Cuanto tiempo he pasado sin una idea. O más bien, cuanto tiempo he pasado sin una idea propia, matizando, interiorizando ideas de otros, como si yo misma hubiera dado con ellas desde un principio.
El caso es que llegó un día en el que todo eso dejó de importarme. En efecto, dejo de importarme todo lo importante, y quedó como un simple trasfondo estético. Ideas vacias con las que mantenía un vínculo más nostálgico que otra cosa.
¿Y de qué sirve ahora analizar si fue todo o no una gran mentira? O a lo mejor una serie de mentiras que entrelazadas fueron creando una realidad paralela.
Casi mejor dejarlo estar, en cualquier caso fue una mentira muy coherente.
¿Por qué llegado un momento renuncie a aprender? ¿Por qué renuncié a la creatividad y me conformé con la monotonía, la subsistencia física y social?
¿Por qué de la noche a la mañana me convertí en aquello de lo que siempre habia renegado? A lo mejor es que teoricé demasiado, y nunca conseguí ser quien quería.
1 comentario:
...mmmmm... se me hace familiar esa reflexión... creo que la tengo constantemente en mi vida y se convierte un poco en obsesion... pero bueno, si no dudamos de nostrxs mismxs de que vamos a dudar?
Venga Marxi!! Lively Up Yourself!!
Publicar un comentario