martes, 3 de abril de 2007

Mujeres perfectas

MUJERES PERFECTAS

A propósito de la reciente campaña publicitaria de ciertos diseñadores italianos, la publicidad sexista vuelve a ser objeto de debate. Y es que una imagen de cuatro hombres contemplando impasibles cómo un energúmeno retiene por la fuerza a una mujer, no deja indiferente a la opinión pública.

Pero me pregunto yo si no hay cierta demagogia e hipocresía cuando se tratan temas de esta índole. Comprendo que el impacto de este anuncio haga saltar las alarmas, sin embargo, el avasallamiento de publicidad sexista al que estamos sometidas parece pasar desapercibido.
Basta con encender la tele para darnos cuenta de que la publicidad es especialmente injusta con las mujeres.

Es cierto. Ya no emiten aquellos anuncios en los que se reclamaba nuestra atención mediante eslóganes del calibre de “Pórtate bien para que tu marido te compre tal lavadora”. La imagen de la mujer se ha adaptado a nuestra época, al igual que la discriminación por motivos de sexo.
Las empresas publicitarias siguen dedicando los productos domésticos, relacionados con el cuidado de niños, cosméticos, etc. principalmente a las mujeres.
Sin embargo, han creado una nueva imagen de mujer actual que aunque rompe con los antiguos estereotipos, sigue denigrando y discriminando a las mujeres como antaño.
Ahora encontramos a una mujer independiente, con trabajo remunerado, con tiempo para dedicarse también a las tareas del hogar y estar siempre perfecta y en línea.
Es la super-mujer, la que consume alimentos bajos en calorías, con bífidus, omega 3 y un montón de bioporquerías más que no existen en el mundo de las mujeres reales. Después, se pone unos vaqueros bien ajustados, cuida de sus hijos, conduce, y tiene tiempo de ir al gimnasio para quemar todas esas calorías que paradójicamente no ha ingerido. Y ante el bombardeo de mensajes que fomentan la delgadez, y la necesidad de estar guapas a todas horas, no es de extrañar que la anorexia no sólo no se halla erradicado, sino que sea una enfermedad cada vez más común entre adolescentes e incluso mujeres adultas.
Más, cuando no sé toman las medidas y compromisos necesarios para que deje de fomentarse el consumismo descontrolado, un círculo vicioso que nos impulsa a consumir alimentos para luego hacer uso de otros productos para perder peso.

De todas formas, esta presión que ejercen los medios de comunicación para que las mujeres nos convirtamos en esclavas de nuestra imagen, carece de importancia al lado de otras campañas, como la primera que he mencionado, que llegan al punto de incitar a la violencia contra la mujer. Estos anuncios no tienen cabida en una sociedad racional y deberían ser denunciados, no sólo por las organizaciones feministas, sino por todo el colectivo de mujeres en general.

De igual forma, se ha convertido en costumbre utilizar el cuerpo de la mujer para promocionar cualquier tipo de producto, ya sea un automóvil, desodorante masculino. . . No importa de qué se trate o que no guarde relación alguna.
Se desnuda a la mujer, siempre cumpliendo con los estereotipos, vulnerando nuestros derechos y humillándonos impunemente.

Bien es cierto que a día de hoy la imagen del hombre también esta empezando a ser utilizada, pero personalmente, creo que la solución no está en someter al hombre al mismo trato denigrante al que se somete a la mujer, sino en dar un trato igualitario por parte de los medios de comunicación, mostrando el mismo respeto hacia ambos sexos.
Pero no nos engañemos, la publicidad es el fiel reflejo de nuestra sociedad, y no cambiara, hasta que la propia sociedad cambie definitivamente sus valores.

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