lunes, 4 de mayo de 2009

No siempre veo luz... al otro lado del rio


Continuar caminando exige siempre un esfuerzo.

Un nuevo paso, para superar otro escollo. Uno tras otro...


Estoy cansada, de luchar, en singular y en plural.

De luchar contra mis propios prejuicios, contra el resto, contra todo.


No quiero más por hoy. No siempre veo luz... al otro lado del rio.


4 comentarios:

Anónimo dijo...

Pero siempre puede ocurrir que unos metros más adelante haya un claro entre los árboles y se vean las farolas!(sobretodo si tienen de las bombillas esas supersonicas y megaexóticas que nos van a dar a cada uno!)

Jop, menudas tonterías te pongo, quizá debiera seccionarme yo tb un poco los dedos :S
;)

Marxita dijo...

Bueno... si sigues mis instrucciones al pie de la letra... deduzco que no careces de interés por acostarte con esta servidora... así que nos vale, a mí y a mi ego.

Bueno, es poco poético que te ilumine una luz artificial, por muy megaexótica que sea, pero siempre puede aparecer alguien con una velita o aunque sea un mechero...

¡Gracias!

Anónimo dijo...

Yo siempre sigo tus instrucciones al pie de la letra ;)

Señorita, tiene usted toda la razón, ¡¿farolas?! Es absolutamente lamentable, indigno, no, la poesía y el romanticismo brillan por su ausencia, permitame pues reformularlo:
“Puede ocurrir que caminando a la par del río oteando la negrura por un poquito de luz descubra usted que no camina sola. Puede ser que en la otra orilla, avanzando casi a ciegas, aparezca otra persona, y tampoco es imposible que rebusque en sus bolsillos y en su busqueda insistente, finalmente, encuentre una cerilla. Y la encienda para usted.”

Weno, vale, ya me secciono yo sola los dedos, no hace falta que metas las tenazas en la mochila.
:P

Marxita dijo...

Plas, plas, plas. No añado nada, más que una sincera ovación.

¿Tenazas? ¿Mochila?
Nada de eso... le invito a que siga usted aportando un poco de luz a mis desvarios.

Eskerrik asko!