Aunque bajo el pretexto de la crisis, una de las primeras maniobras del ministro Wert fue subir las tasas universitarias, muchxs estudiantes hace años que advertíamos de que la adaptación al espacio europeo de educación superior (más conocido como Bolonia), iba a suponer un paso más en pos del desmantelamiento del sistema de educación público.
El tiempo parece habernos dado la razón a quienes decíamos que Bolonia no representaba una simple reforma pedagógica, ni una adaptación al resto de países de la UE, sino una intencionada maniobra de elitización de nuestras universidades, a la que dio paso el gobierno del PSOE.
Con la desaparición de las licenciaturas, lxs estudiantes se ven en la necesidad de cursar un máster tras finalizar el grado para complementar su formación o realizar un doctorado (para lo cual es requisito imprescindible). La letra pequeña de la historia es el precio de la matricula de un máster de un año de duración, asciende a 4000 euros en la comunidad de Madrid, por ejemplo. La buena noticia es que una vez realizado el pago, el master “se regala”, lo cual no es ningún secreto. Quien estudia o trabaja en la universidad lo sabe. Lxs propixs docentes lo confirman, el máster es un mero trámite, la compra de un título y la adquisición de unos conocimientos de carácter divulgativo.
La conclusión es clara. Hemos transformado las licenciaturas de cinco años, cuyas matriculas rondaban los 1000 euros anuales, en un grado que necesariamente hay que complementar con un máster al que no todo el mundo tiene acceso y que sin embargo, resulta inútil en cuanto a adquisición de conocimientos. Enhorabuena señorxs. Han conseguido ustedes vetar la entrada a la universidad a estudiantes con talento para llenarla de mediocres compradorxs de títulos. Así nos luce el pelo.
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