sábado, 16 de mayo de 2009

de tribus y falsedades


En esto de los realities ya queda poco por inventar. Aunque está vez no pecaré de cínica, y reconoceré que lo último en telerealidad -el día a día de 3 familias españolas que conviven con tribus exóticas en taparabos, ha llamado mi atención. Morbo intercultural televisado, apto para un público de nivel intermedio, demasiado sibarita para asimilar altas dosis de telemorbo granhermánico, pero no lo suficiente cultureta como para tragarse los documentales de la dos.

Tenía ya pensado hacer una pequeña reflexión sobre esta cuestión, cediendo cierto terreno, y reconociendo que a pesar de todo, los realities pueden llegar a ser un curioso estudio sociológico, que somete a lxs participantes a situaciones límite, de choque cultural, condiciones físicas extremas, impactos...

Pensaba también valorar desde un punto de vista ético, la existencia de un programa basado en la intromisión de una cadena de teevisión en la vida de unas tribus que viven ajenas a la locura occidental. Incluso hubiera puesto en cuestión la autenticidad de lxs habitantes de unas tribus que se comportan con total naturalidad ante las camaras.

Sin embargo, antes de que pusiera todo esto por escrito, llegó a mis oidos la denuncia de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado, quienes acusaron a Cuatro de fraude, por manipular tanto el escenario, como a lxs miembros de la tribu. Según CEAR, la tribu Bushman, originaria del desierto del Kalahari, fue trasladada a 700 km de sus hogares durante un mes, para el rodaje del programa. Como consecuencia, lxs niños faltaron a la escuela durante un mes, se perdieron las cosechas para todo el año y algunxs miembros de la tribu utilizaron el dinero que la productora les ofrecio como recompensa para comprar alcohol, echando por tierra un proyecto en el que la ONG llevaba trabajando durante 3 años.

La imagen que se proyecta de las tribus es otra cuestión polémica. Y sin ánimo de pecar de relativista, es cierto que se trivializan en exceso los hábitos de las tribus y sus formas de vida.
¿Es esto una forma de visibilizar diferentes modos de vida, o de convencer por enésima vez de la supremacia occidental, burlándose de quienes consideramos bárbarxs?

La telerealidad apesta. Fuego a Cuatro.

4 comentarios:

Laura dijo...

Fuego.

No lo sabía y me parece fatal. Supongo que por una parte los hace visibles pero por otra no deja de ridiculizarlos. La televisión es así de paradójica a veces. Yo lo comparo con El Diario de Patricia. Gracias a este programa, aunque no solo gracias a este, mi abuela sabe que en el mundo hay gays, transexuales y gente que no se ajusta al cánon de su época. Pero eso lo entiende así mi abuela; otras abuelas y abuelos y demás gente alejada de aquellos que no se ajustan al canon postdictatorial en España siguen pensando que estos degenarados deberían estar en la cárcel como en los tiempos del Criminalísimo. No sé, supongo que depende sobre quien afecte, lo hace de una forma o de otra.

Un beso Marxita!

Anónimo dijo...

A riesgo de opinar sin tener demasiada idea (y me temo que no lo cataré para informarme) no puedo estar de acuerdo con el principio del post pero me adhiero completamente al final.
Para mí este reality es como todos los demás. Por un lado gente que decide que el esfuerzo es un valor a la baja y para qué intentar ganarse la vida si pueden hacerse famosos de un dia. Por el otro gente que está dispuesta a ver cualquier cosa que le echen con tal de no apagar la caja tonta. Vivan el pan y el circo!

Respecto a las situaciones límite... condiciones físicas extremas y choque cultural los que tienen ls de las pateras.

La gente...si quisiera ver documentales de la dos lo haría. Ayer mientras iba en el bus no pude evitar oir (weno, metí al oreja xD qué le voy a hacer) a unas chicas hablando de este reality. Todo su tema de conversación giraba en torno a qué iba a hacer la mujer de la familia que vivia con una tribu que no le permitía bañarse. No se hablará sobre su armonía con la naturaleza, ni sobre el aprovechamiento que hacen de su entorno.
Hoy tengo baja la fe en la gente.
Quizás este más Ms.Tatcher que nunca.

Un beso

Marxita dijo...

¡¡¡¡Laurita!!!! Si me tenias más que abandonada... Jejeje. ¿Qué tal todo?

Bueno, en cualquiera de los casos, la telerealidad resulta un espenpéntica caricatura de las minorias sociales, étnicas, etc.
Quiero decir, visibilizar si, pero no a cualquier precio.

Y dado que de momento no formo parte de ninguna tribu, me resulta más fácil opinar sobre la visibilidad LGTB en los talk show sólo apto para yonkis del morbo, que alimentan una imagen estereotipada del colectivo LGTB, ridículo, morboso y nada transgresor ni reivindicativo.
Flaco favor el que nos hacen.

Supongo que en el caso de las tribus se enfoca también desde una perspectiva también jugosa...
Es mi opinión.

¡¡Avanti compañera!!

Marxita dijo...

Respecto a la ley del minimo esfuerzo:

Llevo demasiado tiempo escuchando que todo requiere un esfuerzo en esta vida, como para que dicha afirmación no haya hecho mella en mi pequeña cabecita. Ahora que, aunque el esfuerzo como tal esté minusvalorado, también entiendo que no necesariamente es consecuencia de una pérdida de valores a nivel social. Es hora de que empecemos a renegar de algunos prejuicios judeo-cristianos, la vida no es sufrimiento, o no tiene porqué serlo. La tenacidad no siempre es sinonimo de esfuerzo y el esfuerzo no siempre requiere sufrimiento. El hedonismo no es malo, en su justa medida.
No obstante, llevas razón en que la mentalidad que predomina en la televisión es la de dinero fácil, mientras la mayor parte de la gente tiene que sudar día a día.

"Respecto a las situaciones límite... condiciones físicas extremas y choque cultural los que tienen ls de las pateras."

Jaque mate. Es una de las mejores respuestas -y más contundentes que he oido últimamente-. Tu ganas.

Sobre que metas las narices -o las orejas- en conversaciones ajenas... bueno, la verdad es que no tengo nada que decir. XD
Aunque eso de que no tienes fe en la gente... me siento así unas dos o tres veces por semana... Te comprendo. Aunque el resto de los días tiendo a pensar que no es casual que la gente "prefiera" ver estos programas -que, por cierto, son mayoría- a otros más didácticos. La alinación cultural, ¿nos conviene a nosotrxs? ¿A quien le interesa que tengamos caca de la vaca en nuestros cerebrines, en lugar de que seamos sujetos críticos?

Gracias por comentar. ¡Animo señorita Tatcher! Que todavía es usted joven...