sábado, 20 de abril de 2013

Claro de luna. Notas al piano. Reconozco el lugar… Su olor, su color, o la ausencia de este, los recuerdos que evoca. Avanzo por sus pasillos. Los hospitales son lugares horribles, a pesar de los rostros amables.

Tras atravesarlo encuentro un balcón. Desde allí se ve Bilbao, rodeado de montes. Es curioso, Bilbao se ve espantoso cuando lo miras desde la quinta planta del hospital de Santa Marina. Lo recuerdo bien. Los golpes al cerrar las puertas, su significado. El desconsuelo. La agonía de quien espera. La contradictoria sensación de querer que todo acabe, pero no… El dolor. Llorar a escondidas. Una y otra vez.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Claro de luna. Tras uno de los montes que rodean el Gran Bilbao, llegan hasta mis oídos sonidos que me resultan muy familiares...sollozos de una persona por quien daría mi vida...y en mí surge un tremendo sentimiento de tristeza. Delante de mis ojos se forma una imagen sobrecogedora, una mujercita que llora desconsolada en un balcón. Siento deseos de abrazarla, decirle que todo va a ir bien y que todo esto sólo es una pesadilla...pero no puedo, y no por la distancia que en ese momento nos separa, sino porque sé que en el fondo nada de lo que diga logrará consolarla. Impotencia...
Llego a la conclusión de que lo único que puedo hacer por ella es estar ahí; para lo que necesité, me tendrá a su lado.