lunes, 20 de abril de 2009

¿Libertad para quien?

Ah... la libertad. Ese concepto abstracto tan sutilmente terjiversado por los defensores del sistema democrático actual.


¿Qué demonios es ahora la libertad? Uno de los palabros más utilizados por lxs carcamales de la oposición de este país de nombre tabú.


Escuche una definición del término libertad en una serie de televisión norteamericana, que encaja bastante con con la idea colectiva que existe sobre este concepto. Todo un canto a la libertad: Libertad es poder escoger el color de la ropa que te vas a poner por las mañanas, que nadie escoja por tí el tipo de música que te gusta escuchar, poder llevar el pelo recogido, más corto o más largo. Que cada cual sea como quiere ser.


Muy americano, vaya.





Esta incoherente introducción, venía a cuento de que la derecha ha vuelto a apelar a la libertad, pura demagogia, para llegar a los corazones de nuestros vecinos lxs francesxs.


Al parecer, las consecuencias de la crisis económica van causando estragos aquí y allá, aumenta el paro, los despidos masivos, los espedientes de regulación de empleo, la precariedad...


Qué voy a contar yo a estas alturas que no les provoque cagalera nada más enchufar los informativos...





Lxs francesxs, con haciendo gala de su envidiable cultura de movilización -no es irónico-, han ideado nuevas tácticas para presionar a lxs empresarixs: Retenerlos.


"¿Pero qué es eso de ir por ahí secuestrando a gente?" El propio Sarkozy está escandalizado. Pobre hombre. Y pobres empresarixs.





Si su empresa amenaza con cerrar, si lxs directivxs amenazan con suprimir 1000 empleos de un plumazo, no lo dude. Secuestre usted a su jefx.


Y resulta que nos enfrentamos a un debate moral en toda regla, porque no es de recibo coartar la libertad de unos pobres empresarios que, a fin de cuentas, dan trabajo a un atajo de desgarramantas que en lugar de estarles agradecidxs por haber podido llevar comida a su plato día a día, se dedican a encerrarlos en sus propios despachos. Qué desconsideración.





Libertad, libertad. ¡Pero qué narices! ¿Libertad para quien? ¿Para quien va a mandar a la puta calle a miles de trabajadorxs? ¿Para quien quiere condenar a toda su plantilla a la miseria?


No es de recibo, no. No podemos, a estas alturas, permitirnos semejantes dosis de hipocresía moralista. Sarkozy se pregunta qué es eso de ir por ahí secuestrando a gente. Y yo hago lo propio, con otra cuestión más sencilla: ¿Qué es eso de que la clase trabajadora tenga que ir por ahí pagando los errores de los bancos? ¿Qué es eso de que de que seamos nosotrxs quienes tengamos que suplir los errores de un sistema injusto e ineficaz, mediante el paro y la precariedad?

1 comentario:

jaupi dijo...

libertad para elegir cuál de los dos partidos te gustaría más que te esclavizara,
libertad para elegir la isla paradisíaca a la que ir después de declarar tu empresa en quiebra dejando una cuanta gente pendiente de cobrar,
libertad para ir a un centro comercial o a otro, según los hidropónicos que prefieres comer (los de murcia? los de cuenca?),
libertad para elegir la marca de deportivas que más árboles tala en el amazonas o que más niños explota en tailandia,
libertad para llevar armas, para empezar guerras, para maltratar y.. en fin, a la agresividad injustificada pero legal en general,
libertad para abortar a los 8 meses, total, con las clínicas de fertilidad me hago otro con los ojos azules enseguida,
libertad para ver telecinco o antenatres,
libertad para leer larazon o el pais,


¡¡menuda violación a tan bonita palabra!!
Interpretación que hace esta nuestra suciedad , al fin y al cabo, basada en la ley del mínimo esfuerzo. Y qué puede haber más mínimo que no pensar, que no sentir.
Bueno, que me estoy desviando...

¡¡libertad para que los pluriempleados elijan a qué jefe secuestrar!!