
Gentes de la izquierda abertzale, voceros y representantes de este, nuestro pueblo oprimido. Llegados al punto de que mi sentido de partencia a esta, su patria, ha quedado en entredicho, a la luz de los últimos atentados de quienes no deben ser nombrados, y las correspondientes condenas a tales hechos, me dirijo humildemente a ustedes, para exponer mis más sinceras disculpas.
Sepan ustedes que con esto rompo mi propio veto, impuesto por pura cobardía, por incapacidad de tratar abiertamente un tema que, sin duda, repercute en nuestro día a día y adquiere una relevancia primordial en nuestras vidas. A estas alturas, quien niegue la evidencia de que el conflicto vasco es el eje central del devenir del planeta, estará poniendo de relieve su ignorancia de un modo ciertamente bochornoso.
Primeramente, declaro errónea e impertinente esa pretensión absurda de realizar un análisis materialista, en el caso concreto de Euskal Herria, que de ningún modo se rige por los mismos parámetros que el resto de naciones del mundo.
La mera insinuación de que el sentimiento nacional vasco tuvo en su origen una motivación puramente económica, denota simplismo, dadas las complejas circunstancias que rodean todo el entramado vasco-navarro. El hecho de que Euskal Herria tuviera una situación económica favorable comparativamente al resto de territorios de la península, además de unas leyes que salvaguardaran los privilegios y la identidad nacional de nuestra nación, para nada implican el surgimiento de un sentimiento chauvinista e insolidario.
Siento no haber comprendido el verdadero significado del concepto nación-estado. El cual, no fue, por cierto, sustentado por los nazis cuando reivindicaban el resurgimiento del Reich, sino que fue inventado por patriotas vascos de izquierda. De nuevo, mil perdones.
Claro que la izquierda, o es patriota o no es izquierda. El bolivarianismo da buena cuenta de ello. ¿Cómo he podido no ser capaz de establecer el símil entre los pueblos latinoamericanos oprimidos y mi propia nación? ¿Cómo ha podido escapárseme ese vínculo existente entre pueblos como el palestino o kurdo, expuestos a realidades idénticas a la vasca? El imperialismo es universal, y la construcción nacional es inherente a la lucha de clases. Es más, ES la verdadera lucha de clases. El estado imperialista opresor, tiene sometida a nuestra patria a un escandaloso expolio económico sin precedentes. Y no sólo eso, sino que además, reprimen al honrado trabajador indígena vasco, privándole de su identidad nacional, por pura envidia de carecer de una idiosincrasia legendaria e inigualable como la nuestra.
Perdón, por haber defendido como modelo de Estado, esa cárcel de pueblos que supone la república federal. Sin duda, únicamente la independencia garantizará el bienestar y el respeto a las características de este pueblo.
Reitero, mis más sinceras disculpas, camaradas, por tratar de enmascarar mi españolismo y complicidad con el aparato del estado opresor, tras ese inventado adjetivo… Apátrida. ¡Cómo si eso tuviera significado alguno!
Sepan ustedes que con esto rompo mi propio veto, impuesto por pura cobardía, por incapacidad de tratar abiertamente un tema que, sin duda, repercute en nuestro día a día y adquiere una relevancia primordial en nuestras vidas. A estas alturas, quien niegue la evidencia de que el conflicto vasco es el eje central del devenir del planeta, estará poniendo de relieve su ignorancia de un modo ciertamente bochornoso.
Primeramente, declaro errónea e impertinente esa pretensión absurda de realizar un análisis materialista, en el caso concreto de Euskal Herria, que de ningún modo se rige por los mismos parámetros que el resto de naciones del mundo.
La mera insinuación de que el sentimiento nacional vasco tuvo en su origen una motivación puramente económica, denota simplismo, dadas las complejas circunstancias que rodean todo el entramado vasco-navarro. El hecho de que Euskal Herria tuviera una situación económica favorable comparativamente al resto de territorios de la península, además de unas leyes que salvaguardaran los privilegios y la identidad nacional de nuestra nación, para nada implican el surgimiento de un sentimiento chauvinista e insolidario.
Siento no haber comprendido el verdadero significado del concepto nación-estado. El cual, no fue, por cierto, sustentado por los nazis cuando reivindicaban el resurgimiento del Reich, sino que fue inventado por patriotas vascos de izquierda. De nuevo, mil perdones.
Claro que la izquierda, o es patriota o no es izquierda. El bolivarianismo da buena cuenta de ello. ¿Cómo he podido no ser capaz de establecer el símil entre los pueblos latinoamericanos oprimidos y mi propia nación? ¿Cómo ha podido escapárseme ese vínculo existente entre pueblos como el palestino o kurdo, expuestos a realidades idénticas a la vasca? El imperialismo es universal, y la construcción nacional es inherente a la lucha de clases. Es más, ES la verdadera lucha de clases. El estado imperialista opresor, tiene sometida a nuestra patria a un escandaloso expolio económico sin precedentes. Y no sólo eso, sino que además, reprimen al honrado trabajador indígena vasco, privándole de su identidad nacional, por pura envidia de carecer de una idiosincrasia legendaria e inigualable como la nuestra.
Perdón, por haber defendido como modelo de Estado, esa cárcel de pueblos que supone la república federal. Sin duda, únicamente la independencia garantizará el bienestar y el respeto a las características de este pueblo.
Reitero, mis más sinceras disculpas, camaradas, por tratar de enmascarar mi españolismo y complicidad con el aparato del estado opresor, tras ese inventado adjetivo… Apátrida. ¡Cómo si eso tuviera significado alguno!
De sabios es rectificar: ABERRIA ALA HIL!
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