martes, 22 de mayo de 2007

Al señor Azkuna, sobre las alternativas de ocio

Comenzare diciendo que este artículo es simple y fácil de entender. Por lo que mis ávidos lectores pueden proceder a su lectura sin riesgo de padecer después grandes migrañas.

Y ahora permítanme introducir el tema. Todas mis frustraciones comenzaron el día que salí de casa con mi modelito de sport, como se dice en los tiempos que corren, con ánimo de participar en una carrera popular que se celebraba en el parque de doña Casilda (conocido vulgarmente como “Parque de los patos”).
Hasta ahí todo bien. Pero mi alegría sólo dura hasta que un chico de la organización me pide 10 euros por inscribirme en dicha carrera. Lo crean o no. Diez euros por correr nueve kilómetros, bajo un sol de justicia y a cambio de un dorsal y dos yogures.
Y no es que sea yo una entendida en precios de yogures, pero algo me hacía sospechar que aquella cifra no cuadraba con las dos muestras de Kaiku (disculpen mi descaro publicitario, todos estamos comprados al fin y al cabo).

Y ahora es cuando me pongo sería y critico al alcalde, ilustre señor Azkuna. No por españolista, como parece estar de moda. Sino por demagogo. Por esa chapuza de ordenanza para “impedir la práctica del botellón”, por esa ficticia preocupación por la salud de los ciudadanos, cuando en otros ámbitos queda más que clarito que poco le importa todo esto.
Y no es que sea yo una gran defensora del “botellón”, o de los litros, para que nos entendamos. Francamente, que la gente que tenga conductas inadecuadas tras la ingesta de alcohol sea obligada a cumplir un número de horas de trabajos comunitarios me parece hasta bien. Pero no es momento de sacar a la luz mi vena más autoritaria y carcunda.

Si fuera hombre, diría sutilmente que me libro de buena parte de mi aparato genital.
Pero dadas mis circunstancias me conformaré con decir que me parto de risa cuando veo tanta hipocresía respecto al tema de las alternativas de ocio.
Señor Azkuna, yo practico la abstemia callejera, y además soy atleta. Ahora bien, me carcome la idea de que me sería más rentable practicar el botellón que participar en una de estas carreras que el ayuntamiento, por motivos que desconozco, se niega a subvencionar, dejando así el mal llamado deporte popular en manos de empresas lucrativas que se aprovechan de la buena voluntad de los deportistas de Bilbao. Sin más miramientos, señor alcalde, entienda que somos unos cuantos los que estamos ya hasta la coronilla de tanta gaita.

Eso si, siga usted ofreciéndonos alternativas de ocio como Zubiarte, y deje bien claro que nuestro entretenimiento no tiene lugar fuera del puro consumismo.
Y no hablemos de la inminente desaparición de los cines de Bilbao. Eso merece otro artículo. No sobrecargaré estas líneas de tan duras críticas hacia este alcalde tan carismático, no sea que se quede sin mayoría absoluta.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

ola, mira que conmigo puedes correr gratis (dobles sentidos aparte...)y na a pagar 10€ (me pregunto si al final los pagarias...), pues m parece la ostia... En fin es lo que tiene el consumismo, que, queramos o no, es la columna vertebral que sostiene toda la sociedad actual. Aquellos que estan en una pésima situacion es porque para que el consumismo beneficie a unos tiene, por irremediable y detestable necesidad, que perjudicar a otros. Suerte que estamos en el primer grupo. O quiza todo lo contrario... El ser humano es egoista por naturaleza, la ley de la selva al fin y al cabo, si ser la especie "suprema" en el planeta precisa ser la mas irracional es posible que el milagro de la evolución halla cometido un error...

Marxita dijo...

Exacto. El consumismo y el capitalismo están a la orden del día. Pero no estoy yo segura de que el ser humano sea por naturaleza egoista. Lo que está claro es que en esta sociedad, se nos educa para que lo seamos, para ganar en una competición en la que , como bien dices, alguien debe de salir perjudicado.
Pero no tiene porque ser así. La ley de la jungla, el capitalismo voraz, no tiene porque imperar. No creo que sea una utopía. De hecho, en algunos paises latinoamericanos va camino de ser una realidad. Pero bueno, voy a obviar los speeches comunistoides. Esta vez te has librado.

Sobre si estamos o no en el escalafón más alto, ya me contarás el día que salgas a por tu primer trabajo o a comprar una vivienda en condiciones.