jueves, 3 de julio de 2008

Fiestas... o no

La llegada del verano da comienzo, cada año, a la temporada de fiestas populares más relevantes. Desgraciadamente estas fiestas no están exentas de conductas sexistas, más bien al contrario, puesto que se suceden las agresiones a mujeres, aprovechando la impunidad que brindan las circunstancias. Prueba inequívoca de que un acontecimiento lúdico, que a simple vista puede parecer inofensivo, facilita la actividad de agresores que se integran en el ambiente festivo sin encontrar oposición.

Las agresiones sexistas se identifican a menudo con violaciones, que acaparan toda la atención mediática, y sirven para silenciar otro tipo de vejaciones que sufrimos las mujeres con mayor frecuencia, que muchas mujeres tan siquiera identifican como agresión. Es de vital importancia que empecemos a distinguir y denunciar esas agresiones que responden a una violencia estructural, que se extiende a todos los ámbitos de nuestra vida, derivada de una educación y unos patrones misóginos que por norma general interiorizamos y toleramos.
Ejemplos de ello son las ya citadas violaciones, tocamientos y abusos; la inseguridad a la que nos enfrentamos a la hora de transitar de noche, los insultos, burlas y humillaciones de motivación sexista -que consentimos si vienen se justifican mediante el sentido del humor, por ejemplo-; el ser reducidas a objetos de deseo… Son actitudes que se suceden y que debemos achacar a una misma causa: El pensamiento patriarcal.

La ingesta de alcohol, un ambiente distendido, o incluso el exceso de confianza, son factores que alientan y justifican actuaciones de carácter machista. Para atajar estas situaciones, debemos ser las mujeres quienes establezcamos límites, y dejemos de tolerar conductas que de ningún modo están intrínsecamente ligadas a la fiesta.
La solidaridad entre mujeres es imprescindible a la hora de protegernos y poder así disfrutar de las fiestas sin preocupaciones alimentadas por la discriminación por motivos de sexo.

5 comentarios:

Mikelats dijo...

Pues que conste que no sois las unicas que reciben esas agresiones, a veces tambien ocurre en otro lado.

Hay que ayudarse entre todos, sino de que nos sirve hacer nada.

Marxita dijo...

La solidaridad me parece fundamental para superar un problema de esta sociedad.

Pero lo que nunca llego a comprender es ese instinto masculino por victimizarse y hacer apuntes que nada tienen que ver con las reivindicaciones feministas.
No estamos hablando e atracos, ni peleas, ni siquiera de deudas o drogas. Quería poner todo el énfasis en el la violencia estructural que sufrimos las mujeres y se agudiza en fiestas. Violencia no casual, sino legitimada por una ideología patriarcal de la que todas y todos estamos contaminados.

Trata de no silenciar nuestra lucha, nuestra reivindicación, con otras cuestiones que no vienen a cuento, y de la cual, no tenemos ninguna culpa las mujeres.

Anónimo dijo...

no sera la primera ni la ultima vez que vea a un hombre ser humillado por un grupo de "mujeres" porque no es lo bastante "macho". Por ellas deberiamos empezar a cambiar las cosas, que si ellas quieren ser cuerpos, carne de cañon, bien, pero que no crean que el resto somos asi y ahi creo que esta el primer problema y que por eso, en parte, pasa lo que escribes en tu articulo.

buen blog.

Marxita dijo...

Varias cuestiones.

1- No entiendo la razón por la cual hablas de mujeres con entrecomillado, como si pusieras en tela de juicio la autenticidad de un grupo. Si relees mi texto, verás que a diferencia de ti, en ningún momento señalo a los hombres en genérico, como culpables. Sin embargo tu apuntas ya con el dedo hacia las mujeres como responsables de una situación que nos perjudica, por tanto, me resulta cuando menos contradictorio, que las mujeres queramos seguir manteniendo una relación de inferioridad. ¿Quien se beneficia realmente de todo esto?

2- Reitero lo dicho antes a Mikelats. La osadia masculina por cambiar el rumbo de nuestras reivindicaciones, por acaparar o desviar la atención me es totalmente incomprensible. Me explico: Si un árabe o un indíjena expone sus argumentos en aras de visibilizar la opresión que sufre, por motivos de raza, ¿qué sentido tendría que yo misma, perteneciente a la raza dominante, interviniera, matizara o tratará de robarle un solo segundo de protagonismo?

3- En cuanto a lo que comentas sobre la "falta de masculinidad" como problema al que os enfrentais los hombres, me parece absolutamente legítimo que alceis la voz para hacernos saber que el patriarcado también os oprime, en cierto modo a vosotros.
Soy reticente en cuanto a esa idea de quienes dicen que el patriarcado nos oprime por igual -lo cual es, secillamente, un insulto a la inteligencia-. Lo que si creo es que otorga a los hombres ciertos privilegios a mantener, eso si, a cambio de un precio muy alto a pagar. Un ejemplo, es el desarrollo emocional, que os es denegadado.

4- Permíteme que diga que creo que no has entendido el mensaje de este artículo, o que, por lo menos, has obviado la tesis principal.
La simplificación que haces, resulta bastante hiriente, te explico. Hablo sobre el patriarcado, sistema de dominación masculino, que somete a las mujeres, sistema que impera, vigente en todas las sociedades desde el comienzo de la historia.
El patriarcado da lugar a una violencia estructural, que abarca todos los ámbitos. Lo paradógico es que a pesar de ser formas de violencia diferente, tienen un mismo origen, y la sociedad continua sin establecer ese vínculo, incapaz de identificar ciertas agresiones con el pensamiento patriarcal.
Ahora bien, que tú tomes un rasgo específico de esta violencia, y lo atribuyas a la voluntad de las propias mujeres... Francamente, es una simplificación, como ya he dicho, bastante pueril y banal. Si me lo permites.

5- La verdad es que puedo violentar mucho al escribir, no controlo demasiado, pues la lengua escrita carece de algunos rasgos elementales, que oralmente solventarían una situación de incomodidad. Por tanto, tanto Mikelats como anónimo, espero que no se hayan sentido mal...

Gracias por comentar, y bien venido al blog, anónimo.
¿Eres quien creo que eres?

ouTCaRD dijo...

Bueno, voy a escribir con un poco de miedo a que vuelvas a sacar el fusil...

Decir que estoy de acuerdo contigo, eres muy violenta cuando contestas a tus mensajes.

Sobre el artículo, me gustaría resaltar el menosprecio que se hace a estos asuntos, y más, y cómo se tragan muchos comportamientos bajo el lema "¡Son fiestas!".

No sé por qué dices "La solidaridad entre mujeres es imprescindible a la hora de protegernos y poder así disfrutar de las fiestas sin preocupaciones alimentadas por la discriminación por motivos de sexo." resaltando sólo el hecho de las mujeres. Me parece un poco arrogante por tu parte decir que sólo siendo mujer puedes entender la marginación/menosprecio/... que sufrís. Me parece que es un argumento igual al que el viejo tiene más conciencia de la sociedad porque ha vivido en la guerra.