
Quien no es romántica a los 18 años, está condenada a la racionalidad.
O tal vez sea hipócrita llamar racionalidad a la cobardía, un simple eufemismo.
Lo cual, no deja de ser una condena, para quien es presa de su futuro.
Una inyección de ilusión a tiempo, podría hacerme recapacitar. El error, no obstante, es incorregible...
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