lunes, 19 de enero de 2009

La Ola


Autocracia.
He de reconocer que últimamente practico el masoquismo espiritual, y que me encuentro en una etapa ideológicamente autodestructiva, por motivos que desconozco. En poco tiempo he leido "Rebelión en la Granja" y 1984, de George Orwell, un par de varapalos, para mis frágiles principios.
Ayer estuve en el cine. Recomiendo efusivamente que reserven algo de tiempo para ver esta película alemana, La ola, en la que un profesor trata de recrear en el aula las condiciones que deben darse para el surgimiento de una autocracia, un régimen dictatorial.
Una película para ver, y reflexionar, sin duda.
Existen una serie de requisitos que favorecen la implantación de una dictadura: Descontento, decepción política, crisis económica y social ...
Pero lo que me interesa más, son los dos elementos comunes en todos los regímenes, lease, tener un enemigo común y un fuerte sentimiento de pertenencia a un grupo.
Este sentimiento es aplicable a sectores variopintos, sería fácil citar primeramente a los nacionalismos, que inculcan un injustificado odio a otros estados y naciones y permancen en ese constante intento de fortalecer su propia identidad nacional.
Pero lo cierto es que en todos los grupos, de izquierda o derecha, en grupos extra políticos, casi siempre existe esa tendencia al sectarismo.
En el transcurso de la película se percibe una sectarización gradual, paso por paso se van incorporando elementos comunes al grupo. Comienzan por escoger un lider, un lider incuestionable al que deben dirigirse correctamente, poniendose en pie al tomar la palabra.
Diseñan un logo, eligen un uniforme, un nombre, un saludo; tratan de expandirse amenazando al resto de estudiantes, son agresivos hacia otros grupos...
Modifican sus hábitos, cada vez más militarizados, por el bien del grupo. Por el bien del grupo uniformizan sus características hasta suprimir toda individualidad.
Cúlmina la película con una arenga del lider que enardece al grupo, pura demagógia que consigue manipular de una forma que pone los pelos de punta.
Después de todo, llego a la conclusión de que necesito reflexionar más.
¿Los fines justifican los medios? ¿Qué es lo realmente importante? ¿Las formas constituyen en si una finalidad?
Puestas a desvariar ideológicamente, no puedo evitar establecer ciertos paralelismos entre un estado socialista y una autocracia. Sin tergiversar, por supuesto, me estoy refiriendo únicamente a la demagogia, a la necesidad de apelar al sentimiento más irracional para elevar la autoestima de las masas, para convencer y en muchos casos para manipular:
- Supresión de la individualidad: El individuo pierde su valía, es sólo un integrante más de la masa.
- Uniformización: Ligado al punto anterior. Todxs lxs integrantes del grupo deben de ser iguales.
- Militarismo: Creencia de que el orden social debe de mantenerse mediante la presencia policial y militar.
- Enemigo común: Se explica por si solo.
- Lider carismático: Un dirigente capaz de ilusionar, buen orador.
- Folklore: Elementos que permiten asociar al grupo a sus miembros. Saludo, himno, estética, lenguaje común, logo...
Sus lecturas serán bienvenidas... Si me necesitan, estaré en alguna parte, repensando, buscándome a mí misma...

2 comentarios:

Anónimo dijo...

No he visto la película (qué vergüenza de persona que vive en Alemania) pero no tardaré en hacerlo. Pues sí, yo creo que los extremos muchas veces se tocan, y muchas de las razones que has dado son parte del porqué no creo en el comunismo tanto como lo hacía antes. La supresión de la individualidad es la más importante para mí.

Ayer vi a un americano observando la toma de poder de Obama y lo que se hace en EEUU también es así. Tanta gente viendo como una persona toma el puesto como si fuera un momentazo histórico irrepetible cuando todxs sabemos que no va a cambiar casi nada. Y gente cantando, y violines y tonterías para apelar a la parte irracional de la gente que cuando vuelva a su casa seguirá teniendo una hipoteca que pagar y los problemas matrimoniales y personales de turno.

Nunca he creído que el fin justifique los medios. Tampoco he creído que la irracionalidad solucione lo que racionalmente no podemos hacer. Necesitamos gente formada y diferenciada, no masas manipuladas por cancioncitas y simbolitos.

Marxita dijo...

Bueno Laurita, comprenderás que discrepo en varios puntos, en cuanto a lo que comentas.

Hablaba de la supresión de la individualidad como una característica propia de las sociedades socialistas, que no comunistas, puesto que de momento no existen ejemplos de tal.

Sabes que estuve en Cuba en verano, y observé algunos de los elementos que aquí enumero.

Por ejemplo, el uso de uniformes era bastante valorado, como distintivo de los grupos de los que formaban parte. Sin embargo, en cuanto a los problemas sociales, por ejemplo, lxs trabajadorxs sociales trataban cada caso de una forma absolutamente personalizada y muy humana.

Lo que quiero decir es que la supresión de la individualidad no creo que sea inherente a la ideología, aunque en muchos casos se repita, sino que depende de las personas y de la importancia que estas le otorguen.

De todas formas, aunque considero de suma importancia el respeto a la individualidad... No creo que sea lo MÁS importante... Quizas desde una perspectiva occidental... ¿Pensarán igual en el Congo, por ejemplo?

El fin, los medios... Las formas no dejan de trastocar los fondos... Alguien dijo que la anarquía era una forma de organización, en lugar de un fin en si mismo...Puede.

Sin embargo, no estoy exenta de reivindicar medidas irracionales para superar conflictos irracionales. Ni quiero estarlo...

En definitiva... Soy un mar de contradicciones.