domingo, 3 de febrero de 2008

PRINCESAS


Ayer vi una de esas peliculas que tienes intención de ver desde el momento en que descubres su existencia, pero que nunca acabas de encontrar el momento de ponerte a ello.
Pricesas, de León de Aranoa, era una de esas películas, que sentía la obligación moral de ver, y aunque sea ya tarde, no quería dejar de recomendarla y plasmar mi humilde opinión en unas lineas.

Hace tiempo que empecé a renegar de las superproducciones americanas que de niña me habían llegado a entusiasmar. Llegué a un punto en mi existencia en el cual sentí la imperiosa necesidad de volverme rara y darmelas de intelectual, aunque fuera mediante patéticos elogios al cine europeo y a las pelis de Woody Allen. Pero no quería hablar de mí en este artículo. Al grano.

Princesas responde al perfil de producción europea -no cutre, ojo, Torrente y sus secuelas son de otra especie-, con una visión de lo cotidiano impregnada de humanismo.
Y aunque mis palabras van adoptando un tono absolutamente cursi, creo que no me equivoco al hacer esta afirmación.
Hay películas que te sobrecogen, otras que invitan a la reflexión, y las mejores cumplen con estas dos características, como es el caso de Princesas.

Digo que invitan a la reflexión, porque aborda un tema tabú: la prostitución.
Digamos que no se da un debate abierto en torno a este tema, no obstante, es cierto que el año pasado televisaron en la 2 un debate entre mujeres partidarias de la regulación y la abolición.
En general, se evita en debate político para dar una solución real a las mujeres que la ejercen, pues resulta bastante delicado de cara a la opinión pública, en un país más tradicional de lo que muchas y muchos quisieramos.
Los personajes de esta película, entre los cuales encontramos prostitutas, clientes, familiares, vecinos, inmigrantes, etc., muestran diferentes actitudes hacia esta situación, cada cual merece, a mi juicio, un análisis detallado. Resulta de especial interés, la actitud de quienes someten a las prostitutas a tratos degradantes, humillaciones, etc., aprovechandose de una situación económicamente precaria, de su indefensión, de los prejuicios de la sociedad o su situación legalmente irregular (me refiero a las inmigrantes).
Y es que, hombres aparentemente normales en su día a día, demuestran una falta de humanidad en su trato con las personas más vulnerables.
Lo que me hace pensar... ¿Cuanta gente de la que tengo a mí alrededor se comportaría de esta manera en ausencia de control?

Tampoco me pasa desaparcivida la perspectiva de quienes ven en la prostitución una forma de ocio: Puro morbo y diversión, eludiendo la gran verdad que se oculta tras ella. Y es que, tras el sexo a cambio de dinero, se esconde una relación de sometimiento entre hombres y mujeres, dominadores y esclavas, que perdura en el tiempo.
La película no falla a la hora mostrar esa realidad. Se desarrolla en un barrio pobre de Madrid, en el que las mujeres que carecen de otros recursos económicos y formación profesional se ven obligadas a ganarse la vida de esta forma. La afluencia de inmigrantes sin papeles que carecen de otros medios de vida también se ve reflejada.

Una única crítica. Creo que no se aporta una visión real de la estrecha relación que existe entre la prostitución y el mundo del narcotráfico, ya que informes de diversas instituciones muestran que estas dos industrias estan intrínsecamente ligadas en la mayor parte de los casos.

Lo dicho, una gran película, de esas que te dejan huella.

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