jueves, 13 de diciembre de 2007

Inexorablemente, la angustia vital aparece en las horas lectivas

A veces tengo la impresión de que los profesores de la uni acaban de salir del manicomio.
Llegan y se ponen a soltar su rollo, sin que venga a cuento. Hasta dudo que tenga algun tipo de coherencia. Hablan con una naturalidad asombrosa y garabatean la pizarra, llenándola de letras u números, a mi parecer de forma aleatoria y sin cesar su discurso.

. . .

He observado la presencia de unos altavoces, colgados a cada lado del aula, que curiosamente nunca están en funcionamiento.
¿Será que no comprendemos su modo de empleo? ¿Puede ser que se utilicen para enviarnos señales subliminales que, sin apreciarlas, pasan a formar parte de nuestro subconsciente? ¿Cual es el propósito inmediato de este adoctrinamiento? ¿Quién hay detrás?

. . .

Se repite siempre la misma escena. La profesora entra en el aula, coloca sus libros sobre la mesa y no levanta la vista hasta que considera que debe comenzar la clase.
Vuelta de espaldas, llena el tablero de explicaciones superfluas que sus alumnos no comprenderán de todas formas. Al de un rato, sonrie al enontrarse con los entremezclados gestos de estupefacción e indiferencia. No tarda en preguntar si han comprado el libro que mil veces a recomendado porque, al parecer, les será util en lo que les resta de recorrido académico. Pero, ¿quien es ella? ¿Porque insiste en promocionar el libro? ¿Se trata de una infiltrada de una editorial? ¿Quién controla el rumbo de nuestra formación, a su antojo?
No deja de inquietarme...

He debido de olvidar tomar mi dosis diaria de cordura. O no...

2 comentarios:

Unknown dijo...

A veces viene bien no tener cordura... Algún filósofo dijo que sólo los locos vivien caminos propios, los cuerdos se repiten en el mismo vivir.....

Bien venidas otras vez MUJERES... veo que has incluido a José Martí-

hasta otra

Marxita dijo...

Gracias una vez más, Luz.

La verdad es que me da por filosofar últimamente.

Me gusta esa idea de que los locos viven caminos propios. Lo que me hace pensar, ¿quienes son realmente los locos?