios no culminan de la noche a la mañana. Pero que este sea el principal argumento, es una forma de negación de la autocrítica, de echar balones fuera.
Por supuesto, la oposición culpabiliza al propio gobierno, aunque eso suponga obviar hechos tan claros como sus propios fracasos en educación en anteriores legislaturas. O la incapacidad de los gobiernos autonómicos que ellos mismo gestionan, a sabiendas de que la educación es competencia de estos.
Interesante baza electoral, pero en ningún caso fiel a la verdad.
Consultando la opinión de alguna docente (ejem...), he constatado que hay quien relaciona la falta de lectura con el avance tecnológico. Veamos, no con el avance en sí, sino con la saturación de otras distracciones como las video-consolas, DVDs, messenger, teléfonos moviles... Por citar algunos, sin evidenciar demasiado mi desconocimiento en esta materia.
Puede ser, me digo, los/as niños/as no leen, porque prefieren colocar sus posaderas en el mullidito sofa del salón y dejarse encandilar por la caja tonta, que supone menos esfuerzo -ojo, que también se puede leer en el sofa-.
Ahora bien, ¿acaso no han llegado estos magnificos adelantos a paises nórdicos como Finlandia?
¿Qué hace que los/as estudiantes de este país prefieran pasar sus horas entre libros?
Prosigue mi busqueda de culpables. ¿Qué me dicen de los docentes? Resulta que mi propia experiencia como borrega de aula también me sirve para juzgar la calidad de la enseñanza, al menos, desde mi punto de vista. Un círculo vicioso veo yo. Bueno, lo vi.
Veía como el nivel de exigencia iba en detrimento de un nivel de comprensión adecuado. Es decir, que los parámetros de evaluación se adaptaban a un alumnado cada vez más perezoso y reacio a embaucarse en la aventura literaria.
Los/as profesores/as tampoco se encuentran exentos de críticas en cuando a capacidad de motivar al alumnado. Otro círculo vicioso, ¿quién motiva al profesor que se encuentra desmotivado dada la indeferencia de sus alumnos? Eso no quita para que en algunos casos, la incapacidad de seleccionar libros de calidad e interés de los alumnos, propicie esta indeferencia. Que hay que reciclarse, oiga.
Algunas fuentes indican que la nulidad de la literatura en este país tiene como resultado la cruda realidad reflejada por el informe Pisa. Decían, que salvo contadas excepciones, la literatura en este país resulta repetitiva, poco novedosa. Teniendo en cuenta las dimensiones del mercado literario, las traducciones de libros de procedencias variopintas, las cambiantes modas de libros de autores de origenes varios y exóticos, queda este argumento hecho trizas.
Reflexiones de esta servidora, apuntan a la idiosincrasia, cuyo significado explicare por si algún inepto de los que nos dejan a la altura del barro en el informe Pisa se dignara o dignase a leerme.
"Es la manera de ser que caracteriza a las personas que pertenecen a un determinado grupo social." segun dice la wikipedia.
Sin más miramientos, que va en el caracter del español medio esa repulsa hacia el texto elaborado.
Busquemos culpables, y que rueden cabezas, que la identificación del origen del problema es el primer paso para implantar medidas de mejora.
3 comentarios:
Salud Camarada!
Que pasará con la educación que las esvásticas se tachan por ambos lados y etxebizitza se escribe etzebizitza.
Luchando Juntos.
Desde que Euskadi es Euzkadi, estoy curada en salud.
Gracias por la aportación, camarada criticcoo.
"La revolución se lleva en el corazón no en la boca para vivir de ella"
Eider, me ha gustado tu entrada. Yo también reflexionaba acerca de todo eso últimamente.
Creo que el hecho de que los padres lean es importante porque a mí me gusta leer porque cogí la costumbre de pequeña y mi padre es muy aficionado a los libros.
Leí un artículo hace poco, aunque no recuerdo de quien, que hablaba sobre el informe Pisa y decía que se exageraba. Que realmente la gente nunca había leído tanto como se dice y que el número de lectores en España incluso había aumentado (con la alfabetización supongo).
Yo creo que el problema se encuentra en que la gente que leería antes era gente con educación superior y, ahora, como la gente con educación superior, en su mayoría, no lee (como el resto del país) se escandalizan.
Un gran problema sí que es el que no nos están educando para la lectura comprensiva, por ejemplo, de lo que también hablaba el artículo. Y no se puede disfrutar de un texto si no se comprende en su totalidad. Además, el nivel de las clases es cada vez menor y la exigencia también, cosas que hacen que lo prefiramos todo más fácil.
En general, con las nuevas tecnologías la vida es cada vez más fácil y los libros parecen una cosa ya antigua (puede que sea una razón por la que muchos no leen). Yo también pienso que va en nuestra idiosincrasia eso de ser cómodos.
Las nuevas tecnologías son más cómodas en ese sentido y requieren menos esfuerzo para llegar a un mismo sitio (por ejemplo, leer un libro y ver una película es lo mismo pero en diferente formato). Pero no son incompatibles. Yo me canso de estar mucho rato leyendo tanto como viendo la tele.
De todas formas, yo creo que aquel/aquella a quien le gusta leer y disfruta lo sigue haciendo, aunque sea solo cuando puede, y los demás quizás nunca han disfrutado con ello. El artículo terminaba diciendo que ahora leía más gente que nunca y eso es una buena señal. De cambios en la educación que se dejen estar ya, que las cosas hay que hacerlas con calma y ver si funcionan durante un tiempo largo. Lo que deberían hacer es empezar a subir el nivel de exigencia porque a este paso seremos un país de inútiles.
Por cierto, el problema también está en que las leyes no se cumplen bien, no solo en que sean malas. Una amiga mía de magisterio me contaba que tenía que hacer una programación escolar para niños de ocho años y que se exigía en la ley cosas que no saben hacer ni algunos compañeros míos de universidad.
Hoy estoy rollera :)
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