martes, 16 de diciembre de 2008

Por el derecho a masturbarse

Confieso que he puesto el título a este nuevo artículo antes de empezar siquiera a escribirlo.
La idea principal era polemizar un poco a cuenta de los tabues generados en torno a la masturbación femenina. Pues bien, he hurgado en mi modesto ideario, y al ponerme a elucubrar he llegado a la conclusión de que la historía daba para mucho más que este tema en concreto, que no es sino un escollo más de un código moral al que debemos adscribirnos las mujeres.

Para comprender las razones reales de la existencia de tabúes, es necesario desmontar desde un primer instante esa falacia que constituye la "liberación sexual".

Mil veces he oido hablar de esa supuesta liberación, con la cual no he tenido el gusto de convivir, desde luego, a pesar de que considero que por motivos de conciencia y otras circunstancias he alcanzado mayores cotas de libertad en este terreno que otras mujeres.

Pero al grano. Mi experiencia personal me lo dice.

Primeramente, no existe tal liberación para las mujeres. La libertad sexual ha aumentado para satisfacer las necesidades masculinas, con lo cual está forjada desde parametros androcéntricos.
Paradógicamente esta liberación nos oprime, si cabe, otorga a los hombres el privilegio de relacionarse con nosotras sin restricciones, y nos resta a nosotras la capacidad de dar negativas. Ya nada nos puede impedir mantener relaciones sexuales a diestro y siniestro, como hijas de la liberación que somos, debemos decir que si a todo.

Como enunciaba al principio, la masturbación sigue siendo un gran tabú. Nunca dejaré de sorprenderme al escuchar de primera mano testimonios de mujeres que afirman no haberse masturbado nunca, alegando no tener necesidad, o incluso sentir asco.
Lo que es lamentable es que interioricemos nosotras mismas esa absurda idea de la inexistencia del deseo sexual femenino. Que todavía haya quien se sienta culpable de sentir placer, que necesitemos la presencia o la autorización de una figura masculina para disfrutar. Que la concepción que tenemos de nuestro cuerpo la sexualidad haya sido adquirida desde el exterior, bajo premisas androcéntricas que dificultan el autoconocimiento. No podemos permitir que nuestro propio cuerpo nos siga siendo ajeno, y que adaptemos nuestros deseos para satisfacer los de los hombres, obviando los propios.

La heteronormatividad, es un sistema de control sexual ferreo, arraigado incluso en las mentalidades de quienes no nos sentimos adscritas a él. La liberación sexual, es sólo una liberación masculina y heterosexual. Toda una serie de prejuicios alientan este código moral. No es de extrañar, desde luego, que en una sociedad que apenas cuestiona el sistema de géneros -masculino y femenino- no cuestione tampoco la obligatoriedad de la heterosexualidad, la ausencia de otras opciones. A pesar de que en nombre del progreso se cacarée a los cuatro vientos la igualdad formal y la tolerancia de las nuevas generaciones.

La liberación es un mito sin consistencia.

6 comentarios:

Mikelats dijo...

Sobre la masturbacion femenina te tengo que dar la razon, tampoco entiendo como hay gente que no experimenta consigo mismo (si tu no sabes que te gusta quien lo sabe...)

No se si he entendido bien lo que has dicho con lo de que esa liberacion os oprime... no se supone que han sido (desde que tengo uso de razon) siempre las mujeres quienes escogian con quien estar y con quien no? no os resta el poder dar negativas, simplemente cuesta mas aceptarlas, igual que pasa cuando una chica le intenta entrar a un tio y le dice que no, parece que si no te gusta alguien ya eres un cabron.

Me fastidia no haber hablado de eso contigo en lugar de escribirlo pero como no te encuentro... ten en cuenta que muchas de las cosas que he puesto necesitan una explicacion posterior y no deben ser prejuzgadas y malinterpretadas.

Marxita dijo...

- Es un tema que da mucho de sí, además de suscitar bastante morbo. Comparto lo que dices sobre la importancia de conocerse una misma. Creo que es el primer paso en el despertar sexual de todas, quien se lo salte, echará en falta un pilar fundamental.

- La liberación sexual es una paradoja, precisamente porque sirve como herramienta de opresión. Cuando dices que siempre hemos sido las mujeres quienes hemos tenido la última palabra, amigo, nada más lejos de la realidad. Históricamente a las mujeres se nos ha denegado el derecho a elegir, incluso a los propios hombres en algunos casos, me estoy refiriendo a matrimonios concertados, etc.
Centrandonos un poco más en nuestra situación actual, pues bien, está claro que el patriarcado establece que es el hombre quien tiene que llevar la iniciativa, las mujeres debemos estar a expensas de lo que tengais que ofrecernos.
Lo cual no significa que tengamos la última palabra. Por eso digo que la liberación nos oprime, no sería la primera vez que tengo que escuchar reproches acerca mi falta de coherencia ideológica, presiones para ceder ante los deseos masculinos en nombre de la liberación -Tú que tanto hablas del amor libre blablabla-.
De sobra teneis mecanismos los hombres para presionar, psicológica, física y gestualmente.

La comparación con la situación a la inversa, me parece poco oportuna la verdad. Estoy analizando la falta de libertad a la que se nos somete a las mujeres, por el hecho de serlo, el estereotipo que debemos seguir, producto de un desarrollo histórico durante diferentes épocas, pero siempre bajo la supremacia masculina.
La comparación no tiene ningún fundamento, si me lo permites. Claro que un hombre puede rechazar a una mujer, sin embargo, las mujeres no acosamos, no violamos, no ejercemos violencia, como lo haceis vosotros. Claro que minguna sociedad nos ha otorgado los privilejios que relega en vosotros el sistema patriarcal.

Y de la heteronormatividad, ¿No comentas nada? ¡TABU!¡TABU!

Thank you

Anónimo dijo...

Matrimonio: Históricamente contrato de compra-venta.

La sexualidad que se ha liberado es la sexualidad masculina.

LESBIANISMO Y REVOLUCIÓN¡

Marxita dijo...

Si, es una buena síntesis...

SALUD, REVOLUCIÓN Y AMBIGÜEDAD, que es menos restrictiva.

Que la sobrina lesbiana del Olentzero te traiga muchos regalos.

Anónimo dijo...

La ambiguedad en sí es insorportablemente restrictiva.

Marxita dijo...

¿Metafísica?

Ups, será mejor que me expliques esto otro día...