Me explico, no la convocatoria en sí, sino todo el contexto y la forma en que han transcurrido las cosas.
Existen varios factores que me resultan francamente difíciles de entender, dentro de la gravedad de la crisis que estamos viviendo.
Lo primero: No entiendo que CCOO y UGT no sean capaces de secundar la huelga. Me parece un asco, que si los sindicatos mayoritarios en Euskadi deciden llamar a una huelga general, los sindicatos estatales sigan en sus trece. Muchachxs, estáis donde estáis, y por suerte o por desgracia aquí la mayoría es la que es. Yo he secundado en Euskadi muchas huelgas convocadas en solitario por CCOO y UGT. Es lo más ridículo que he hecho en mi puta vida. Cuatro gatxs y un tambor. En serio, no hay que confundir la dignidad con el ridículo (Creo que alguien se ha tomado muy en serio lo de ser vanguardia, pero no ha entendido bien el concepto de frente de masas).
Más: No soporto la prepotencia de los sindicatos abertzales. Ellxs se lo guisan y ellxs se lo comen. Y así nos luce el pelo. Sí, hay que secundar su mierda de huelga, pero a regañadientes, después de que el 14 de Noviembre, lxs muy tarugxs fueran incapaces de secundar la huelga estatal. O mejor dicho, la huelga convocada a nivel europeo. Me hierve la sangre: Una cosa es que no quieran ser españolxs y otra muy distinta, que no estemos todxs sometidxs a las mismas condiciones de mierda, mismos recortes, nos hayan endosado la misma reforma laboral... Pero bueno, es la discusión de siempre. Ahora bien, que no quisieran sumarse a una huelga a nivel europeo... Da asco, rabia y pena.
En fin, alguien tiene que dar su brazo a torcer y en este caso, está claro a quien le toca...
No se puede lanzar consignas caducas llamando a la unidad sindical y mirar para otro lado cuando hay que aplicarse el cuento.
No hay comentarios:
Publicar un comentario