Pinta mal la cosa.
Y eso que yo era de las que sostenían que lo más probable es que Jon Anza, hubiera cogido el dinero y se hubiera largado al Caribe, cuando se denunció su desaparición.
A fin de cuentas, no iba a ser yo quien diera crédito a los mártires de la Izquierda Abertzale.
Ahora que, a la luz de los acontecimientos, lo cierto es que la cosa se ha puesto muy muy fea. Y el culo muy muy al aire a más de unx...
Y es que tras hacerse pública la aparición del cadaver de Jon Anza en la morgue de un hospital de Toulouse, tras diez meses de búsqueda, manifestaciones, etc., las sospechas empiezan ya a poner nervioso al ejecutivo español.
Tanto es así, que el señor Rubalcaba a amenazado con tomar medidas contra quienes pongan en duda su particular versión.
El cuento del etarra que tras diez días de desaparición, aparece tirado en el parque con un infarto, muere al de unos días en un hospital y no es identificado hasta 10 meses después. Y eso que teniamos su cara hasta en la sopa y era un terrorista buscado.
El cuento de las casualidades resultaría hasta creible, de no ser porque hace unos años y con el mismo partido en el gobierno, conocimos una etapa oscura donde el terrorismo de estado fue practicado por unos energumenos conocidos como los GAL.
Nadie está legitimando la actividad de ETA, señores, ni otorgandoles credibilidad. Sin embargo, ha llegado la hora de investigar todos esos casos de tortura denunciados también por Amnistía Internacional, pues cuando la cosa es ya tan evidente, alguien tendrá que pagar los platos rotos...
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