jueves, 16 de abril de 2009

Varsovia




Y quien no ha creado, es porque no ha querido hacerlo.


Puede que nisiquiera yo misma conozca el significado de unos versos que fluyen. Podría incluso, darse la situación de que las palabras, caóticamente expuestas, desprovistas de un orden lógico, un atisbo de coherencia, no signifiquen nada en especial, más allá de un balbuceo, plasmado sobre una hoja de papel. Un vulgar desahogo que probablemente dejen indiferente a quien se tome la molestia de leer.




La hipótesis de que no haya sido, hasta ahora, capaz de enfrentarme al ejercicio de la escritura, no es desdeñable dadas las circunstancias. Lo admito, no he sido capaz de reunir el valor suficiente para adentrarme en ese paréntesis repentino de soledad al que se enfrenta quien escribe, el individuo desnudo, sumido en un mar de ideas.




No tengo más que decir hoy. Nada más que valga la pena. La sucesión de puntos que acompaña nisiquiera es un final que desvele con claridad que morirá in situ esta redacción espontanea...


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