viernes, 14 de noviembre de 2008

Sobre el militarismo


Puede que resulte un error querer buscar una respuesta a todo. Que la incapacidad de forjar una opinión concreta respecto a una determinada problemática, genere a las personas un conflicto, obligándolas a posicionarse en un extremo u otro, sin un discurso bien meditado y argumentado.

Por qué digo esto. Reflexionaba sobre las ideologias, sobre la posibilidad real que tenemos como individuos de adoptar una ideología como propia, aceptando cada axioma que da lugar a una interpretación de la realidad estática e inmodificable. Lo cual no quiere decir que sean estáticas, sino más bien que cada una aporta una respuesta para los problemas de la sociedad en general, de la que surgen incompatibilidades. Si existen determinadas características inherentes a una ideología... ¿Cómo es posible que nos identifiquemos con una en concreto?

Pongamos un ejemplo. ¿Es inherente el militarismo al marxismo?
Mao decía que "la guerra es la continuación de la política", y que todos los comunistas debemos comprender que "el poder nace del fusil."
Los grandes teóricos del marxismo, al igual que los desarrollos históricos de los paises socialistas han puesto de reliebe estas dos afirmaciones. Lo cual, me hace pensar, que siendo el militarismo un principio indispensable en el pensamiento marxista, me encuentro con que dificilmente pueda ser yo marxista, dado que rechazo frontalmente el militarismo, entendido como la ideología que establece que únicamente mediante las fuerzas armadas pueden garantizar el orden social.

La lucha armada, como tal, genera en mi una serie de contradicciones a las cuales no soy capaz de dar respuesta. Legitimo esta lucha, como último recurso para defenderse del opresor. Siempre que la situación sea lo suficientemente grave, exista al respecto un gran consenso y se hallan agotado todas las vías posibles para una resolución pacífica del conflicto en cuestión.

Puro idealismo, puede que Lenin lo denominara izquierdismo infantil... Pero yo discrepo. Aunque no sea capaz de verbalizar los motivos de mi aversión a la lucha armada y responda a un instinto personal e irracional, este sentimiento tiene en mi pensamiento un peso considerablemente mayor que un discurso argumentado y bien expuesto.

¿Será que el fin justifica los medios? O puede que los propios medios sean el fin... Lo cual evidenciaría la necesidad de combatir aquello contra lo que se lucha, empleando medios opuestos al enemigo. ¿Es banal creer que para combatir al fascismo, hay que hacerlo poniendo en cuestión no sólo sus fines sino también los medios que emplea para su implantación? ¿No pasa ese combate, entonces, por deslegitimar el poder de las armas y repudiar su utilización para alcanzar nuestros fines?

Una y mil veces, yo discrepo.

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