martes, 17 de junio de 2008

De miembras

Sabido es que voy siempre desfasada, y esta vez no iba a ser una escepción. Una semana de margen para reflexionar sobre los miembros y miembras de Bibiana Aido, no me ha servido para llegar a ninguna conclusión, no al menos, una conclusión clara.

Desde los sectores más conservadores, hemos oído las críticas más banales y estupidas, que han desgajado todo el discurso de la ministra, descontextualizando cada afirmación, y centrando toda su atención en la feminización y adaptación del lenguaje que pretendió hacer Aido, al incluir el término "miembra" de forma fingidamente natural.
Mi intención tampoco es valorar la utilidad del teléfono para maltratadores, que era el fondo de l cuestión, sino hacer una reflexión sobre el propio lenguaje sexista y la forma de superar ese simbolismo que corresponde a un sistema de dominación.

Mi opinión personal es que existen sustantivos masculinos, femeninos y neutros. El masculino y el neutro, especialmente cuando se emplean en plural, no son equivalentes. Digamos que, por ejemplo dentro de "ciudadanos", yo no me siento aludida, y por tanto, creo que es pertinente exigir propiedad para incluirnos a las mujeres para referirse a colectivos.
Luego está el caso de las palabras neutras, como es el caso de miembro, periodista, participante, camarada -leña al fuego-... Y personalmente no veo necesidad de masculinizar ni feminizar lo que es neutro.

Ahora bien, aunque me niego en rotundo a alinearme con los sectores más retrógrados, me pregunto si esta obsesión por el simbolismo no desvirtua, en cierta medida la lucha del movimiento feminista, que no es la que lleva a cabo la ministra Aido y su gabinete, sino la que reivindica a pie de calle con el objetivo de cambiar el día a día de las mujeres.
¿Podría resultar contraproducente tener una ministra que, lejos de generar un cambio social, sirve de florero y alimenta la farsa de la igualdad con la que quieren silenciarnos?
Queda en el aire...

Por último, puede que la ministra Aido resulte ridícula, como se hemos oido en las últimas semanas, pero más ridículo resulta, a mi juicio, ver a mujeres participando en tertulias y defendiendo posiciones misóginas, conservadoras, arremetiendo contra la ministra. Eso es, sencillamente, esperpéntico. No sé hasta que punto benefician las intervenciones de la ministra, no obstante, quien no se implica en una lucha clara por una sociedad igualitaria, no tiene nigún credito a la hora de poner en tela de juicio a una ministra de igualdad o a Rita.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

No estaba al corriente de estos hechos...no veo la tele. Tendré que ponerme.

Marxita dijo...

Mentirosilla...
Un beso para ti, Laurita.