domingo, 6 de junio de 2010

Luna menguante


La música sonaba tan alto que por un momento, dejó de escuchar por completo, como si estuviese viviendo una escena sin sonido. Cruzó entre una multitud al otro lado de la sala para servirse otra copa más del mismo preparado que había estado tomando a lo largo de la noche. Al volver, un grupo de gente le hizo detenerse para comentarle algo, pero siguió adelante sin prestar mucha atención, en una atmosfera cargada de humo.

Sintió una especie de cosquilleo en las piernas que hizo que se tambaleara un poco.
- Estas bebiendo mucho. – Khaled le retiro la copa y la abrazó.
Ella negó con la cabeza e intentó, sin éxito, recuperar su bebida. No se esforzó demasiado, pues empezaba a notar una desagradable sensación de sequedad en la boca a consecuencia del dulce y el alcohol. Dejó que su peso cayese sobre su compañero y sintió como si de pronto, la música volviera a sonar.
- Vamos a bailar.-
Mientras bailaban agarrados en la pista de baile, se quedo absorta examinando de cerca sus rasgos árabes. Le fascinaba el color de su piel y ojos oscuros y profundos.
Incluso el trato resultaba totalmente diferente al de cualquier occidental. Le hablaba de forma pausada, con delicadeza y profundo respeto.
Sus dedos empezaron a acariciarle la nuca con suavidad y ella continuo mirándolo de cerca. Aunque se sentía bastante desinhibida no supo como reaccionar, pues estaban convencida de que Khaled sería incapaz de llegar más lejos, dadas sus creencias religiosas.
Sin embargo, descubrió que estaba en un error, cuando este se acercó y le dio un beso en la boca. Algunas personas a su alrededor se quedaron mirando a la pareja.

Salió fuera sola, con el pretexto de que necesitaba tomar un poco de aire fresco.
Había transcurrido media hora y su lado más instintivo comenzaba a retraerse para dar paso a la persona racional que normalmente era. No podía creer lo que estaba haciendo.
Debía haberse vuelto completamente loca para enzarzarse en semejante aventura.
Comenzó a temblar, a pesar de los 20 grados de temperatura ambiente.
Khaled salió a buscarla y la rodeo, por detrás, con sus brazos. Dejó que la invadiera ese olor a perfume que siempre llevaba.
- Tienes frio.-
Asintió con la cabeza y perdió su mirada en el cielo estrellado, donde la luna menguante brillaba en lo alto.

1 comentario:

Anónimo dijo...

(K)