Es preocupante como se van sucediendo diversos actos de violencia machista en nuestra ciudad, especialmente, aquellos llevados a cabo por jóvenes, que reproducen los roles discriminatorios que normalmente se asocian a edades más avanzadas. Lo cual nos demuestra que vivimos en una falsa sociedad igualitaria, en la que el conformismo nos está cegando a la hora de avanzar hacia una verdadera paridad.
En cuanto a los casos de agresiones sexuales, considero que es intolerable que a las mujeres se nos prive de nuestra libertad, para dejarnos en una situación de dependencia e inseguridad, mientras el gobierno municipal sigue sin tomar medidas y acabar con la amenaza que suponen las más de 30 zonas consideradas peligrosas en Bilbao, y convertirlas en lugares transitables y plenamente seguros para nosotras.Por ello, denunciamos la falta de voluntad del consistorio para iluminar y urbanizar de forma que se nos proteja.Consideramos insuficiente que sólo un 0.8% del presupuesto municipal vaya destinado al area de mujer y desarrollo, cantidad que sirve únicamente para hacerse eco de un feminismo institucionalizado carente de contenido y soporte económico, que mediante medidas demagógicas, contribuye a alimentar la farsa de una igualdad que no se ha alcanzado.
Considero también perjudicial, la visión que aportan algunos medios de comunicación al informar sobre violencia sexista. Numerosos estudios afirman ya que no se trata de un fenómeno marginal como hasta ahora se nos había hecho creer. Lo cierto es que en cierta medida, la difusión de ciertas noticias crean confusión. Cuando los informativos narran terribles testimonios sobre mujeres maltratadas, victimizando a estas en lugar de denunciando a los responsables,l@s televidentes acabamos asociando a la violencia sexista únicamente los casos de agresiones extremas. Lo cual impide que identifiquemos otros casos de agresiones a menor escala que se suceden en la vida cotidiana. Resulta cuando menos extraño, que en un momento en el que las mujeres están aparentemente alcanzando cotas de poder antes impensables, la conciencia feminista esté tan debilitada que las propias mujeres tengamos dificultades para identificar conductas discriminatorias que no deberiamos tolerar. No sólo una violación supone una agresión, también aquellos detalles que consideramos dentro de la normalidad, entrañan comportamientos interiorizados en una cultura de dominación, en la cual los hombres mantienen sus privilejios. Es vital que las mujeres, sobre todo las jóvenes, aprendamos a distinguir lo que es admisible de los comportamientos que no tienen justificación.
Por todo ello, mi reivindicación es doble. Exijimos la inmediata adopción de medidas de prevención, que consisten tanto en incrementar la seguridad y la protección, como en promulgar campañas educativas de sensibilización, dirijidas a mujeres y hombres. Para llevar a cabo este tipo de iniciativas, es imprescindible el apoyar económicamente las medidas que se aprueben. Sólo de esta forma conseguiremos paliar las agresiones deribadas de una ideología de dominación patriarcal, y generar un cambio en el día a día de las mujeres.
2 comentarios:
Bien. Completamente de acuerdo en los problemas que se pueden derivar del tratamiento que se le está dando a la violencia de género a travás de los medios. Es más, creo que ya he hablado contigo del tema. Ahora bien, ¿qué se puede considerar agresión de género? ¿son los parámetros que uso adecuados para distinguirlas?
Y sobre todo, ¿cómo se combate todo esto?
Dejame aclarar, prima, que este era un comunicado que escribí yo para mi particular secta, y que casi tal cual pegué, sustituyendo el nombre de la organización y la primera persona del plural por la primera del singular.
En cuanto al uso que se le da al término GENERO, no me parece adecuado, por su ambiguedad.
Este término ha sido impuesto por las instituciones, y en determinados casos sirve, no para silenciar, pero si para restar importancia a la cruda situación que viven algunas mujeres.
Por una parte, el genero es una construcción social, por lo que sería mejor recurrir al término biológico, SEXO, que es la verdadera razón por la que las mujeres sufren esta violencia.
Por otra, sexo o género no especifican que el hombre quien somete a la mujer y no alrevés. Aquí es cuando algún listo me habla de mujeres que maltratan a sus maridos, que haberlas haylas, pero son una minoria en ningún caso comparable al caso inverso.
Esas agresiones no responden al mismo movil que las agresiones contra mujeres, motivadas por una ideología patriarcal que al verse cuestionada, estalla mediante estos brotes de violencia.
¿Que paremetros utilizar para distinguirla? La pregunta que haces, es muy buena, pues a mi entender, la identificación de la violencia contra la mujer engendra en sí un serio problema. La característica, es que busca siempre el sometimiento femenino desde la superioridad masculina. A mayor o menor escala, siempre se da por hecho que la mujer está al servicio del hombre, bien sea para su entretenimiento o en el peor de los casos por considerarse una propiedad.
Si supiera como se combate, querida prima, otro gallo me cantaría, aunque tengo la convicción de que la concienciación es el primer paso. No deja de ser una respuesta ambigua...
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