lunes, 9 de noviembre de 2009

20 años de la caida del muro: Nada que celebrar



9 de Noviembre de 1989. Tras 28 años en pie, cae el muro de Berlin, uno de los símbolos más representativos de la Guerra Fria.
Las conmemoraciones de este acontecimiento histórico se han sucedido a lo largo del día, en varias ciudades del mundo, especialmente en Berlin.

Así lo han querido, hoy 9 de Noviembre, celebramos la caida de un muro que dividía una ciudad, la caida del Telón de Acero, la reunificación de Alemania, el triunfo de Occidente en la guerra fria y como ya vaticinó G. Bush padre; la muerte del comunismo.
Lo cual es ciertamente paradójico, pues probablemente hace 20 años nadie hubiera previsto que en un dos décadas fuesemos a presenciar una de crisis del sistema triunfante, el capitalismo.

Defender, a estas alturas, una pared que dividía Alemania en dos, resultaría trasnochado, incluso incoherente desde un punto de vista meramente humanista.
Ni tan siquiera me planteo llevar a cabo una defensa del régimen socialista en los paises de Europa del Este, puesto que en su mayoría, fueron revoluciones importadas que transcurrieron a marchas forzadas, siempre dependientes de Moscú. A diferencia de la URSS, donde el pueblo se alzó de forma ejemplar y fueron ellxs mismos quienes implantaron el primer Estado Socialista del mundo.

Sin embargo, me parece justo que un día como hoy, alguien alce la voz para recordar, que no todo fueron desdichas en el bloque socialista.
De hecho, según un sondeo de un diario norteamericano, el 51% de lxs alemanxs de la RDA reconoce haber sido más feliz durante el periodo socialista.

Uno de los argumentos que más se utilizó contra la RDA fue la emigración hacia la alemania oriental, a la que entonces llamaban "fugas". Después de la caida del muro, los territorios de la RDA han perdido casi 3 millones de habitantes, fenómeno que hoy en día se denomina "migración interna".

Tristemente, hoy 9 de Noviembre es más un día de duelo, que uno de celebración. No olvidemos todos esos logros sociales que se consiguieron en la Europa Occidental gracias a la influencia del bloque socialista, como la sanidad pública, la educación, o incluso el estado del bienestar especialmente notorio en los estados como Suecia y Noruega, casualmente paises limítrofes con la URSS.
Es una pena que tanta gente se reuna para celebrar de forma inconsciente el comienzo de un neoliberalismo salvaje, el principio de la liquidación de los medidas sociales, el triunfo de la tiranía de la Unión Europea y la americanización de Europa.

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