
Continuar caminando exige siempre un esfuerzo.
Un nuevo paso, para superar otro escollo. Uno tras otro...
Estoy cansada, de luchar, en singular y en plural.
De luchar contra mis propios prejuicios, contra el resto, contra todo.
No quiero más por hoy. No siempre veo luz... al otro lado del rio.
4 comentarios:
Pero siempre puede ocurrir que unos metros más adelante haya un claro entre los árboles y se vean las farolas!(sobretodo si tienen de las bombillas esas supersonicas y megaexóticas que nos van a dar a cada uno!)
Jop, menudas tonterías te pongo, quizá debiera seccionarme yo tb un poco los dedos :S
;)
Bueno... si sigues mis instrucciones al pie de la letra... deduzco que no careces de interés por acostarte con esta servidora... así que nos vale, a mí y a mi ego.
Bueno, es poco poético que te ilumine una luz artificial, por muy megaexótica que sea, pero siempre puede aparecer alguien con una velita o aunque sea un mechero...
¡Gracias!
Yo siempre sigo tus instrucciones al pie de la letra ;)
Señorita, tiene usted toda la razón, ¡¿farolas?! Es absolutamente lamentable, indigno, no, la poesía y el romanticismo brillan por su ausencia, permitame pues reformularlo:
“Puede ocurrir que caminando a la par del río oteando la negrura por un poquito de luz descubra usted que no camina sola. Puede ser que en la otra orilla, avanzando casi a ciegas, aparezca otra persona, y tampoco es imposible que rebusque en sus bolsillos y en su busqueda insistente, finalmente, encuentre una cerilla. Y la encienda para usted.”
Weno, vale, ya me secciono yo sola los dedos, no hace falta que metas las tenazas en la mochila.
:P
Plas, plas, plas. No añado nada, más que una sincera ovación.
¿Tenazas? ¿Mochila?
Nada de eso... le invito a que siga usted aportando un poco de luz a mis desvarios.
Eskerrik asko!
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