martes, 19 de febrero de 2008

Ante el aborto: Prevención y libre decisión

Raro es que a estas alturas no me haya mencionado yo con respecto al tema del aborto, con la persecución que han sufrido algunas mujeres a quienes se les practicó este último año.
Y si el próximo 8 de Marzo, las manifestaciones rebosarán de temerosos lemas como el tradicional "NOSOTRAS PARIMOS, NOSOTRAS DECIDIMOS", no podía resistir la tentación de aportar mi granito de arena.

Mi discurso, en este sentido, difiere del de ciertos colectivos, en que no me empecino únicamente en el derecho a decidir de las mujeres. Aunque sustento esta postura y oreivindico el derecho a decidir de cada mujer, sin que se vea sometida a ningún condicionamiento de tipo cultural, ideológico, moral o religioso, considero que el aborto no debe emplearse como método anticonceptivo, sino como último recurso, debido a los riesgos que supone para la propia salud de las mujeres.

Asimismo, o que sería conveniente realizar un análisis crítico de la elevada tasa de abortos ilegales que se practican en nuestro país.
En muchos casos son adolescentes quienes optan por abortar, lo cual se debe a la escasa educación sexual que se imparte en los centros educativos, cuya ineficacia tiene como consecuencia el desconocimiento de los métodos anticonceptivos para prevenir embarazos no deseados.
La lucha por el derecho al aborto libre, lleva implícita esta la reivindicación de mejora de la educación sexual, para impedir que las adolescentes sean víctimas de una saturación de información plagada de falsos mitos y no puede, por tanto, quedarse en la petición de regulación de este. Debemos mirar más allá, y la educación es, en este sentido, una clave.

Introducir cambios legislativos de está índole, conlleva forzosamente la definitiva separación entre Iglesia y Estado, garantizando la laicidad, para que ningún tipo de moral retrógrada sea impuesta por una entidad estancada en el pasado, a una sociedad plural que avanza.

Queda clara la postura de esta hembrista sin remedio. De lo contrario, dejen su comentario, ¡que todavía no muerdo!

2 comentarios:

Anónimo dijo...

¿Qué hay del derecho del hombre, que sin llegar a parir, aporta su semillita?

Marxita dijo...

Mire, señor Ratzinger, así en principio, no le tengo demasiada simpatía, aunque haré gala de mi personal sentido de la diplomacia.

Si un macho, aporta su semillita y luego exige que la cigüeña traiga una criaturita de Paris, resulta que le pueden dar por el orificio trasero sin pudor ni piedad, pues encima de tirarse a una moza, viene demandando mercancia que desde luego, no va a ser el quien se responsabilice de alimentar y cuidar, durante 9 angustiosos meses, por el simple hecho de que la sabia madre naturaleza, no lo permitirá.

Así que en lo que al cuerpo de su señora se refiere, mejor que tenga la boca cerrada, no sea que le entren moscas y algun que otro hostion bien merecido por proferir semejante ridiculez, cuando nadie le ha dado misa en este entierro.

Dedíquese mejor a sus asuntos eclesíasticos, que tiene su jugosa institución convertida en una auténtica casa de putas.
Y deje de amargarnos con ideas ancestrales ý misóginas que sólo nos conducen a la servidumbre. ¡Salud y aborto libre y gratuito!