Desencanto tras desencanto. Una de las cosas más frustrantes de esta vida, es irte dando cuenta, poco a poco y a medida que avanza tu proceso de concienciación en diferentes ámbitos, de que el resto de la gente, ni por asomo da la talla, al nivel que tú esperas.
Es como una ley de Murphy, en la que la tostada siempre caera por la parte untada de mantequilla: Ante una situación indignante, la gente nunca responderá como es debido.
El día que te levantas por la mañana y te das cuenta de que en España (Si, he dicho ESPAÑA, sin eufemismos) hay 5 millones de paradxs, piensas que el resto de la gente debe de seguir adormilada, porque mientras el gobierno sigue los dictámenes de la UE para seguir hundiendonos en la miseria, la gente sigue sin movilizarse con seriedad.
Puede que otro día te levantes y la radio diga que han matado a otra mujer, y ya van tropecientas este año. Entonces te indignas y piensas que en este pais el machismo va más allá que la tiranía de la talla 38 que aprieta el chocho. Así que tratas de explicar a tus compañeras, con fervor, qué es eso del patriarcado. Y claro, ellas desconfian, porque piensan que como feminista las obligarás a no depilarse, así que se limitan a asentir y se van a casa creyendo que eres una radical por decir que en este pais a las mujeres se las mata.
También hay un tercer día, en el que despiertas creyendo que hay alternativa. Que se puede vivir al margen de los hombres. Y claro, te imaginas a las lesbianas como una especie de amazonas, unas tias super feministas, echadas pa'alante, que como tú, no quieren saber nada de los tios y viven al margen del patriarcado. Con sus propias reglas, más allá de la heteronormatividad. Pero por desgracia la realidad es bien diferente.
¿¡Qué pasa con los gays y las lesbianas!? Creo que todavía no hemos adquirido conciencia, no nos hemos dado cuenta de la dimensión de nuestro potencial revolucionario. Una bollera es una mujer que pone en jaque al patriarcado, desafia al sistema y lo amenaza. Lo mismo para los maricas, que incumplen las normas, rechazan el papel que el heteropatriarcado les asigna. ¿Por qué entonces nos empeñamos tanto en perpetuar roles? ¿En seguir estereotipos? ¿Escondernos en guetos?¿En construir una subcultura igualmente normativa?
Somos, sin duda, lxs más castigadxs por el patriarcado puertas a fuera. Pero también somos lxs más peligrosos. Por eso debemos ser nosotrxs, quienes empecemos a cuestionar, a alzar la voz y a hacernos sitio.
¡Valor, conciencia y revolución!
2 comentarios:
Un fantasma recorre el mundo: El fantasma del lesbianismo. Todas las fuerzas de la vieja Europa se han unido en santa cruzada para acosar a ese fantasma: el Papa y el Zar...
Muajaja
;)
¡Valor, conciencia y revolución!
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